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Guillermo Ortega: ¿Un mundo sin efectivo?

El debate sobre la criptomonedas puede resultar muy confuso, es difícil para quienes se aproximan desde el punto de vista tecnológico si no comprenden los temas de teoría monetaria que están involucrados, igual sucede para quienes conocen los temas monetarias pero toda la jerga de bloques encadenados les parece metafísica futurista.

En términos tecnológicos no cabe duda que la tendencia es ir hacia un mundo donde el dinero físico tienda a desaparecer. De hecho la participación del dinero en efectivo, ha venido disminuyendo significativamente en los últimos 50 años, de tal manera que el dinero digital ya es una realidad. El debate si las criptomonedas van a desplazar los bancos centrales tiene otros ribetes. No cabe duda que el dinero físico va a pasar a ser una reliquia. El dinero físico va a ser una reliquia.

Aunque aun se trata de un fenómeno relativamente pequeño, el valor de capitalización es de apenas 100 billones de $ contra 100 trillones de las monedas tradicionales, la aparición del dinero digital lleva a algunos a a creer de que también desaparezcan los bancos centrales. El ideario que existan monedas que no tengan detrás un banco central, que regule su creación e intervenga en el mercado ante pérdidas de confianza en ellas, es un viejo sueño neoliberal, inspirado mas bien en lo que se conoce cono la escuela austriaca. Cada vez que ese catecismo del libre mercado se ha experimentado termina generado resultados estrepitosos.

El ejemplo mas conspicuo es la crisis de los 30, que tiene su imagen espejo con la crisis financiera del 2008, un caso sin activismo monetario y el otro con un banco central actuando con toda discrecionalidad. Sobre monedas digitales o criptomonedas existe una amplia variedad, algunas de ellas con respaldo, el bitcoin no tiene respaldo de ninguna naturaleza, creadas por una variedad de mecanismos, incluso con activos de respaldo, puede poner a volar la imaginación de muchos. Se trata de instrumentos muy novedosos, cumplen funciones asociadas al dinero, medio de pago y reserva de valor y eventualmente pudiese servir también de unidad de cuenta, solo que no son emitidas por un organismo parecido a un banco central. Algunos creen que es una característica intrínseca de las monedas digitales, pero en realidad no es así. En realidad, no estamos muy lejos que un banco central pueda emitir su propia criptomoneda y hay proyectos de creación en casi todos los bancos centrales en el mundo.

La propuesta de creación de una moneda digital no debería sorprender a nadie. Uno puede pensar que en la condiciones actuales de muy poca credibilidad en las acciones del gobierno venezolano, respaldar sus promesas pudiese ser parte de la solución. Y si además esa “colateralización”, viene en la forma de un mecanismo similar a la que usan las criptomonedas , la solución viene adosada de un acento de modernidad.

El tema tecnológico es el menos complicado, la tecnología es casi de conocimiento común, el asunto pendiente de cómo armar legalmente la titularización del activo de respaldo, es mas complicado pero solucionable. El asunto clave, como en toda moneda que es fiduciaria, es la confianza. Quienes piensan en un mundo sin monedas y uno donde se elimina la discrecionalidad deberían estar entusiasmados. Para un gobierno la credibilidad no se decreta, especialmente cuando median asuntos de inconsistencia macroeconómica, aun cuando venga cubierta de nuevas tecnologías.

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