Inicio > El pizarrón de Fran > El pizarrón Opinión > Néstor Francia / Análisis de Entorno: ¿Presidenciales? ¡Ojo pelao! (13-12-2017)

Néstor Francia / Análisis de Entorno: ¿Presidenciales? ¡Ojo pelao! (13-12-2017)

El murmullo de las elecciones municipales se irá apagando, aunque no sus efectos, al menos no tan rápido. Ya ayer se podía percibir que tanto el chavismo como la derecha empiezan a enfilar las proas hacia el puerto de las presidenciales. Esa debería ser la próxima batalla electoral ¿Lo será finalmente el año próximo? ¿Ocurrirá antes de lo previsto dentro de un cronograma normal?

Hace cosa de una semana el ministro Jorge Rodríguez afirmó que tales elecciones están condicionadas a que cesen las sanciones imperiales contra el país. Nosotros nos mostramos de acuerdo ¿elecciones de Presidente sometidos a una agresión económica cada vez más brutal y extendida? ¿Elecciones en un país intervenido por el imperio, no por la fuerza militar pero sí a través de su poderío y sus herramientas económicas al nivel mundial? No parece justo en absoluto.

Sin embargo, ayer Rodríguez dijo algo distinto: “Claro que hay elecciones presidenciales el año que viene. Anótelo en piedra”. No lo estamos criticando ni creemos que haya contradicción en ambas declaraciones. El juego político es así, hoy puedes decir una cosa y mañana todo lo contrario, todo depende de la conveniencia para tus fines, que pueden ser loables o condenables, esa es otra cosa.

En todo caso, ninguna de las dos frases hay que tomarlas al pie de la letra. En realidad, puede haber elecciones o no, pueden además ser adelantadas o no, todo va a depender de las condiciones y hasta de las negociaciones. Esa definición habrá que esperarla, no hay más remedio.

Ahora bien, si las elecciones fuesen hoy ¿cómo se ubicarían las fuerzas en la liza? Es un ejercicio interesante que queremos intentar. De entrada, el chavismo partiría con grandes ventajas. Tiene seis meses que no pierde una, sus fuerzas están activas, movilizadas, moralizadas, exultantes, aunque hay sectores allí que expresan distintas dudas, temores y recelos, lo cual es normal y hasta positivo, dado que vivimos en una situación muy difícil y enfrentamos evidente descontento popular en diversos niveles. Las dudas son cosa buena porque hacen contrapeso a cierta tendencia al triunfalismo que es peligrosa.

Usemos una situación metafórica. Supongamos que hay una fiesta con mucha gente alegre, borracha de optimismo, bailando y celebrando por todo lo alto. Pero afuera acecha una banda de malandros que quieren entrar a juro a la fiesta y apoderarse de ella ¿Es malo acaso que haya algunos festejantes un tanto más cautos, que adviertan el peligro y recuerden que debe cerrarse alguna puerta, poner vigilancia en el callejón de acceso y, sobre todo, no olvidar que los malandros, aunque estén algo debilitados, de todas formas tienen alguna fuerza y apoyo de ciertos capos de otra parte, por lo que están alicaídos pero no muertos?

El chavismo no solo es superior moral y organizativamente, además después de los recientes resultados electorales desde el 30 de julio, ha incrementado notablemente su fuerza institucional, lo cual se traduciría, para una elección, en una gran capacidad logística de la cual carece enteramente el enemigo. Digamos, pues, que el chavismo tiene que ser amplio favorito en cualquier evento electoral cercano.

Pero no todo es color de rosa. Todo el mundo sabe que la principal debilidad actual del Gobierno revolucionario es la economía. No es hándicap pequeño, al contrario, es algo que pesa como una espada de Damocles sobre nuestra cabeza

Fue la economía lo que nos llevó a la derrota electoral en diciembre de 2015. La situación general no es la misma hoy, es verdad. Sin embargo, sería estúpido no aceptar que las actuales dificultades económicas cotidianas de nuestro pueblo constituyen un peligroso escollo para la continuidad de nuestro Gobierno, sobre todo si la oposición logra el milagro de reconstituirse, plantear un discurso potable para el país y, sobre todo, presentarse de nuevo unida al evento electoral presidencial, revitalizando a su base social. Es posible que nuestra votación no haya crecido suficientemente desde 2015, no es fácil saberlo hoy, cuando el CNE, hasta donde sabemos, sigue haciendo inexcusable mutis por el foro en cuanto a nuevos boletines que aclaren más los detalles de lo que pasó el 10 de diciembre. Recordemos que la derecha se acercó a los 8 millones de votos en 2015 y nosotros acaso si apenas superamos los 6 millones en las municipales.

La oposición vive su peor momento, ciertamente. Pero no necesariamente esa situación tiene que ser prolongada. Hay coyunturas en las que los vientos cambian repentinamente. Ayer señalamos, en nuestro Análisis que “Mientras transcurría el evento electoral que incluía, por supuesto, la campaña, la vorágine de los precios altos seguía ampliándose. Algunos piensan que la resaca de enero, cuando pase la ilusión que crea el pago de bonos y aguinaldos, que ha paliado un tanto los efectos de la incontrolada especulación económica, va a ser fuerte y peligrosa” ¿Y si al pueblo le viene la resaca con vómitos, nauseas y dolor de cabeza? ¿Y si se presenta un médico brujo ofreciendo menjurges milagrosos? Somos favoritos en cualquier elección cercana, pero de cualquier malla sale un ratón. No confiarnos, cero triunfalismo, ¡Ojo pelao! Continuará…

Loading...

Te puede interesar

Compartir

Puedes comentar

avatar
  Subscribe  
Notificación de
Traducción »