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Román Ibarra: Comunismo es pérdida total

 

En nuestro país se acuñó la expresión ¨pérdida total¨, especialmente en el argot de los seguros de automóviles, e inmuebles para denotar que un siniestro de vehículos, u hogares había alcanzado el grado de destrucción irreversible, para proceder consecuentemente al reclamo del pago de la póliza correspondiente.

Pero en nuestro caso, no queremos referirnos al área de los seguros, sino a un asunto más denso y preocupante, como es nuestro país. Se trata de que Venezuela, en manos del comunismo ladrón que encarna la dictadura cubana por intermedio de sus esclavos en nuestro país, ya alcanza niveles peligrosos de destrucción masiva.

19 años ininterrumpidos de sometimiento y persecución de toda la sociedad y sus diferentes factores, tales como empresarios; emprendedores; trabajadores, y demás fuerzas productivas, así como la sistematización de la violación de derechos fundamentales, a través del secuestro de las instituciones del Estado, puestas al servicio del control total del oficialismo para perpetuarse en el poder a cualquier precio.

La persecución del sector privado de la economía productiva, mediante la expropiación de predios rústicos, así como de empresas del sector manufacturero; metalmecánico; industrial, y otros, convirtieron al país en un cementerio de tierras yermas en el campo; y las empresas en esqueletos inservibles e improductivos.

Los trabajadores han sido sometidos a la destrucción de sus vidas, empujados a la miseria, mediante el cierre de empresas, con el inevitable desempleo, y en otros casos con la precarización del ingreso a través de la indignidad de la bonificación, y de un salario mínimo insuficiente para cubrir las necesidades de la gente. Lo mismo puede decirse del sector de los emprendedores, desconocidos y desprotegidos por el Estado, y la ¨acción¨ del gobierno comunista, que solo ve en ellos al ¨decorado¨ que les sirve de telón de fondo en sus actos proselitistas.

No hay un sector de la sociedad que se haya salvado de la acción destructora y deletérea del comunismo militarista que impera en nuestro país.

Así como han destruido al sector privado de la economía, también ha ocurrido lo mismo con las universidades, y academias; las iglesias; los intelectuales; los profesionales; los artistas; los estudiantes; los profesores, en fin, han arremetido contra todo aquello que piense de manera autónoma, y no arrastrados a los designios del totalitarismo.

Ello se siente en el seno de una sociedad, cada vez más desprotegida y desesperanzada, que ve como sus hijos en la mejor etapa productiva de sus respectivas vidas, lo dejan todo atrás para aventurarse en la incertidumbre del exilio; buscando libertad y trabajo digno para la satisfacción propia y de sus familiares.

En Venezuela se van quedando los viejos, a expensas de las remesas familiares que llegan con dificultad desde el exterior, y los más pobres de la tierra –los indigentes- quienes no tienen capacidad de ver más allá del basurero, al cual acuden diariamente para saciar el hambre que destruye sus precarias vidas.

Es de extrema urgencia que los gobiernos, parlamentos, y organismos multilaterales; así como el mundo civilizado todo,  aceleren su interés y participación en la lucha que lleva adelante la oposición democrática en Venezuela, para ayudarnos a conquistar las condiciones que nos permitan competir con apego a la Constitución en unas elecciones limpias que decidan el rumbo político y civil de nuestra nación.

Cambiar de gobierno en nuestro país es un imperativo ineludible; el hambre, la miseria, y la muerte están presentes aquí con su carga de horror; humillando la dignidad de nuestros compatriotas, frente a la indolencia de un gobierno malandro, y mediocre. Sigamos luchando!

@romanibarra

 

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