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Rafael Ramírez: La trampa

Casi finalizando el año 2017, hay que decir, nuestro país está “entrampado” en una grave crisis económica, social y política, una situación impensable durante el gobierno del Comandante Chávez, él dejó un país en marcha. ¿Cómo llegamos hasta acá?, más importante aún, ¿Cómo salimos adelante?

La sensación que existe es de frustración, el país se encuentra en una situación de deterioro, a pesar de haber luchado y trabajado tanto por una sociedad distinta con claras perspectivas de futuro, por un Plan que se cumpliría y que se traducía en un sistema de gobierno justo, popular, democrático, revolucionario y a la vez, satisfactorio y gratificante para todo el pueblo. La sensación del militante revolucionario, del que ha participado del Poder Popular, en las Misiones, de muchos dirigentes y de personalidades que han acompañado este proceso de transformación, es que la situación que hoy tenemos no es lo que Chávez quería, no se parece al Socialismo del siglo XXI.

Quien quiera hacer una discusión franca, fijar una posición honesta para actuar, debe preguntarse: ¿Era esto lo que quería el Comandante Chávez, el Socialismo que tanto pregonamos? ¿Es este el sueño del pueblo, por el que se movilizó durante todos estos años? ¿Es acaso el sueño de nuestro movimiento? ¿Qué es esto que tenemos?, tratemos de definirlo.

Para atajar de inmediato cualquier simplismo o descalificación, comencemos por decir que no tengo, ni quiero tener nada que ver con la derecha apátrida, ni con los sujetos o líderes de la llamada oposición con los que no solo mantengo profundas diferencias ideológicas y políticas, sino que los he combatido de manera franca, abierta, sin dobleces, porque considero que le han hecho y le hacen mucho daño al país, con su intolerancia, su violencia, su entreguismo. Le han cerrado posibilidades de expresión política a sectores moderados o socialdemócratas, que podrían haber apoyado desde el principio al gobierno del Comandante Chávez, sin prestarse a los planes conspirativos ni ceder al inmediatismo de las aspiraciones individuales de sus dirigentes.

Estos artículos, estas palabras, no son hechas para alimentar el sensacionalismo de la extrema derecha, acá no encontrarán nunca ninguna abjuración del socialismo, ni mucho menos una palabra contra el Comandante Chávez, ni contra nuestro pueblo, ni nuestras organizaciones populares. Estas palabras, sí son para todo el pueblo, la sociedad, el campo revolucionario, Chavista, Bolivariano, esté donde esté, y más allá, al país, la mayoría que quiere repensarse, conocer de un plan, una idea común, soluciones a los graves problemas que confrontamos y que debemos resolver. ¿Cómo salir del “entrampamiento” en el que estamos?

La situación económica, tanto a nivel macro, como a nivel de la economía popular, cotidiana, del día a día, es cuando menos un caos. Un desastre, producto de mucha improvisación, desconocimiento, irresponsabilidad, ineficiencia en el manejo de temas tan complejos: inflación, devaluación monetaria, desabastecimiento, caída de la producción de petróleo, caída de la producción interna, todos los sectores económicos paralizados o semi-paralizados, las instituciones encargadas de la economía caotizadas, sin cumplir sus tareas.

La economía tiene mucho que ver con las percepciones, la información disponible, las estimaciones y proyecciones. No las del sector privado, estamos hablando de las proyecciones y estimaciones del propio gobierno, El Plan. ¿Cuál es El Plan? Estamos en una profunda crisis económica y a esta altura no hay un Plan. Se han presentado muchos, nosotros mismos presentamos uno en el 2014 que fue desestimado, son puestos a un lado. Estamos en medio de una tormenta, sin radar, ni brújula, sin saber cuál es el destino final, a dónde vamos a llegar.

Se ha instruido al Banco Central, a no dar cifras, ni proyecciones, ni ningún tipo de información económica, ni siquiera se dan cifras al sector propio vinculado al quehacer económico. Entonces, ¿qué hacen los agentes económicos? Pues sencillamente buscan las estimaciones del Fondo Monetario, del sector privado, de analistas financieros que muchas veces tienen sus propios intereses económicos, de voceros de la oposición. Es un secreto a voces que la situación se sigue deteriorando. Por evadirla, no se va a resolver.

¿Una inflación de cuánto? 1000 %, 1200%? Nadie lo sabe con precisión. Se dice que es un fenómeno inexistente, se miente. Todo el que sea asalariado y vaya a hacer el mercado, comprar alimentos, libros, pagar un colegio, comprar ropa, un vehículo, una vivienda, se da cuenta que algo muy malo está pasando con su sueldo, que debe buscar otras opciones, que no alcanza. Los que dicen que la inflación no existe están ocultando que la inflación es un fenómeno perfectamente descrito y estudiado en el mundo y que es un mecanismo terrible, por medio del cual, el capital, el capitalismo, se apropia del salario, ingreso y ahorros del trabajador. Es una situación de Hiperinflación, como en las peores épocas del neoliberalismo, es el capitalismo el que está rampante, es el que fija precios y tiene los mecanismos para desacatar cualquier regulación. El caso del cartón de huevos es emblemático.

El cambio paralelo hace con nuestra economía lo que le da la gana. Tenemos un sistema cambiario que, tal como advertimos en el 2014, es insostenible, y lo era ya incluso desde el 2012. Un control cambiario que no controla nada, ¿acaso no es evidente que no cumple sus propósitos? El cambio oficial es 10 bolívares por dólar y el paralelo ha pasado ya de 100.000 bolívares por dólar. Es una situación increíble, donde el gobierno se quedó paralizado, en la idea de que cualquier otro sistema cambiario era parte de una propuesta de la derecha. No es verdad, el sistema cambiario actual, ha empobrecido al país. Visto en perspectivas, teníamos razón al proponer en el 2014, un sistema que convergiera, hacia la baja, en un único sistema que luego oscilara con intervención del BCV.

La propuesta era una convergencia gradual, con una meta de 25 bolívares por dólar, el paralelo lo llevamos de 91 bolívares por dólar a 53 bolívares por dólar. Con el cambio de 25 bolívares por dólar se hacía indiferente el cambio en Cúcuta, en la frontera, se buscaba detener el contrabando de extracción. Por lo menos era un Plan, había elementos en aquel entonces, para que fuese exitoso. Debido a la falta de acción, se han hecho fortunas enormes, apropiándose del diferencial cambiario. La diferencia, la ganancia es de al menos 99.990 bolívares por cada dólar. Es un diferencial enorme que permite volver a comprar dólares y adquirir todo tipo de bienes y desarrollar actividades que para el resto de la población están negadas. Son los que pueden pagar y vivir sin ningún tipo de limitación. ¿Quiénes se han favorecido con el sistema cambiario? ¿Qué ha pasado en CADIVI, CENCOEX, la Banca? ¿Por qué no se tocan esos intereses? ¿Cuántos amigos tienen los banqueros y especuladores financieros en el gobierno? Tienen mucho dinero, son innombrables, no aparecen en tuiters, compran de todo, hacen política, corrompen todo, es su manera de avanzar.

La situación en PDVSA es muy grave. Recuerdo que, cuando se anunció un “sacudón” en la administración pública, en el 2014, sabíamos que todo ese montaje tenía como único propósito tomar control de PDVSA y del sector de hidrocarburos. ¿Por qué? ¿Cuál era el imperativo?, se suponía que se impondría la unidad de todos los factores de la revolución tras la muerte del Comandante, que no prevalecerían los intereses grupales. No fue así, desplazarnos de PDVSA era una idea que venía rondando en círculos muy íntimos del poder desde el momento en el que el Comandante Chávez murió. Él nunca permitió que grupos de interés de ningún tipo tomaran control de la empresa, consideraba que PDVSA era tan importante como las Fuerzas Armadas. Estoy convencido que la Revolución, la V República, necesita de instituciones capaces de poner por encima de cualquier interés mezquino, los supremos intereses de la patria.

No vaya a creer nadie que el Comandante Chávez no estaba pendiente de nuestro funcionamiento, siempre estábamos bajo observación, revisión, investigación, los organismos de inteligencia, el partido, los dirigentes políticos, todos le llevaban informes y apreciaciones a la consideración del Comandante. Él muchas veces, la mayoría, me llamaba, yo, le informaba, aclaraba, corregía. Fue siempre una relación basada en la transparencia, lealtad y la verdad. Nuestra institución era cosa muy importante para la estabilidad del país, ambos sabíamos que era capaz de tumbar gobiernos.

A principios del 2014, antes de un mensaje a la nación, se me comunicó la intención de “refrescar” PDVSA, la industria petrolera. Yo en ese momento me negué, me parecía apresurado, peligroso. Expresé mis argumentos: es un sector estratégico, tiene una complejidad y una situación de exigencia operacional y financiera derivada de todas las tareas asumidas para mantener estable la economía del país, para sostener los planes de la revolución. También manifesté, que a fin de cuentas se haría lo mismo que tantas veces Capriles prometió durante la Campaña, que de llegar a la Presidencia me destituiría y devolvería la “independencia” a PDVSA. En respuesta, el Comandante Chávez me ratificó en dos oportunidades en mis responsabilidades para el próximo período de su gobierno. Insisto que hay que escuchar a Chávez, sin cortes, sin ediciones, sin “producciones especiales”, en vivo, completo.

Luego de mi salida, con el “sacudón”, los que quedaron al frente del sector, no sé qué razón los animó a ello, se dedicaron a desmantelar los equipos que tuvimos diez años formando y estructurando y que dieron siempre la mejor respuesta en cualquier circunstancia y dificultad. Era un equipo que conjugaba calidad política y capacidad técnica, probado en muchas circunstancias y con resultados a la vista de todos. En diciembre de 2013 cerramos nuestros resultados con un promedio de producción de 3 millones de barriles día, que mantuvimos hasta mediados de 2014, nuestro mercado interno abastecido de combustibles y gas. Lo más importante es que, todo este esfuerzo y resultado operativo lo hicimos sin retroceder un milímetro en nuestra política petrolera, la política de Plena Soberanía Petrolera.

Inmediatamente, se comenzó a perseguir y desplazar a todos los cuadros, acusándolos de “ramiristas”, introduciendo la división y creación de grupos dentro de PDVSA, como si ellos mismos no hubiesen estado conmigo durante todo el período en la conducción de la empresa, nada más y nada menos que como Vice presidentes, como si no hubiésemos trabajado con el Comandante de forma directa, con los ministros, en todas las tareas. No estuvieron a la altura política, ni humana, de la responsabilidad que se les estaba entregando.

El hecho, real y concreto, es que, de manera abrupta, las estructuras de dirección de la empresa comenzaron a ser copadas como parcelas de los distintos grupos que hoy detentan el poder en el país, incluidos empresarios. Se llenaron cuotas de poder, dependiendo de la correlación de fuerzas del momento. Se utilizó el manido argumento del “combate a la corrupción” para desmantelar una institución que estaba funcionando de manera eficaz y efectiva hasta ese momento. Una organización, la mejor estructurada y preparada del país en el ámbito económico, que hubiese sido capaz de salir adelante en esta coyuntura, teníamos la capacidad, la credibilidad y la firmeza para hacerlo. En el 2014, prometimos 45.000 millones de dólares al Fisco, y eso fue lo que entregamos al CENCOEX para que resolviera los temas apremiantes de la economía. ¿Dónde están los resultados? ¿A quién se le pagó deuda? ¿Cuál fue el criterio? ¿A quién se le asignaron esa cantidad inmensa de divisas?

Los nuevos directivos y responsables que fueron colocados en la estructura de PDVSA, parece que tenían otras prioridades. Primero, mostraron un absoluto desconocimiento del manejo de estos asuntos. Allí no se puede improvisar, y se improvisó. Luego, se desmantelaron en las áreas operacionales cuadros con la autoridad y la ascendencia sobre los trabajadores. Se crearon grupos artificialmente para introducir elementos que socavaron la autoridad de los distintos niveles de supervisión. Niveles y direcciones que, por cierto, venían nada más y nada menos, de derrotar el sabotaje petrolero y de trabajar en revolución junto al Pueblo. Mientras el Comandante Chávez siempre apoyó y defendió a PDVSA, la Roja Rojita, ahora se le ha estigmatizado a PDVSA como una entidad corrupta, se le repudia y acusa públicamente. Ahora resulta ser la culpable de toda la situación económica del país. Es la táctica reiterada de los “Dakazos”, se vive de escándalo en escándalo, para ocultar la realidad o la incapacidad. Esto era impensable con el Comandante Chávez.

Así, desde el 2014, la producción ha caído un millón doscientos mil barriles día (1.200.000 BD): un desastre. Se ha desmotivado al trabajador, se le ha avergonzado en público. Se le persigue y nadie quiere tomar iniciativas operativas, no vaya caer en los supuestos de sospecha de ser enemigo o corrupto. Todo se está paralizando. Me preocupa que en los círculos de la OPEP se estima que la producción caerá otros 400 MBD hasta llegar a niveles, históricamente bajos.

Por otra parte, se ha hecho un manejo opaco y nada eficaz de los temas financieros, incluyendo el manejo de deuda, se ha desatendido el parque refinador y ahora no se puede abastecer el mercado interno de combustibles. Son constantes las descoordinaciones operacionales y financieras que provocan reiterados problemas con la distribución de combustibles y de gas. Siempre se recurre al argumento del sabotaje y de la corrupción, cuando a todas luces es un problema de gestión.

Se ha impuesto un ambiente de terror y miedo en el sector. He tenido diferencias en la forma de conducción de PDVSA, de CITGO y del ministerio desde que fui removido, sin embargo, a pesar de no saber si sus directivos han incurrido en algún delito, me parece absolutamente desproporcionado el trato que han recibido.

Los directivos de CITGO (por cierto, nombrados y ratificados por las autoridades que me sucedieron), fueron “invitados” a una reunión en Caracas y desde ahí, en medio de la misma y ante la sorpresa y desagrado de los presentes, incluyendo vicepresidente económico y ministros, se los llevaron presos unos policías enmascarados, quienes previamente tomaron con la GNB el edificio de la Campiña.

Yo no sé qué habrán hecho el Presidente de PDVSA y el Ministro de Petróleo, quienes solo días atrás eran saludados por el Presidente y que entiendo, hicieron todo lo que se les pedía que hicieran, para ser detenidos de la manera en que lo hicieron y sacarlos en un video por VTV, esposados, en “chores”, capturados como unos delincuentes por un dispositivo anti-terrorista. No solamente es una violación de sus más elementales derechos procesales y humanos, de la presunción de la inocencia, sino de una torpeza y un atropello inaudito, sobre todo cuando al mismo tiempo se dialoga y se dan las manos, saludos y sonrisas con sectores de la oposición que han ensangrentado al país y pedido una intervención militar extranjera.

Nadie se atreve a decir nada. Yo hablo por mí y tantos otros compañeros que comparten estas preocupaciones pero que no lo pueden hacer en público. Tomé mi decisión, asumo las consecuencias, tengo sobradas razones para expresar mis críticas y desacuerdos con lo que está pasando. No puedo guardar silencio viendo cómo se destruye el legado del Comandante Chávez, no tengo estómago para ser indiferente, para hacerme el loco. Digo mis verdades, ojalá alguien las quisiera discutir, no estoy hablando del “pranato” de la política, palangristas o descontrolados, no. Digo dar una discusión seria para resolver nuestros problemas. No será la oposición quien los resuelva. Superemos el simplismo de la etiqueta de tuiter y las descalificaciones e investigaciones orientadas y dirigidas para acallar cualquier disidencia o cualquier voz del Chavismo que alerte lo que está pasando.

Estamos en una trampa, de la que hay que salir rápido, lo más pronto qué se pueda, es como estar atascado en el camino en un invierno en Apure. El día a día del pueblo se hace una pesadilla. Se está abusando del carácter noble y profundamente leal de nuestro pueblo chavista, del que cree en la revolución. No es justo lo que está pasando, no es lo que Chávez quería. Estamos viviendo los efectos de un paquetazo económico. No se vislumbra una solución.

Pareciera que la prioridad es la de mantenerse en el poder. Yo estoy de acuerdo, no se puede entregar el poder a la derecha apátrida, pero tampoco puede entregarse la revolución. Tiene que haber una revolución dentro del Chavismo. Vamos a unas elecciones, es ineludible. ¿Quién va a ser nuestro candidato? ¿Quién lo ha decidido? Puede ser cualquier compañero, de los de Chávez, que tenga los méritos o condiciones para salir de esta trampa. Hay muchos, esto no es una monarquía.

Esta revolución debe ser profundamente democrática y popular en sus mecanismos y forma de actuar. Hay señales muy malas de imposiciones, arbitrariedades. Si no presentamos una poderosa opción en las próximas elecciones, podemos ir a una derrota estruendosa, este gobierno ha hecho méritos para que esto suceda.

Cuando este artículo se publique, será navidad. Día de familia, de amigos, de compartir. De tradición, de niños, de esperanza. Yo estoy lejos de mis seres queridos y de mi patria. Los quiero, les deseo unión, paz y lo mejor que el ser humano pueda dar: la solidaridad y el amor. Desde niño, a pesar de cualquier circunstancia, siempre hacíamos el pesebre en la casa, era como un altar a la vida, a la esperanza. Vaya mi recuerdo y sentimiento a todos lo que están y los que ya no están entre nosotros, a mi padre, maestro, conciencia y fortaleza. Vaya mi recuerdo, afecto y lealtad eterna a la memoria de nuestro querido Comandante Chávez.  ¡Venceremos!

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