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Néstor Francia / Análisis de Entorno: Héroes de nada (22-01-2018)

No valdría la pena seguir hablando de ese personaje menor que se llama Oscar Pérez, pero las reacciones en torno a su muerte dicen bastante de la situación política de Venezuela, sobre todo en lo que concierne a la oposición venezolana. Como solía decir mi santa madre, vamos por partes.

En primer lugar, es muy significativa la escasa participación popular en las acciones de calle convocadas por la derecha más extremista para “honrar” al terrorista de marras. En cuanto al acto que convocó María Corina Machado y otros radicales para el sábado en Parque Cristal, con varios días de anticipación y notoria cobertura mediática, la agencia española de derechas EFE nos da la clave cuando reporta que “Cientos de venezolanos honraron hoy al ex inspector de la Policía científica Óscar Pérez” ¿Cientos? ¿Cuántos: doscientos, trescientos, seiscientos? Al menos queda claro que no llegaban ni a mil.

En un insidioso reportaje gráfico del portal Voz de América, titulado “Entierro de las primeras víctimas de la ‘Masacre de El Junquito’” (es el nombre escandaloso de la operación policial que trata de sembrar la canalla mediática), hay varias fotos tomadas en los accesos del cementerio del Este y en la morgue de Bello Monte, en las que se ve más guardias nacionales que gente, con un puñado de personas como pasmadas en el espacio-tiempo. Recordemos que Voz de América es el servicio internacional oficial de radio y TV del gobierno de Estados Unidos.

Esta nula convocatoria revela no solo el aislamiento que existe en Venezuela de los sectores violentos, agudizado por la derrota de las guarimbas el año pasado y por la actuación de la Asamblea Nacional Constituyente, sino además el rechazo generalizado que hay en el país a los enemigos de la paz, inclusive en amplios sectores de la base social opositora. Por esa misma razón, y a pesar del descontento social innegable, no han tenido eco los intentos de saqueos y otros disturbios emprendidos por grupos  minoritarios. Todos los estudios serios evidencian que la absoluta mayoría de los venezolanos quiere paz, así que difícilmente podrían apoyar a un sujeto notoriamente comprometido con la violencia, desde que robo un helicóptero para atacar criminalmente a varias instituciones del Estado.

Es igualmente interesante la actitud cauta que han tomado la mayoría de los factores que hacen vida en la entente opositora MUD. El más activo ha sido el partido fascista Voluntad Popular, el de Leopoldo López y Freddy Guevara, quienes vegetan olvidados por el pueblo, uno preso y el otro refugiado en la embajada de Chile en Caracas. Henrique Capriles, por su parte, dio declaraciones más bien tibias. Al resto solo se le ha escuchado pocas opiniones aisladas e inoficiosas. Esto revela la división táctica que existe en la oposición. Se ha dicho que hay factores en la MUD que contribuyeron a dar con el paradero de Pérez, pero además el terrorista y los sectores minoritarios que lo “honran” se declaran enemigos de la MUD. Según el mencionado reporte de EFE, “Algunos de los manifestantes en la morgue, que venían del Cementerio del Este de Caracas, donde habían acompañado a las familias de las dos personas allí sepultadas, lanzaron consignas contra el Gobierno chavista y contra el  proceso de diálogo que parte de la oposición mantiene con la Administración de Maduro”.

También es digno de notar los diferentes tonos que se puede discernir en las reacciones de voceros internacionales de la derecha. La mayoría de los portavoces oficiales de los gobierno se han mostrado más bien reacios a mostrarse demasiado preocupados por los hechos de El Junquito. Por supuesto, no es fácil que un gobierno apruebe algún levantamiento armado fracasado contra los poderes oficiales. Se llama “poner las barbas en remojo”. En nuestro país, que se encontraba entones en medio de la violencia guarimbera, se vio, sin que nadie se escandalizara demasiado por ello, como un policía robaba un helicóptero y atacaba importantes instituciones del Estado, y luego se convertía, junto a sus secuaces, en un foco de insurgencia armada que llegó a asaltar una instalación militar y robarse unas armas. Es claro que la derecha oficial ha dejado la tarea sucia de respaldar al “héroe”, en manos de la canalla mediática y de los parapetos de derechos humanos del imperialismo.

Lo cierto es que el caso de Oscar Pérez está condenado a caer en el olvido más temprano que tarde, acaso si de vez en cuando hablaran del tema los extremistas como María Corina Machado, que están en situación de profundo reflujo político y social. La probabilidad de una caída inmediata del Gobierno Bolivariano por la vía de la violencia es vista como escasa por voceros de la derecha criolla y externa, que hoy pone todos sus huevos en dos canastas: las elecciones presidenciales y la intervención foránea.

En este último sentido, la máscara imperialista que se hace llamar “Human Rights Watch” asentó en su informe anual 2018 que “el único camino que le queda para salir de la crisis es que continúe la presión internacional”. Por su parte, el analista opositor Luis Vicente León escribió ayer en El Universal de Caracas, que “El fracaso de las acciones de calle a principios del año pasado tiene que ver con la ausencia de participación masiva de los estratos pobres en sus propias zonas y el resultado ha sido frustración y desánimo… Con la presión de calle disminuida y la oposición fracturada, su poder de negociación quedó dependiente de la acción de la comunidad internacional, un factor que suele ser necesario e importante, pero nunca suficiente… No importa cuánto se desee, la probabilidad de cambio inmediato de gobierno parece inviable”.

A todas estas, el jefe del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Ceofanb), Almirante en Jefe Remigio Ceballos, puso las cosas en su lugar, al afirmar que el grupo del ex funcionario policial “estaba al margen de la ley. No son héroes de nada, son héroes de la delincuencia y el fraude”. Claro como el agua.

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