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Néstor Francia / Análisis de Entorno: Diálogo: cartas abiertas y cartas ocultas (18-12-2017)

Se fue el año sin que saliera humo blanco del diálogo en República Dominicana. Es evidente que las señales que envían distintos voceros, tanto del Gobierno como de la oposición, son contradictorias. Hasta ahora, solo parece haber buenas intenciones de algunos y no tanto de otros.

La verdad es que no se podía esperar que el diálogo político entre el Gobierno y la MUD diera resultados rápidos. El solo hecho de que sigan conversando es algo bueno, pero eso no significa necesariamente que un acuerdo esté a la vuelta de la esquina como afirman quienes parecen más optimistas, aunque, como hemos dicho en otras oportunidades, en la diplomacia a menudo lo que se dice no es lo que se quiere decir y las verdaderas intenciones de las palabras no siempre son discernibles, así que se debe escuchar con cautela.

Lo cierto es que ahora se ha dado una nueva fecha para continuar en el asunto, el 11 de enero. Mejor es que esperemos sentados para no cansarnos, porque la cosa no pareciera ser para un tiempo breve, sobre todo por las características del 2018, que en principio es año de elecciones presidenciales. Es decir, este año se dirime el tema político inmediato y principal en la Venezuela de hoy, el tema del poder, lo cual complica severamente el diálogo.

Hasta ahora lo único que se sabe es que hay 6 temas en la agenda, pero se ignora de qué van, aunque uno puede conjeturar algunos de ellos vinculados a las elecciones, el CNE, la Asamblea Nacional, la Asamblea Nacional Constituyente, los políticos presos, las sanciones económicas contra Venezuela, el “canal humanitario”.

Entre las voces “optimistas” están las de los representantes de las instancias facilitadoras, como el presidente dominicano, los cancilleres de países asistentes y el ex presidente Rodríguez Zapatero. En ellos el optimismo es algo obligado, ya que son los anfitriones y supuestos garantes.

El canciller dominicano, Miguel Vargas, afirmó el pasado jueves, en un comunicado, que todo estaba listo para que las negociaciones culminen “con una solución democrática, pacífica y estable a las divergencias existentes entre el Gobierno y la oposición de ese país”.

Entretanto, el campeón del optimismo entre los representantes venezolanos es el ministro venezolano de Comunicación, Jorge Rodríguez, quien al llegar a la cancillería dominicana dijo que “esperamos que en esta oportunidad no nos levantemos ninguna de las partes hasta que logremos un acuerdo que sea satisfactorio para las partes”.

Días antes había dicho que estaban próximos a cerrar un acuerdo.

Sin embargo, para el vicepresidente del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela, Diosdado Cabello, la cosa pinta diferente: “¿Ustedes creen que ellos están en República Dominicana negociando qué? ¿Nuevas condiciones para las elecciones presidenciales? Aquí va a ver elecciones presidenciales con el mismo CNE, aquí no vamos a cambiar, aquí no se va a cambiar nada… ¿Liberación de presos políticos? No. No le corresponde al presidente, Nicolás Maduro, liberar a ningún detenido por quemar a personas”. ¿Está funcionando aquí la vieja técnica policial y de negociación conocida como “el policía bueno y el policía malo”? ¿Está montando la dirección revolucionaria una especie de representación teatral para afrontar las dificultades del diálogo? ¡Vaya usted a saber!

De todas formas, Cabello no dejo de hacerle un cariñito a Jorge Rodríguez, al decir que la delegación que representa al Gobierno venezolano, presidida precisamente  por Rodríguez, “Tiene toda la autoridad otorgada por el presidente no para negociar, sino para dialogar”. Agregó que los enviados por la oposición no tienen autoridad para dialogar y “mucho menos para firmar nada… Lo que ellos firmen eso no tiene valor porque ellos están divididos”. Aseveró además que la delegación antichavista “no representa a ninguna unidad opositora” y que “Ellos lo que quieren es ponerle la mano a la plata de los venezolanos y las venezolanas”. Repitamos una vez más que nada de lo que se diga en medio de este proceso de diálogo puede ser tomado al pie de la letra. Así son las negociaciones, siempre es un juego con cartas abiertas y cartas ocultas.

Por el lado de la oposición, hay también voces divergentes, aunque en este caso las razones son más evidentes: están divididos por tácticas diferentes y ambiciones de liderazgo entre quienes no tienen un líder y están en un torneo por ver quién se pone al frente.

En todo caso, hay algo interesante que ha dicho Leopoldo Puchi en su más reciente columna “Enfoque” en Últimas Noticias: “Ahora bien, ni los resultados de las gobernaciones ni los de las alcaldías han modificado de manera sustancial el cuadro de equilibrio que caracteriza la correlación de fuerzas que existe en el país, ni en lo electoral ni en otros planos. Y es esta persistente circunstancia de equilibrio inestable la que ha conducido a la negociación que se adelanta en República Dominicana, que tienen en perspectiva las presidenciales de 2018”. Es paradójico, pero mientras la oposición piense que tiene chance de derrotar al chavismo, a pesar de los pesares, los resultados del diálogo no se darán fácilmente.

Nota: Nuestros dos equipos que usamos eventualmente para la elaboración de los Análisis presentan algunos problemas. Uno se ha desconfigurado, por razones que ignoramos. El otro presenta dificultades con la pantalla. Por esa razón, aprovecharemos estos días navideños, a partir del miércoles, para hacerles mantenimiento, por lo que nuestro último Análisis de 2017 verá luz mañana, cuando haremos una especie de resumen del año e intentaremos la difícil tarea de proyectar posibles escenarios para 2018. Volveremos el 2 de enero, Dios mediante.

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