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Néstor Francia / Análisis de Entorno: El diálogo y el cuento del gallo pelón

El tema del diálogo por momentos se parece al cuento del gallo pelón. Para los lectores más jóvenes aclaramos que el cuento del gallo pelón es una especie de broma que usábamos los muchachos del siglo pasado para vacilarnos a los otros, y consistía en la formulación de una pregunta: “¿Te sabes el cuento del gallo pelón?” y si el interpelado respondía sí, no o cualquier otra cosa, se le replicaba siempre igual: “No es que no, es que si te sabes el cuento del gallo pelón”, y así sucesivamente. Cada vez que termina una sesión en República Dominicana, vienen las declaraciones: “Estamos cerquita de un acuerdo” o “Aun no podemos hablar de acuerdos” o algún canciller: “Nosotros no vamos a seguir en esto, nos retiramos de acá”. No es tampoco para preocuparnos en demasía, son movimientos normales en el complejo juego de la política, no podemos sino seguir esperando y desear algún resultado mínimo que beneficie al país.

Por lo pronto, ha terminado otro capítulo de esta serie de suspenso y aun no sale humo blanco. Sin embargo, pareciera que se avanzó en algo, pues se firmó un documento -eso lo aceptan todos- que los nuestros llaman “preacuerdo” y los otros “acta de avances”. Más allá de estas diferencias semánticas, al menos queda claro que hay asuntos acordados, aunque las piedras de tranca principales seguirían siendo las mismas: Llas elecciones presidenciales y los reconocimientos tanto de la Asamblea Nacional Constituyente como de la Asamblea Nacional en desacato    . En estos dos últimos puntos parece no haber términos medios: o reconoces o no reconoces.

Si hacemos el análisis semántico de las declaraciones de ambos jefes de delegaciones, Jorge Rodríguez y Julio Borges, acaso podamos discernir algunos destellos de claridad, no muy reveladores, solo un poco.

De entrada se evidencian dos tonos distintos, uno es el del jefe de nuestra delegación, más bien optimista. Otro el de Borges, que podríamos tildar de “cauto”, aunque no propiamente pesimista. Estos dos tonos tienen razones políticas muy claras. Nicolás Maduro dijo alguna vez que “Nuestra victoria es y será siempre la paz”. Todo lo que aleje la violencia y la injerencia foránea es bueno para nosotros, para el país, para el pueblo. De manera que somos nosotros, que representamos al pueblo trabajador y la esperanza del país, quienes estamos llamados a ser los principales promotores del diálogo y de los acuerdos. Esto hay que dejarlo claro ante el mundo, de allí el tono optimista de Jorge Rodríguez. Por eso sus palabras: “Triunfa la paz y el principio de soberanía y no injerencia, el asunto de los venezolanos lo dirigimos nosotros… Fracasaron y salieron derrotados los injerencistas, nuestra soberanía y nuestra independencia son sagradas y la firma de este preacuerdo es una ratificación del principio de soberanía, de no injerencia”.

En cuanto a Julio Borges, la cautela es un intento de complacer a una oposición dividida, en la que muchos desdicen del diálogo y lo califican como una trampa del Gobierno para ganar tiempo y maquillar la “dictadura”. Es significativa la forma en que Borges inició su declaración: “Queremos darles un mensaje a los venezolanos, para que tengan claro que la razón por la que nosotros estamos acá es que podamos lograr aportar una solución a la crisis que vive los venezolanos”. Se asoma en sus palabras un guiño a la estrategia fundamental de la oposición, salir de Maduro y acabar con la Revolución Bolivariana, lo que él eufemísticamente llama “solución a la crisis que viven los venezolanos”.

Por otra parte, Borges se cuida de dar mayor importancia a la firma del documento que se dio esta vez en República Dominicana, para no favorecer el optimismo de Rodríguez, tampoco hace referencias a la paz ni a la no injerencia, conceptos posicionados por el chavismo en el país: “Estas reuniones se manejan con un acuerdo importante que hicimos ‘no hay acuerdo hasta que todo esté acordado’… El día de hoy no hay acuerdo, a pesar de que hay un avance no hemos acordado algo de gran importancia; tenemos que ver si más adelante se maneja un acuerdo importante”.

Supuestamente estos días que quedan hasta el lunes, cuando se reanudarían las conversaciones, serán usados para “consultas” de las partes. Es muy difícil que estas “consultas” tengan algún resultado positivo en el campo opositor, dadas las diferencias que persisten sobre temas cardinales. Como un botón de muestra bastan las declaraciones de Luis Florido, quien formara parte de la delegación opositora hasta que su partido, el fascista Voluntad Popular, decidiera retirarse de las conversaciones: “No se puede resolver el tema de la Constituyente con un acuerdo porque no tenemos la entidad, nosotros no podemos reconocer la Constituyente, es el pueblo el único que puede hacerlo y el pueblo no la reconoció porque no votó por ella”. Y también: “No puede haber elecciones sin garantías, elecciones sin garantías son una trampa caza bobos” ¿Te sabes el cuento del gallo pelón?

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