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Guillermo García N.: ¡Hiperinflación con toda su fuerza en 2018!

Desde el año 2015 la economía venezolana viene dando muestras y síntomas de hiperinflación. Cuando en nues­tros artículos planteábamos elementos de un proceso hi­per­inflacionario en desarrollo, la gran mayoría de los eco­nomistas, políticos y gobierno desacreditaban esas opi­niones. Los economistas con poder mediático y los cua­les creen siempre tener la razón y manejar la verdad úni­ca, refutaban de plano cualquier opinión. Su argu­men­to inicial: El modelo de  Phillip Cagan sobre hiper­inflación no se cumple.

Lo que era evidente para los economistas, analistas y ase­sores durante décadas, el flagelo de la inflación en Ve­nezuela, hoy pareciera que la explosión hiperin­fla­cio­naria que viven  los ciudadanos venezolanos los aga­rró de sorpresa, y sin comprender la situación: quién la provocó y cómo, y qué hacer para resolverla.

¿Por qué y quién causa la inflación? El aumento irres­pon­sable por parte de la autoridad monetaria (BCV) de la cantidad de dinero en circulación, generalmente para financiar al Estado, cuando éste carece de la dis­ci­pli­na fiscal para controlar sus gastos. Todos los países  procuran dotar de autonomía y poder de decisión a sus ban­cos centrales a los fines de tomar decisiones con cri­te­rios técnicos (nunca políticos ni ideológicos) para in­fluir en las variables que les compete: la oferta mone­ta­ria, las tasas de interés, el encaje legal, el nivel y uso de las reservas  internacionales,  para de esta manera man­te­­ner los equilibrios necesarios que permitan a los agen­tes económicos tomar las decisiones que garanticen  la prosperidad y el progreso material de las sociedades.

A pesar  que el Ejecutivo Nacional aumento el salario mí­nimo en cuatro ocasiones en 2016,  y otros cuatro au­men­tos en  2017, la hiperinflación y el control de cam­bio convierten cualquier aumento en sal y agua. Debido a la hiperinflación que vive el país, los ajustes salariales no representan  ningún beneficio para el trabajador.  Es­to ha llevado que el bolívar se ha pulverizado con pér­di­das continuas y aceleradas de poder adquisitivo  y la hi­perinflación  hace estragos en la mayoría de los vene­zo­lanos. El BCV no ha cumplido con su objetivo prin­ci­pal: garantizar la estabilidad de precios y la fortaleza de la moneda.

¿Elementos y manifestaciones  hiperinflacionaria?

En ausencia de información y con controles de precios y otras regulaciones, la atención debe centrarse más en la forma como se manifiesta una hiperinflación o explosión inflacionaria, que en datos oficiales, esos signos son:

El bolívar deja de servir como medio de pago de muchos bienes y servicios.

Los precios de los bienes y servicios se presentan  preferencialmente en moneda extranjera. (carros, inmuebles, pasajes aéreos, servicios profesionales, celulares).

Hay aversión hacia el mantenimiento de saldos de dinero en efectivo y en cuentas bancarias.

No hay estadísticas oficiales sobre la inflación y la escasez.

Hay diferentes precios para un mismo bien en sitios diferentes.

No se consiguen los bienes que necesita.

Se realizan compras por encima de las necesidades por temor a escasez.

Los precios de los bienes aumentan signi­fica­ti­va­men­te cada mes.

Se recurre al trueque para aprovisionarse de bienes.

La presencia de colas para comprar bienes y servicios.

Efecto Oliveira-Tanzi.

Explosión hiperinflacionaria en 2018.  Si pensába­mos­ que los niveles hiperinflacionarios de 2017 han sido devastadores para todos los venezolanos y nos asom­bran cada día la velocidad  de cambio y aumentos por­cen­tuales registrados, el año 2018  nos castigará con ma­yor fuerza y debemos prepararnos para unas situa­cio­nes inéditas y de niveles de supervivencia.   No hay ma­ne­ra de hacer pronósticos sin errores de predicción, pues cada momento es en cierta manera única e irre­pe­ti­ble, pero hacer una reflexión y proyecciones  sobre el po­sible curso de los acontecimientos, es válido y puede ha­cerse con fundamentos. De esta manera podemos asu­mir la premisa que si el gobierno insiste con su modelo y en sus prácticas históricas, se puede utilizar la in­for­ma­ción estadística  registrada del pasado para establecer  ran­gos de comportamiento de la hiperinflación. De acuer­do al Dr. Francisco Contreras, brillante econo­mis­ta y con quien he venido trabajando propuestas, sus pro­yecciones las avalo y coincido en sus resultados.   Sometiendo esos datos al escrutinio econométrico, uno puede anticipar al cierre de diciembre del 2018,  entre 1.264 % y 8.117 %, con un valor medio de 3.366 %.

La solución a la hiperinflación.  La dolarización  no es la fórmula mágica para resolver los problemas econó­mi­cos del país, pero logrará, a corto plazo, una estabilidad  mo­netaria que incluye una reducción drástica de la in­fla­ción a nivel de un dígito, tasas de interés bajas, y de la incertidumbre para invertir. Se recuperará el ahorro y el patrimonio de los venezolanos, porque se elimina el ries­go de la devaluación,  se mejora la capacidad de com­pra real de los salarios al eliminar los riesgos de deva­luación y alta inflación. Ese es el problema a resol­ver de inmediato.

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