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Félix Cordero Peraza: Economía familiar decembrina…

Para la mayoría de la población las fiestas navideñas pintan color de hormiga. La hiperinflación hace polvo cualquier sueldo o salario. Y la escasez hace cambiar los hábitos alimenticios. Es una guerra por la subsistencia y la sobrevivencia en una eco­no­mía de guerra. Que aprieta el ya delgado cuello de una buena parte de los habitantes de este país. La inflación galopante se co­me los sueños de la gente y hace desa­pa­re­cer la tranquilidad y la calidad de vida de la familia. Es como un monstruo ham­brien­to y perverso que consume y consume sin parar dejando detrás de él una estela de necesidades no satisfechas y de esperanzas vulneradas. La vertiginosa desvalorización de la moneda impulsa un vergonzoso em­po­bre­cimiento de las personas. Empuján­do­­las sin pausa hacia la ruina y la miseria de naturaleza casi infrahumana. Se ven en las calles y frentes de las casas a indi­vi­duos comiendo en las basuras y botaderos de desechos…

Empobreciendo a la población

No hay control de los precios y los acordados con empresarios no los respeta nadie. El gobierno mientras tanto dedicado a organizar en todo el país actos para ju­ra­mentar a los alcaldes electos el 10-D. De diálogo con la oposición en República Dominicana, para alcanzar la paz de la na­ción, y negociar temas en su mayoría de na­turaleza política. Un diálogo desa­cre­di­ta­do y de baja prioridad para los vene­zo­la­nos, a pesar de su gran importancia. Los temas tratados forman parte estructural de los modelos y estrategias que ellos pro­cla­man y defienden. Por lo que no aparece en la agenda el presente y prioritario asunto de la hiperinflación. Hecho que dificulta llegar a negociaciones concretas. Para mu­cha gente este cuadro hace más creíble la te­sis de que en las estrategias del gobierno jue­ga papel importante el empo­bre­ci­mien­to de la población. Para controlarla y forta­le­cer  programas y misiones gubernamen­ta­les. ¿O será que son actos de distracción?

Un país caotizado

Para la gran mayoría de los vene­zo­la­nos el principal y único problema es el eco­nómico. Insensible ante los temas po­lí­ti­cos. En él colocan los precios de los ali­men­tos, los bajos ingresos, el minúsculo suel­do mínimo y la escasez de alimentos  y me­dicinas. Una economía dolarizada fren­te a un raquítico valor de la moneda na­cio­nal.  La situación es tan grave que supo­ne­mos que en más de la mitad de la po­bla­ción no comerán las tradicionales comidas navideñas y destacará la ausencia de los pesebres. El niño Jesús no traerá sus es­pe­ra­dos regalos a los niños y la cena en fa­mi­lia se pospondrá para mejores tiempos. Un país caotizado y una población ávida de am­biente navideño y religioso. Mientras, el gobierno regala bonos y aguinaldos a una buena parte de la gente más pobre, pa­ra mitigar su hambre y superar en parte sus mi­serias e infortunios. Un Poder Ejecutivo asis­tencialista y clientelar a la “N” po­ten­cia.  Que demuestra sin ambages ni am­bi­güe­dades su carácter autoritario y cen­tra­lista.

Lo más grave de esta perversa inflación es que el gobierno actúa como si no existiera. Ocupado como hemos visto en asuntos de su principal interés político y de su estrategia electoral. Colocando en segundo lugar la gravedad de la situación económica. Y atendiendo a solo un sector de familias. Para la ciudadanía en general no se ve luz al final del túnel y la crisis se empeora cada día. Continúa la migración hacia diferentes países del mundo sobre todo de jóvenes que no ven futuro ni oportunidades de sus proyectos indivi­dua­les. Los secuestros, robos y asaltos se mul­ti­plican a granel y la inseguridad de bienes y personas es el pan de cada día. ¡Ya no se está seguro ni siquiera en los hogares! Ban­das armadas pasean por las calles im­pu­nemente en busca de víctimas, mientras la seguridad pública brilla por su ausencia.

Feliz Navidad y Año Nuevo

De acuerdo a Cendas-FVM, la canasta ali­mentaria tuvo un costo en el mes de no­viem­bre de 3.822.128,50 bolívares. Mien­tras en el mes de octubre fue de Bs. 882.769,61. Con el último ajuste del salario mínimo del 30%, solo se podrá adquirir el 4,6% de la canasta alimentaria. Aquí se observa una dramática baja de la capacidad adquisitiva del salario. Una onda de nostalgia y pesar entristece a la familia venezolana. Acostumbrada por tradición a festejar en grande la época navideña y llegada del nuevo año. Tiempo de perdón y unión familiar. Donde des­pun­ta el reencuentro con Dios, parientes y ami­gos. Y nuestras plegarías se elevan so­li­darias y afectivas por todos los seres hu­manos. Frente a la oscura realidad FELIZ NAVIDAD Y MEJOR AÑO NUEVO, a todos.

 

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