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Gloria Cuenca: Acorralados y cínicos

Transcurren los días y a cada momento oímos, escuchamos, vemos y observamos en las noticias internacionales, básicamente, la actitud de todo el planeta en contra del gobierno de Venezuela. Claramente, se puede notar que el mundo entero se dio cuenta de la verdadera condición del desagradable régimen que se mantiene en el poder, gracias a sus trampas, mentiras, arbitrariedades y demás acciones inconstitucionales. Pero, nada ellos tratan de tapar el sol con un dedo. ¿Es posible? A mi parecer no. Sin embargo, quienes se encuentran en la trampa, que, por cierto, ellos mismos armaron, creen que todavía hay posibilidades para salir de este atolladero, sin muchos riesgos. Nos admiramos los venezolanos de buena voluntad y demócratas, del caradurismo y el cinismo con el que estos personajes actúan.

Teodoro Petkoff, definió al difunto de una manera muy clara: “chacumbele , lo llamó, aquél, que él mismo, solito se mató.” De una manera absolutamente precisa, así ocurrió. Hasta ahora, no se saben, verdaderamente, las anécdotas, ni las historias, que rodearon su muerte. Cuando todo se sepa, oiremos a sus seguidores, horrorizarse, y todavía habrá alguno que diga que no es cierto. Se trataría de una nueva mentira de los Estados Unidos. Por eso, es que encontramos una opacidad con relación a todos los sucesos y los hechos, que son informaciones noticiosas desde los medios gubernamentales. La mentira es política de estado. Eso lo hemos dicho en muchas oportunidades. No es ninguna novedad. El secretismo impuesto por el G2, lo cumplen los seguidores de Stalin y Mao, a píe juntillas. Se mueven como pez en el agua, cuando hay que censurar, distorsionar, callar, desinformar de alguna manera sobre lo que ocurre en el país. Creo, contradictorios lectores, que se acerca la hora de la verdad.

Les recomiendo, a quienes todavía sueñan con la utopía socialista que empiecen a leer sobre la caída del Muro de Berlín, la desaparición de la URSS, los crímenes de Stalin y el desastre de la revolución cubana. Estas recomendaciones las hago desde mi pensamiento más sincero. Se lo que es perder la Fe. Entregar todo y terminar con los platos en la cabeza.

Se trata de ser capaces de reconstruir, de alguna manera, un pensamiento democrático, accesible a la trasnochada izquierda borbónica latinoamericana, que los enfoque hacia algún planteamiento positivo y concreto, que les permita levantar la cabeza y volver a tener esperanzas.

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