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Los taxis aéreos están lejos de ser una realidad, pero la competencia ya empezó

Un prototipo de Lilium, una compañía alemana de taxis aéreos que ha recaudado 90 millones de dólares entre los inversores Credit Lilium

 

SAN FRANCISCO — Los autos voladores apenas se están alejando un poco de la ciencia ficción. Sin embargo, eso no impide que algunas empresas hagan planes para servicios de taxis aéreos.

Por Daisuke Wakabayashi

Un número cada vez mayor de empresas tecnológicas, fabricantes de aeronaves, automotrices e inversionistas apuestan por las flotillas de aeronaves impulsadas por baterías porque piensan que, en la próxima década, generarán los servicios de taxis aéreos. Algunos de estos taxis incluso podrían usar la inteligencia artificial para volar solos, según las expectativas de las empresas.

El cierre de acuerdos, la exploración tecnológica y quizá los buenos deseos que rodean este nuevo tipo de transportación aérea —las empresas piden que, por favor, no los llames “autos voladores”— son una reminiscencia del trabajo que se hizo con los vehículos autónomos hace algunos años.

Nadie puede asegurar si estos nuevos vehículos serán un verdadero negocio, pero muchas empresas ya están inquietas por no quedar rezagadas.

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Hace poco, la empresa aeroespacial europea Airbus señaló que estaba invirtiendo en Blade, una compañía emergente de aviación con sede en Nueva York, y formando una sociedad para expandir el servicio de transportación privada en helicóptero de Blade a más ciudades de todo el mundo. Dara Khosrowshahi, el director ejecutivo de Uber, dijo que esperaba que en un periodo de cinco a diez años la empresa de transportación privada comenzara a volar con pasajeros en un servicio llamado Uber Air.

En noviembre, Boeing adquirió Aurora Flight Sciences, una empresa especializada en sistemas de vuelo para aeronaves que no requieren pilotos, por una suma no revelada. Antes de la compra, Aurora había trabajado con Uber para desarrollar un taxi volador. Además, Joby Aviation, una empresa emergente de Santa Cruz, California, que está construyendo su propio taxi aéreo, afirmó el mes pasado que había recaudado 100 millones de dólares en capital de riesgo de un consorcio de inversionistas, entre los que se encuentran las ramas de capital de riesgo de Intel, Toyota Motor y JetBlue Airways.

“Es la progresión natural de los vehículos que fabricamos”, mencionó Ben Bridge, director de negocios globales en Airbus Helicopters. “Queremos un lugar en la mesa y una voz en la conversación que se está dando”.

Los autos voladores incluso tuvieron un pequeño papel en la batalla legal que fue resuelta hace poco sobre los secretos comerciales entre Uber y Waymo, el servicio de vehículos autónomos que surgió de Google.

En un testimonio que ofreció ante un tribunal, Travis Kalanick, quien fue director ejecutivo de Uber, señaló que se había enterado de que Larry Page —el director ejecutivo de la empresa matriz de Waymo, Alphabet, quien tiene un proyecto alterno de fabricación de nuevos tipos de aeronaves— estaba molesto porque Uber estaba “haciendo lo suyo” con los autos voladores.

Como sea que te estés imaginando el auto volador… detente. Lo que tienen en mente estas empresas es algo parecido a un helicóptero pero mucho más silencioso y más asequible. Piensa en un dron, pero con el tamaño suficiente para transportar gente. En teoría, sería bienvenido en entornos urbanos y sería accesible para muchas personas, no solo para empresarios adinerados. Al menos ese es el sueño.

Una ilustración de un CityAirbus, que Airbus espera desplegar a partir de 2023 y en el que podrían viajar cuatro pasajeros Credit Airbus
Una ilustración de un CityAirbus, que Airbus espera desplegar a partir de 2023 y en el que podrían viajar cuatro pasajeros Credit Airbus

Antes de que aumente el entusiasmo por estos servicios de taxis voladores, vale la pena destacar que los vehículos autónomos aún no se han convertido en un negocio importante para todos, a pesar de que las investigaciones que han realizado gigantes tecnológicos como Google llevan casi una década, y de que Silicon Valley y la industria automotriz han invertido miles de millones de dólares.

Las autoridades regulatorias apenas han empezado a aceptar reglas para que los vehículos autónomos se prueben a gran escala en vías públicas. ¿Cómo abordarán ahora el tema de los taxis voladores? Los detalles del servicio futuro están lejos —muy lejos— de esclarecerse.

No obstante, hay razones para entusiasmarse. Las mejoras en las baterías y el uso generalizado de los drones han generado nuevos descubrimientos tecnológicos. Los taxis despegarán y aterrizarán de forma vertical como un helicóptero, para ocupar menos espacio. Debido a que serán impulsados por baterías, son más amigables con el medioambiente.

Por ahora, los ejecutivos de Airbus esperan ganar a partir de la experiencia de Blade con una aplicación que permite que los clientes reserven un asiento en un helicóptero. Se espera que Airbus invierta hasta 15 millones de dólares en Blade, lo cual representaría cerca de diez por ciento de la participación en la empresa, según una persona familiarizada con la transacción.

Ambas empresas consideran que los helicópteros son un paso intermedio hasta que un nuevo tipo de aeronave y servicio de taxis llegue al mercado. Rob Wiesenthal, el director ejecutivo de Blade, mencionó que una alternativa más silenciosa y menos cara a los helicópteros “abre todo un mundo nuevo”.

Airbus señaló que se estaba preparando para que su aeronave CityAirbus —la cual tiene una capacidad de hasta cuatro pasajeros y puede alcanzar una velocidad constante de casi 120 kilómetros por hora— haga un vuelo de prueba a finales de año. La empresa planea lanzar el CityAirbus en 2023.

 

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