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Enrique Meléndez: Al fin, habló de economía

 

Lo más grave, que hemos escuchado esta semana, en medio de tanta locura que habla esta gente, es eso que dijo Nicolás Maduro; de que, si gana las elecciones, promete corregir los males de la economía; lo cual ya admite que hasta ahora toda su gestión en esa materia ha sido un fracaso; como diría un venezolano común, al carajo todo lo que ha sido el plan de los Motores de la Economía, el de la Patria y así sucesivamente, todo lo demás, que se le ha ocurrido a este hombre, a propósito de esta hora menguada, que estamos sufriendo, y que nos tiene a los venezolanos pasando hambre, con niveles de desnutrición en la población graves.

Luego, da a entender que no ha ido al origen de esos males, y de allí el que se valga de algunas excusas, como esa de la guerra económica, o el que de pronto le da por obligar a bajar los precios de los artículos a algunos comercios; ocasionando el cierre de los mismos, inmediatamente después que vacían el establecimiento; por cierto, gente que ya ha sido informada del operativo, es decir, los colectivos o militancia afiliada al partido de gobierno, tomando en cuenta que, no es que el tendero sube los precios, por un motivo de especulación, sino pensando en el costo de los inventarios futuros,  que vendrán más caros en la próxima oportunidad; dado el nivel de hiperinflación, que tenemos hoy en día; es decir, operativos que terminan arruinando al tendero, y lanzando más desempleados a la calle; mientras acusa de paja todo lo que los economistas, hasta ligados al propio régimen, y que disienten del esquema de su política económica, le han venido advirtiendo.

El prefiere escuchar a los enchufados, empezando por un Segundo Serrano Mancilla, un asesor de nacionalidad española, dirigente del famoso partido Podemos de España, que financió Hugo Chávez, y que lo debe tener cautivo a partir de un discurso, totalmente, abyecto, y que lo demostró al escribir una obra que tituló, algo así, como El Pensamiento Económico de Hugo Chávez, un libraco de unas ochocientas páginas, y donde, al parecer, lo que sí abunda allí es la paja. Un sujeto del que suponen que le vendió a Maduro la idea de la criptomoneda, y que es por donde demuestra que no sabe nada en materia económica; pues, hasta ahora, lo que han señalado los economistas, opuestos al régimen, es que la llamada Petromoneda, que anuncia el gobierno, no responde propiamente al esquema de las llamadas criptomonedas, que se caracteriza porque escapa a todo tipo de control, y aquí se ha creado una superintendencia de Petromoneda, lo cual le da más bien carácter a esa moneda electrónica de bonos financieros, denominados en dólares, que de vez en cuando emite éste, para captar bolívares, y que estarán destinados a las mafias, que secundan a este Serrano Mancilla; conocidas por mis colegas los periodistas, como las mafias cambiarias.

Lo otro que deja escapar Maduro, a propósito de su promesa, es que entonces por el momento estará perdiendo el tiempo; pensando en lo chiquito que es un mosquito, como se suele decir, para señalar la vagancia de fulano, pues hasta ahora no ha tenido todo el tiempo, para corregir los males de la economía, y lo que ha hecho, no es sino hablar, teniendo presente que esta gente tiene metida en la cabeza la idea de que gobernar es hablar; arengar a las masas populares, para que se pongan las pilas y echemos a avanzar a este país, y de allí esos pelones, que tiene; como el hecho de decir penes, por panes; millones y millonas, de lo cual también pecaba Chávez, sólo que como se trata de una caricatura del finado, entonces a él más se le resalta. En su chanza a Manuel Rosales, cuando éste era candidato presidencial, allá en el 2006, Chávez se burlaba de su contendor; con el cuento de que confundía la expresión “canto de sirenas”, con “canto de ballenas”. El hecho es que él también en ese cuento, en lugar de hablar de Ulises, con motivo de la obra de Homero, “La Odisea”, podría hablar de Aquiles; dada su verborrea. No olvidemos aquello que decía Arturo Uslar Pietri; de que Chávez era de una ignorancia delirante.

En efecto, esto no es sino para angustiarse más, puesto que lo que uno adivina, es que Maduro tampoco estará en condiciones de cumplir esta promesa, después de resultar electo, nuevamente, presidente en abril; pues uno se pregunta: ¿entonces llegará con una política de libre conversión cambiaria? He allí el origen de nuestros males, y de allí arrancan todas las distorsiones macroeconómicas; y que es donde Maduro hasta ahora no ha querido poner la vista; que han dado lugar a esta situación hiperinflacionaria; que decía que tenemos; teniendo presente que esta política está ligada a la corrupción; que resulta el sostén fundamental de este gobierno; partiendo del hecho, además, de que esas mafias, que se benefician de esta situación en su mayor parte están integradas por militares; además de alguno que otro economista con una muy brillante elocuencia, pero desajustado, con respecto a la realidad, como aquel tristemente célebre Luis Salas, que duró apenas unos quince días en el despacho de las Finanzas, y que negaba que atravesábamos por una economía inflacionaria, además de haber sido formados estos economistas en el marxismo más ortodoxo.

¿Quiere decir entonces que hasta ahora Maduro nos tenía castigados, (Diosdado, ministro de la Maldad) mientras pasaban los días, a la espera de que nos depuráramos del karma, quizás por el hecho de ser venezolanos, para entonces meterle la mano a la economía? Por supuesto, hay quien le cree, y quien comienza con el discurso de que la República civil fue mucho más corrupta, que esta militarista; mientras en un revoltillo de cosas te confiesa, que la mayor parte de sus hijos se fue al extranjero. Ahora, ¿qué hace esta gente, para envenenarle la conciencia a este tipo de venezolano?

melendezo.enrique@yahoo.com

 

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