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Arsenio Henríquez (MAS): El Estado y el gobierno venezolano están caracterizado por el fracaso.

Después de una taza de té y un breve silencio el dirigente masista Arsenio Henríquez nos expone sus pensamientos y señala: “el próximo gobierno debería proceder a llevar a cabo una revolución  constitucional, a objeto de reducir el tamaño del Estado; pues el actual responde a un esquema absolutista, totalitario y centralista; donde el ciudadano común se encuentra sometido a su voluntad.

-Eso permite que se fomente esa ideología, la ideología de la estatolatria, que  conlleva al populismo; y que hace del ciudadano un ser dependiente y pedigüeño, que es lo que estamos viendo hoy en día, a propósito de las políticas de control, que viene cumpliendo el gobierno, y mediante los cuales hasta se ha llegado a regalar bienes y servicios.

A juicio de Henríquez, este Estado absolutista, totalitario y centralista ha llegado a su fin: su control en la economía, su perversión contra la propiedad privada, la libre competencia del mercado, y su vulneración de los derechos políticos, tiene como resultado una de las más  graves crisis política y económica que haya conocido la sociedad venezolana. Por las precitadas razones la clase trabajadora vive una precariedad salarial terrible, hay una escasez de alimentos, y él desempleo crece de manera descomunal; lo que explica la crítica situación que afronta hoy la sociedad venezolana; donde las encuestas de hogares reportan que los niveles de pobreza ya andan por el orden de más de 87%, con un 67% de pobreza crítica.

Ilustró dicha situación, trayendo a colación el hecho de que el venezolano hoy en día hace dos o una comida al día, y esto ha incidido en la nutrición de la población, y la que ha quedado para comer sólo pocos nutrientes.

-La gerencia pública ha sido un solemne fracaso en manos de esta gente, y esto porque el Estado se ha hecho dueño de todo. ¿Qué ha sucedido con las empresas cementeras, las empresas de harina de maíz, de caña de azúcar, de aceite, que fueron confiscadas o expropiadas? Un solemne fracaso, y la prueba es que dicha gerencia no fue capaz de continuar con el ritmo de abastecimiento cotidiano de los productos relativos a esas empresas, que quedaron en sus manos, y en donde lo que privó fue el clientelismo político, es decir, más que la experticia al funcionario, lo que se pedía era la lealtad al partido de gobierno.

Explicó que esta circunstancia ha obligado a la deserción del personal de la administración pública, ya que este tipo de funcionario, que ocupa un alto cargo en una forma improvisada, llega con una actitud de mucha arrogancia y atropello al personal, lo que produce el descontento, y de allí la fuga de cerebros.

Necesitamos minimizar el poder del Estado y el gobierno en su máxima expresión, debemos fortalecer el poder creador y de emprendimiento del ciudadano, que la propiedad privada y la libre competencia del mercado distribuyan sus productos sin limitación y coerción del aparato del estado. Eso se puede lograr con una Constitución que no sea un traje hecho a la medida del gobernante de turno, y quien pueda acentuar la omnipresencia estatal en todos los órdenes. Un estado mínimo, limitado a las estrechas funciones de protección contra la violencia, el robo, el fraude y servicios básicos de salud y educación, puede ser legítimo y contribuir a superar la actual situación de crisis que vivimos.

En ese sentido, Henríquez indicó que la clase política tiene que abrirse al ciudadano, dejar en sus manos las empresas de producción, de distribución y mercadeo, que se expropió, en especial, durante el gobierno de Hugo Chávez.

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