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Pedro E. Piñate: “El colapso no espera”

Desde 2013, la economía venezolana es una en crisis sin precedentes.  Por no manejarse debidamente, este diciembre 2017 clasifica ya como economía en colapso. En su origen, son determinantes las políticas económicas fracasadas, la caída del ingreso petrolero, la pésima administración pública, y la corrupción. En medio de la continua recesión, con mínimas e insuficientes Reservas Internacionales, la hiperinflación y la devaluación monetaria nos arruinan.

Cada quién, según sus posibilidades, trata de sobrevivir a la severa escasez de alimentos, medicinas y bienes básicos. Esto siendo afectados muchos por la pobreza, miseria y hambre, como por el auge de la delincuencia y la corrupción.

En esta situación, el colapso económico de Venezuela es también político y social, con muchas facetas y consecuencias. Desde la recesión prolongada que puede convertirse en depresión, el default, las quiebras, el desempleo generalizado, la morbilidad y mortalidad aumentadas, hasta el caos y la anarquía, la rebelión civil y militar, el cambio de sistema, gobierno y gobernantes. El comportamiento inercial en las alturas del poder, niega el ineludible cambio en proceso.

Teniendo fuertes bases en el autoritarismo, la centralización y la ineficiente burocracia comunista en un país que se niega a serlo, la economía fallida venezolana recuerda la de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, en los años previos a su desintegración. Esto incluyendo la necesidad de “Perestroika” o reestructuración y de “Glasnost” o apertura y transparencia, como ejecutadas por Gorbachov desde 1985 hasta su renuncia el 25 de diciembre de 1991, un día antes de la firma de disolución de la U.R.S.S.

Sin embargo, tal como el líder soviético declarara, “El viejo sistema colapsó antes de que el nuevo comenzara a funcionar”, indicativo de que el colapso no espera tal como pasó primero fuera de la U.R.S.S. en los países bajo su égida.  En 1989, Polonia fue liberada del yugo comunista con Lech Valesa y elecciones libres. Luego Alemania Oriental con la caída sin un tiro del Muro de Berlín, seguida por Checoslovaquia que depuso al régimen comunista. Poco después Rumania se liberó fusilando al dictador Nicolás Ceaucescu y su esposa. Como vemos, el principio del fin de toda economía en colapso es el cambio de políticas y gobiernos fracasados.

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