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Enrique Contreras Ramírez: El legado de Chávez

“Chávez era un militar tropero, precipitado, vanidoso e irascible, de allí que fue presa fácil de la inteligencia de los que dirigen el gran capital. En su entrega bobalicona al monstruo de las llamadas empresas mixtas, nos convirtió en la gran colonia de los grandes conglomerados que hoy explotan de manera irracional todo lo concerniente a la industria minera-extractiva, que en la actualidad está dejando al país en un desierto sin futuro para las nuevas generaciones…”

Si algo se ha construido, de manera inicua y falaz para que la “militancia” la repita permanentemente, sin saber ellos y ellas que se esconde detrás de la misma, es eso que se llama “el legado de Chávez”. Construcción ideológica a base de publicidad y como toda publicidad, tiene como objetivo la manipulación y esto lo digo porque las victimas de esa manipulación, no tienen claro -por la desinformación a las cuales son sometidos- que es lo ideológico y que es lo doctrinario, teniendo en cuenta que lo doctrinario es el resultado de una teoría, en cambio la ideología llamada también falsa conciencia es la situación que se genera producto de un modelo de dominación que en el plano económico -social se impone a favor de los que política y económicamente dominan.

Testificar, ante los escombros materiales y morales de Venezuela, que el comandante Hugo Chávez fue un rector, un excelente gobernante, o como se atrevió a decir el trovador, poeta y narrador colombiano William Ospina  en su flamante carta a Maduro: “el hombre más grande y el político más visionario que ha tenido América Latina”, es un desplante y una necedad, además de mostrar una gran ignorancia acerca de la realidad que vivimos los venezolanos, en un país cuyas riquezas son incalculables y donde la miseria y la pobreza se acrecienta, en medio de un modelo globalizador que impulsa el neoliberalismo económico, bajo la falacia del bolivarianismo y del socialismo del siglo XXI.

Chávez era un militar tropero, precipitado, vanidoso e irascible, de allí que fue presa fácil de la inteligencia de los que dirigen el gran capital. En su entrega irracional y sin medir el daño a futuro se entregó al monstruo de las llamadas empresas mixtas convirtiéndonos en la gran colonia de los conglomerados que hoy explotan de manera irracional todo lo concerniente a la industria minera-extractiva, dejando al país transformado en un desierto, donde no hay futuro para las nuevas generaciones y como muestra de tal perfidia es sólo conducir la mirada hacia el Arco Minero del Orinoco, justificando de esta manera lo contemplado en el Artículo 299 de la Constitución llamada Bolivariana donde se establece en el segundo párrafo lo siguiente: (…) “El Estado conjuntamente con la iniciativa privada, promoverá el desarrollo armónico de la economía nacional”. Esa iniciativa privada se encuentra a cargo del imperio del gran capital, donde norteamericanos, ingleses, chinos, rusos, congoleses y otras “iniciativas privadas” hacen con nuestro subsuelo, además de saquearnos crean uno de los daños ecológicos jamás vistos en nuestra América Latina, donde más del 12% de nuestro territorio nacional se encuentra en manos de esos grandes conglomerados y donde ya la soberanía es letra muerta producto de la entrega y sumisión al imperio del gran capital.

El Estallido Social

Ese imperio del gran capital, genero el llamado Estado Profundo, que no es otra cosa que los grandes conglomerados poseedores del poder real y que han convertido el Estado Nación en Estados Corporativos, que ven los países como especies de corporaciones que sólo sirven para hacer negocios –claro está- cuyos negociadores son los que gobiernan y realizan los contratos leoninos con las empresas que saquean las repúblicas y que terminan siendo Estados Forajidos, llamados también Estados Anómicos.

De allí, que todo sea un negocio, una entrega y una traición, donde la corrupción se encuentra detrás de cada puerta de un ministerio, una gobernación, una alcaldía y de ese ejemplo que se viene arrastrando de los gobiernos adeco-copeyanos y donde la izquierda electorera ha jugado su buen papel de celestino. De ese letal ejemplo se da el diseño institucional que arruinó el aparato productivo, la normatividad que corrompió el sistema cambiario y desanudó más corrupción de los  sistemas de inteligencia y represión y la locura política exterior del Alba elaborada a punta de dinero, donde se compró el apoyo internacional que repartió a manos llenas los ingresos de la bonanza petrolera que perteneció a todos los venezolanos.

Ese es el legado de Chávez, inocultable y triste, que ha traído como resultado la desesperación de un pueblo, que hoy tiene hambre y donde la gente muere por desnutrición y por carencias de medicamentos. Negar este contexto de situaciones, es colocarse a espaldas de un pueblo que de agravarse el escenario, tendrá que salir a las calles a reclamar lo que por derecho le corresponde y donde las consecuencias serán impredecibles, producto de que la represión será brutal y muy parecida o peor a la que ordeno Carlos Andrés Pérez y que ejecutara de manera salvaje el entonces ministro de la defensa Italo Del Valle Alliegro el 27 y 28 de febrero de 1989, mejor conocido como el caracazo. Es bueno recordar que para ese tiempo el director general de Actuación Procesal, Alejandro Castillo, indicó que al militar se le acusó por la presunta comisión de dos hechos punibles sancionados en el Código Penal venezolano. Destacó Castillo que en el escrito introducido ante el Tribunal 32° de Control de Caracas, que a Alliegro se le acusó por presunto homicidio intencional calificado con alevosía y en grado de complicidad necesaria y quebramiento de convenios, pactos o tratados internacionales válidamente suscritos por la República, todo ello con relación a 50 de las víctimas en un hecho en el que oficialmente se manejan 331 fallecidos.

La revuelta vendrá, es muy posible que sea la única salida, ante una clase política de oposición y gobierno corrompida hasta más no poder y allí tendremos la posibilidad de convocar a una Constituyente Originaria, que pueda abrir caminos hacia la construcción de un verdadero poder popular edificado desde abajo y donde los partidos políticos desaparezcan para que como dijera nuestro BOLIVAR se consolide la unión y se intente la emancipación definitiva de la patria bolivariana, nacionalista y antiimperialista.

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