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Abraham Gómez R.: Miseria humana y sociedad sometida.

Hasta algunos años resultaba impensable que podría desatarse en nuestro país los mecanismos de un régimen totalitario, cuya característica fundamental es la descarada y siempre detestable pretensión de concentrar y controlar las más mínimas actividades de las personas. Como la abominación que acaban de hacer al prohibirles a niños que se reencontrarían con sus padres en Perú, con motivo de las fechas navideñas.

El pensador francés Foucault estudió este tipo de comportamientos, suficientemente, y le construyó dos categorías; las denominó biopolítica y biopoder.

 Son sistemas encargados de moldear, de disciplinar hasta la extenuación al individuo y al grupo social para integrarlos (compactarlos, tal vez) hasta convertirlos en elementos útiles, dóciles y adiestrados para que respondan a los designios y propósitos ideologizantes.

Los exégetas del régimen han pretendido a través del sistema educativo   impartir una serie de conocimientos para generar hábitos y actitudes de sometimientos actitudinales y corporales, de la misma forma que en el ejército. Controlar lo más mínimo de la población civil.

Los militares inscritos en el “gorilismo” (que someten a la gente por sus necesidades fisiológicas) tienen en su mente una cuadrícula con los siguientes elementos: obedecer, perseguir, someter y aniquilar. Con tal cartografía actúan. Poseen una pobrísima posibilidad interpretativa o de sentido común.

La crisis sociopolítica que se ha desatado en nuestro país, causada por la ineptitud de los gobernantes en el manejo de los asuntos económicos, ha dejado a los militares retratados a cuerpo entero en su comportamiento siempre deleznable. Muy pocas excepciones de racionalidad en sus actos.

Para ocupar los distintos ámbitos naturales de la sociedad civil, en cada ente de la administración pública, como caricatura de gerente de algo, hay un militar para cumplir (¿?) las funciones que ha aprendido: escrutar como perro sabueso, informar a sus superiores, obstruir cuando algún procedimiento sobrepase su capacidad interpretativa. Así también, todos los demás poderes del Estado venezolano se encuentran genuflexos, arrastrados

Por tal camino pronto tendremos un trastocamiento de civilización.

Habrá cualquier otra cosa, pero jamás valores cívicos; desaparecerán las costumbres de los naturales intercambios, las sensibilidades que nos vinculan a los otros; se volverán inalcanzables los elementos culturales pertenecientes a los ciudadanos que nos hacen compartibles en nuestros legítimos espacios.

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