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Néstor Francia / Análisis de Entorno: 2018: el año que viviremos en peligro (y V) (12-01-2018)

Hoy vamos a abordar el relevante tema de las probables elecciones presidenciales previstas para este año que apenas inicia. Lo de “probables” quiere significar que debería haberlas, pero que no puede darse esto como hecho seguro. Ayer el presidente Maduro, y también el ministro Jorge Rodríguez, hicieron referencia a planes de violencia que involucrarían a los partidos derechistas Primero Justicia y Voluntad Popular. Estos planes pueden estar relacionados con una intención de impedir que haya elecciones en lo inmediato, ante todas las ventajas que tiene el chavismo y a las cuales hicimos referencia en el Análisis de ayer, en el cual también asentamos, de todas formas, que “vamos a quedarnos en que este año es electoral presidencial, dentro de los parámetros normales, en fecha aún por determinarse”. Así que el siguiente análisis se concentra en esta hipótesis, siempre bajo la premisa de que nada está escrito, y las denuncias hechas ayer por estos dos muy altos funcionarios dan razón a ciertas aprensiones nuestras.

También ayer dijimos, con referencia al chavismo, que “Si bien un análisis somero deja en evidencia sus grandes fortalezas, también hay notables debilidades que hacen que no podamos dar por seguras las victorias, las cuales habrá que trabajar con ahínco y precisión de cirujanos”. En realidad, hay sobre todo una gran debilidad que podría evitar que la Revolución Bolivariana se consolidara este año con una gran victoria electoral presidencial: la difícil situación económica del pueblo aun irresoluta, que genera un evidente y extendido descontento social.

Aunque la gran vanguardia social que es el chavismo convoca el apoyo decidido de aproximadamente el 30% de los venezolanos, en el otro 70% hay una gran vulnerabilidad. Esto no quiere decir que ese alto porcentaje esté apoyando a la MUD, ciertamente no lo está, pero sí podría mostrarse débil ante alguna opción manipuladora que se asomara al escenario con un discurso relativamente novedoso en medio de cierta aridez discursiva que se vive en el país. A la mayoría de los chavitas les parece excelente el discurso de la dirigencia política revolucionaria, pero esto podría formar parte del espíritu de secta que predomina, siendo posible que para la población mayoritaria dicho discurso aparezca como repetitivo y desgastado, como algunos hemos advertido.

Es bueno aclarar que, a pesar de los pesares, el chavismo sigue luciendo claro favorito para cualquier evento electoral venidero, pero también que nuestras vulnerabilidades hacen que no nos confiemos ciegamente en la inevitabilidad de una sorpresiva derrota. Sí, digámoslo mil veces: en política nada está escrito.

El presidente Maduro y el Gobierno Bolivariano están sin duda muy activos, haciendo un loable esfuerzo para mantener vivas las esperanzas del pueblo, tomando todos los días medidas que compensen los estragos que hacen la agresión económica y las debilidades estructurales de nuestra economía. Aumentos salariales, bonos especiales, distribución solidaria de alimentos y otros insumos, operativos de control o punitivos contra especuladores, acaparadores, contrabandistas y otras mafias que medran a costillas del pueblo. Pero estos actos paliativos no terminan de dar solución estable a la situación de deterioro de la economía familiar, que parece estar atrapada, hoy por hoy, en medio de la danza enloquecida de los aumentos groseros de los precios.

La brutal agresión económica del imperialismo y la burguesía, y el bloqueoboicot financiero contra nuestra Patria es una punta de lanza de primera línea en el plan contrarrevolucionario de escala internacional que cada día se evidencia más y que no deja de desarrollarse a ritmo de vorágine.

En ese contexto, es imprescindible un replanteamiento del discurso oficial que combine diversos elementos: crudeza, en el sentido de que no hay soluciones milagrosas inmediatas y eso hay que dejarlo claro ante el pueblo. Controlar un tanto el tono festivo y asumir con más espíritu solidario el sufrimiento de ese pueblo, aceptándolo como una realidad que se prolongará aun por algún tiempo. Compromiso, con el llamado permanente a la paciencia popular y a la incorporación colectiva, nacional, a la solución de los problemas. Esperanza, a través de la presentación efectiva de un plan económico integral de aliento nacional, realista, creíble, con plazos, escalas, planteamientos claros y coherentes.

En estos días se está dando el debate sobre el Plan de la Patria en su desarrollo hasta el año 2025. Eso está muy bien, pero no nos llamemos a engaño, ese es un debate que concierne solo al PSUV y su periferia, la mayoría del país no está participando. Eso no significa que sus resultados no vayan a ser positivos o esperanzadores. Pero no estaríamos haciendo nada nuevo si los mismos se quedan encerrados en las cuatro paredes del chavismo militante.

El movimiento revolucionario venezolano vive un interesante momento de resistencia y recuperación. Pero los peligros están allí, como lo sigues estando las agresiones crecientes de los enemigos históricos de la Patria. Utilicemos nuestras ventajas como punto de partida para blindarnos en la perspectiva del año y para asegurar las victorias.

Por supuesto, muchos elementos podrían ser incorporados a este análisis, como los que se desprenden de hechos como la recuperación paulatina de los precios del petróleo, las excelentes leyes que viene aprobando la Constituyente, novedades como la creación del Petro y otras. Pero quien mucho abarca poco aprieta. Seguiremos recorriendo este año peligroso, siguiéndole las huellas, tratando de escrutar el complejo momento político que vivimos.

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