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Néstor Francia / Análisis de Entorno: Izquierda y economía (14-12-2017)

Hoy salimos muy temprano a un operativo de pernil y otros insumos navideños, por eso estamos llegando tarde. Pedimos disculpas.

En algunos Análisis recientes hemos hecho referencia a la situación de dificultades económicas por la que atraviesa Venezuela. A decir verdad, no hay país en el mundo que no esté enfrentando algún grado de problemas en la economía. La base de todo esto está en el sistema político absolutamente dominante en el planeta tierra, en esta agitada alborada del siglo XXI.

Las crisis son una constante en el capitalismo, en el que la economía se comporta como una montaña rusa, que sube y baja atravesando vueltas y revueltas. Pero la crisis actual tiene características especiales, por su carácter estructural, profundo y prolongado. El inicio de esta etapa es fijado por algunos economistas en los años 90 del siglo pasado, y al paso del tiempo no ha hecho sino agravarse. El capitalismo es hoy como un enfermo crónico para cuya sanación se han intentado distintos tratamientos y que no responde positivamente a ninguna terapia. Se podría decir que el cáncer del capitalismo está haciendo metástasis y se extiende cada vez más a todo su cuerpo.

En ese cuerpo, Venezuela es una pequeña porción que, dada su potencialidad económica, podríamos ubicarla cerca del corazón. De hecho, y no es metáfora, estamos cerca de ese músculo principal, irrigador de la sangre, que se ubica en el hemisferio norte de la zona más occidental, en Estados Unidos.

La Humanidad ha venido enfrentando al capitalismo prácticamente desde que hizo eclosión, tras la Revolución Francesa, en la segunda mitad del siglo XVIII. A esa rebelión humana se ha resistido la burguesía, clase dominante del sistema, con furia, a sangre y fuego, sembrado el mundo de miseria, guerra y muerte. En tales avatares los pueblos han experimentado avances y retrocesos, y seguirá siendo así aun por mucho tiempo.

En ese contexto, surge, a partir de la victoria electoral de Hugo Chávez, en 1998, el llamado ciclo de los gobiernos progresistas y antiimperialistas de América Latina, un proceso que se encuentra hoy comprometido por la ofensiva reaccionaria encabezada por el imperialismo. La derecha neoliberal está de vuelta y ha recuperado buena parte de la iniciativa política, sobre todo después de que les pusiera la mano a los dos gigantes del sur del continente americano, Brasil y Argentina.

A ese tema ha hecho referencia uno de los pensadores de izquierda más respetados en el continente, el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, el pasado 9 de diciembre, en la mesa reunida en torno al tema “América Latina en la encrucijada: desafíos democráticos en tiempos de crisis”, que se llevó a cabo en Montevideo, en el marco del 50 aniversario del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso).

García Linera refirió que la izquierda tiene logros para mostrar en los últimos años en América Latina, pero que es necesario reconocer que actualmente no atraviesa un buen momento: “No es un buen momento para la izquierda, la Unasur no funciona, la Celac está debilitada, el ALBA tiene problemas; hay un retroceso en Brasil, en Argentina, hay problemas en Ecuador y en Venezuela… las cosas no son como hace cinco años y uno no puede esconder esta realidad”.

No obstante, el vicepresidente boliviano añadió que “La izquierda tiene cosas de las que sentirse orgullosos… La izquierda latinoamericana ha introducido el debate de cómo se puede profundizar la democracia, entendida no solo como un hecho electoral, sino entendida como responsabilidad de la gente en los asuntos colectivos”.

Adentrándose en el difícil tema de la economía, al cual hicimos referencia al comienzo de este Análisis, García Linera afirmó que “La izquierda debe saber cómo gestionar la economía… No puede haber gobierno progresista que no tenga capacidad de gestionar la economía porque si falla la economía, falla la política… si la economía va bien, la política va bien”. Y también: “Cuando uno es oposición lo más importante es la idea, la esperanza; cuando uno es gobierno la esperanza sigue siendo un elemento importante que tiene que ser administrada por el gobierno; sin embargo, no es suficiente, la economía se coloca en el puesto de mando”

Esta reflexión es importante tomarla en cuenta en nuestra Venezuela actual. Es cierto que el factor de la guerra económica es preponderante, pero también los errores y el dogmatismo económico nos han hecho vulnerables. En ese sentido, García Linera aseveró que “un buen izquierdista no puede dejar de asumir los errores… Hay errores de los que tenemos que saber recuperarnos para seguir andando”.

Nosotros creemos que para reconocer los errores primero hay que conocerlos, estudiar a fondo lo que hemos hecho hasta ahora y tener el coraje de cambiar aquello en lo que nos hemos equivocado, aplicando la máxima robinsoniana de “inventamos o erramos”. En Venezuela es cada vez más evidente la necesidad de un gran viraje económico y la presentación de un proyecto que incluya a todos los sectores de la economía, por supuesto con el Estado y las ideas progresistas al frente.

Si no nos miramos en el espejo de lo que hemos hecho mal, cometeremos otra vez los mismos errores y además algunos errores nuevos.

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