Inicio > El pizarrón de Fran > El pizarrón Opinión > Alfredo Toro Hardy: Los pueblos que recibieron a Colón

Alfredo Toro Hardy: Los pueblos que recibieron a Colón

¿De dónde venían los pueblos que españoles y portugueses encontraron en el llamado Nuevo Mundo? De acuerdo a la narrativa académica tradicional, las poblaciones indígenas de lo que pasó a llamarse América llegaron al final de la Era Glacial provenientes de Asia. En el Estrecho de Bering, entre lo que son hoy Rusia y Alaska, la glaciación absorbió vastos volúmenes de mar, permitiendo que el fondo del mar quedara expuesto a la superficie. Ello dio origen a un estrecho corredor de poca profundidad que permitió el paso humano a este continente. La abundancia allí encontrada posibilitó una gran proliferación humana, la cual se vería sucedida por un empuje permanente hacia el Sur en búsqueda de nuevas oportunidades.

El reconocido historiador británico Felipe Fernández-Armestó mantiene, sin embargo, una tesis distinta. De acuerdo a ésta, Asia y América estuvieron interconectadas a lo largo de un período que pudo haber durado hasta 60 mil años. Los elementos que sustentan este planteamiento serían básicamente la presencia de artefactos y restos humanos, en lugares totalmente alejados entre sí, hace más de 30 mil años (The Americas: A Hemispheric History, New York, 2009).

Si el planteamiento anterior fuese cierto, cruzar de un continente al otro hubiese resultado un hecho común y no un acontecimiento temporal. De hecho, de acuerdo a Charles C. Mann, algunos científicos sostienen que las Américas fueron objeto de cinco grandes oleadas migratorias antes de la llegada de Colón. La más antigua de éstas se remontaría a 50 mil años antes de Cristo (1491: New revelations of the Americas before Columbus, New York, 2011).

En cualquiera de los escenarios posibles se acepta, sin embargo, que tales pobladores abandonaron Asia antes de la primera Revolución del Neolítico. Esta se corresponde a la introducción de la agricultura en el Medio Oriente, alrededor de hace 11 mil años, cuando se formaron los primeros poblados permanentes y sus habitantes aprendieron a cultivar el trigo y la cebada.

Si los pobladores de América partieron de Asia antes de ese momento, es evidente entonces que una Revolución del Neolítico, independiente de la anterior, tuvo lugar en este continente. Se estima que tal revolución se produjo en Meso América (lo que se correspondería a México y Guatemala), hace alrededor de 10 mil años. Es decir, no mucho después del Medio Oriente.

El período transcurrido en el Medio Oriente entre la Revolución del Neolítico y la aparición de la primera ciudad de la antigüedad, Sumer, fue de aproximadamente 7.000 años. Los pueblos nativos de América hicieron ese mismo recorrido probablemente en menos tiempo. La primera civilización de las Américas, entendiéndose por tal una sociedad cultural y científicamente compleja, fue la Olmeca. Ésta se desarrolló  en lo que es actualmente México, 1.500 años antes de Cristo.

Los avances científicos y comerciales de los olmecas resultaron de mucha importancia. A ellos corresponde no sólo la puesta en marcha de una vasta red de comercio, sino la invención de diversos sistemas de escritura, el trazado de la órbita de los planetas y la creación de un calendario de 365 días. No obstante, su aporte más relevante fue la invención del cero, un punto de inflexión en matemáticas.

La primera referencia histórica al cero proviene de Babilonia, en el Medio Oriente, 600 años antes de Cristo. Sin embargo, hubo que esperar hasta el siglo XII para que éste fuese introducido en Europa por vía de los moros en la Península Ibérica. Una creación independiente del cero tuvo lugar en este lado del mundo, tal como lo evidencian grabados en piedra en Meso América. Los olmecas, y luego los mayas, habrían de resultar grandes pioneros en matemáticas y astronomía.

Pero si bien no existe consenso en relación al momento y circunstancias de la llegada a América de las migraciones asiáticas, tampoco lo hay con respecto al número de habitantes que encontró Colón a su arribo. Se acepta, sin embargo, que dichos grupos poblacionales alcanzaban varias decenas de millones de personas. Se trataba de poblaciones altamente heterogéneas, que abarcaban desde grupos de cazadores nómadas hasta sociedades sedentarias con alto nivel de complejidad, que nada tenían que envidiar a las de Europa.

Si bien los portugueses se encontraron en su parte de las Américas con sociedades primitivas, los españoles habrían de hacerlo con civilizaciones tan sofisticadas como la de los aztecas, los incas o los mayas. Por tanto, corresponde a España la responsabilidad de haber arrasado con un importante legado de la humanidad. Nunca antes en la historia, en efecto, civilizaciones preexistentes fueron subyugadas a tal grado luego de su derrota. A ambos lados del Atlántico el fundamentalismo religioso castellano destruyó toda la ciencia y la cultura que encontró a su paso. Qué distinta hubiese sido la historia de España, si  en lugar de dar la espalda al saber de árabes, judíos y civilizaciones del Nuevo Mundo, lo hubiese absorbido a su torrente sanguíneo.

Te puede interesar

Loading...

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »