Inicio > El pizarrón de Fran > El pizarrón Opinión > Rafael Guerra Ramos: De la reunión y los resultados

Rafael Guerra Ramos: De la reunión y los resultados

De la reunión sostenida entre Gobierno y oposición sólo sabíamos que hubo un intenso debate sobre los diversos asuntos contenidos en la agenda y que habría una próxima reunión. Uno de los puntos medulares y de mayor urgencia es, obviamente, el de la crisis humanitaria. Con descaro y cinismo, Maduro afirmó 48 horas después que “Venezuela es un país pujante, no de mendigos”, dando por descartada la aceptación de ayuda humanitaria. Su ministro de sanidad ya había dicho que el país tiene las medicinas necesarias y que lo de la crisis humanitaria es una campaña difamatoria del imperio.

Eso significa que son imágenes de una espectral fantasía las legiones de hambrientos hurgando en la basura; la denuncia de la Federación Médica según la cual el 70% de pacientes no encuentran medicamentos en hospitales ni en farmacias; el informe de la OMS que sitúa en Venezuela el 50% de los afectados de malaria en el mundo; los 465 enfermos de sarampión y la aparición y propagación de enfermedades endémicas que habían sido eliminadas el siglo pasado (mucho antes del sangriento y fracasado golpe de Chávez).

El mismo día, insidioso y perverso, Maduro invitó, apelando al “espíritu colaboracionista” de sus interlocutores a hablar en Miraflores, con la clara intención de profundizar y hacer sangrar la herida de la división (“divide y reinarás”) en el campo enemigo. Después el ministro de comunicación declararía oficialmente que “Venezuela no va a ir a un evento electoral ni va a firmar ningún acuerdo con la oposición venezolana hasta que se levanten las groseras sanciones que la dirigencia de la derecha venezolana solicitó frente al Departamento del Tesoro de Donald Trump y frente a las autoridades españolas, canadienses o de otra índole”, agregando que la MUD debe reconocer la inconstitucional y fraudulenta constituyente.

En dos platos, no habrá segunda reunión, ni habrá diálogo posible. Desempolvadas las togas del ilegítimo Tribunal Supremo de Justicia, se cierra el puño de la fuerza bruta contra los ímprobos esfuerzos por   encontrar salidas viables de la asfixiante crisis que desbarranca al país y flagela a más del 80 por ciento de sus habitantes.

La agresiva respuesta del régimen no es signo de fortaleza, sino de debilidad, hoy más aislado, más hundido por su incompetencia. Por su parte la oposición contará con mayor y más estrecha solidaridad internacional. Y espero, con más confianza en su camino de lucha.

Loading...

Te puede interesar

Compartir

Puedes comentar

avatar
  Subscribe  
Notificación de
Traducción »