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Néstor Francia / Análisis de Entorno: El Nacional; Fascista y estúpido (06-03-2018)

La canción “Esos locos bajitos” (de Joan Manuel Serrat, basada en el poema “Los Hijos”, del argentino Horacio Salas), comienza con el verso “A menudo los hijos se nos parecen”. Eso se puede decir de El Nacional del siglo XXI: se parece mucho a su padre, Miguel Henrique Otero, a quien conocimos cuando trabajamos en la editorial Ateneo y pudimos ya entonces notar que no es más que un estúpido engreído. Claro, nos referimos a El Nacional de hoy, el de derechas, no al viejo El Nacional fundado por Miguel Otero Silva, padre del estúpido, uno de los mejores diarios que se ha conocido en Venezuela.

Esta introducción viene a cuento por las reflexiones que nos despertó la lectura del editorial de El Nacional del domingo 4 de marzo, una informe mezcolanza de estupidez, prepotencia e irresponsabilidad. Por supuesto, lo que dice sobre la gestión de nuestro Gobierno es la misma monserga de siempre así que no vamos a ocuparnos de eso. Nos llamó la atención sobre todo lo que dice de sus congéneres de la derecha venezolana.

El editorial refleja, entre otras cosas, la campaña de descalificación que viene tomando cuerpo en torno a la figura de Henry Falcón, a quien describe, sin nombrarlo, como “un sargento del Ejército que fue buen alcalde y gobernador pero que ‘misteriosamente’ perdió la reelección ante una almirante, también golpista”. El uso del adverbio “misteriosamente” es en sí mismo un misterio ¿Qué quiere decir El Nacional con eso? ¿Qué la victoria del PSUV en Lara fue producto de una componenda con Falcón? ¿Puede percibir el lector cuánta razón tenemos cuando tildamos este texto de estúpido y cuánta intolerancia anida en esta gente?

Veamos otro ejemplo de cómo unos irresponsables pueden incluir en el editorial de un diario de alcance nacional cualquier idea descabellada sin ningún sustento en la realidad: “La alternativa de votar por Maduro no le satisface ni siquiera a Raúl Castro y menos a Evo Morales, que, luego de fallecido el comandante galáctico, ha cargado con ese peso que cada día aumenta a más contrariando las leyes de la precisamente llamada dieta Maduro” ¿Qué es esto? Se llama desesperación, pues precisamente las políticas radicales que impulsa El Nacional son las que han venido sufriendo las peores derrotas desde el golpe de Estado de 2002 (recordar el titular “La batalla final será en Miraflores”). Ese golpe, el sabotaje petrolero, la candidatura de Capriles, la “Salida” de López y Machado, la embestida terrorista de 2017, todas acciones promovidas por el diario de Otero: solo derrotas, decepciones y frustraciones para sus seguidores. Pero sin embargo El Nacional tiene el tupé de ponerse regañón con el resto de la oposición y de lavarse las manos como Pilatos.

Fíjese el lector lo que dice el panfleto: “Los tiempos duros y las experiencias sufridas por el sector opositor no dejan dudas sobre las causas de tales malestares políticos al centrar ciegamente sus tácticas y estrategias en lograr el predominio total de sus tesis sobre las otras corrientes partidistas que aspiran al poder”. ¡Pero si es este diario el que en ese mismo texto carga contra Falcón porque este asumió la línea de participación electoral!

Pero hay más barrabasadas como esa: “… tras la apariencia fracasada y vuelta a fracasar de una falsa unidad devenida en frustrante pelea de perros de la cual todos salieron con graves heridas, hoy debe cambiarse de estrategia y ampliar y flexibilizar las tácticas de acuerdo con las ventajas que puedan obtenerse de las flaquezas y los errores del enemigo”. El Nacional habla de “flexibilidad”, pontificando, impartiendo lecciones, llamando a sus cómplices “fracasados” ¿Y qué quedará para ellos? A pesar de sus repetidos errores, los dueños de este medio criminal no escarmientan y siguen anunciando desastres, dejando colar amenazas, insistiendo en su promoción del terrorismo fascista: “… esta mamarrachada (las elecciones) traerá tormentas superiores y más peligrosas que las que hemos padecido y con consecuencias imprevisibles e inimaginables”.

En su estulticia, los editorialistas de El Nacional siguen pisando en falso, subestimando a Maduro y a nuestro Gobierno, y desconociendo la evidente fortaleza del principal movimiento político del país, el chavismo: “El hecho, por demás risible, de que el candidato oficialista a la reelección se haya visto obligado a crear otro partido paralelo dentro de su propia corriente, nos indica la debilidad de su propia candidatura. Y, más aún, ha tenido que alquilar aspirantes a presidentes para despejar la soledad de su gris postulación” ¿Qué pensará Falcón de esta última frase, que lo pinta como un mercenario?

Más del malhadado editorial: “Si la oposición no entiende esta propicia y abrumadora soledad del PSUV, entonces no hay nada que hacer. Obligadamente se abre, en la dinámica de la historia, la vía de la praxis, la acción” ¿De qué habla, de terrorismo, de guerra, de intervención extranjera? Los fascistas europeos que se empoderaron en los albores de la Segunda Guerra mundial tuvieron algún éxito, no se puede negar. Eran criminales, sin duda, pero realistas, aunque su excesiva ambición, combinada con la heroica resistencia de los pueblos, los llevó a la derrota. Los fascistas nuestros son igualmente criminales, pero también estúpidos, por eso no dan pie con bola.

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