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Jesús Alberto Castillo: ¿Hay condiciones en las elecciones del 20 M?

La respuesta a primera de cambio resultaría negativa, lo que es comprensible que un sector de la oposición muestre desconfianza a participar. La lógica se produce si tomamos en cuenta que el gobierno ha resultado vencedor en las dos recientes elecciones, es decir, la de gobernadores y alcaldes. Mientras, la dirigencia opositora, aún siendo mayoría, ha sido vapuleada y arrinconada. Pero, si analizamos profundamente el contexto y lo comparamos con las elecciones presidenciales del 2013, donde se midieron Capriles y Maduro, hay notables ventajas para el candidato Henri Falcón. Al fin y al cabo, la política es un escenario complejo donde los actores tienen que evaluar cada paso para mover las piezas acertadamente en el tablero. Lo peor, es retirarse del juego y dejar que el adversario de jaque mate.

Comparemos, entonces, algunos aspectos para soportar nuestro argumento. En primer lugar, el tiempo de la campaña. Henrique Capriles tuvo apenas un mes para recorrer el país y enfrentarse a Nicolás Maduro. En cambio, Henri Falcón tiene más de dos meses para convencer a los venezolanos de votar por él. En segundo lugar, Capriles se enfrentó a un Maduro, beneficiado por el legado de Chávez, quien acaba de morir y había despertado las emociones más profundas del pueblo venezolano. El Maduro que enfrenta hoy Falcón no es el mismo, ni exalta los sentimientos de esa época. En tercer lugar, la crisis económica del 2013 no afectaba notablemente a la población que la actual. Maduro lo sabe y ha tratado de zafarse de ese torbellino. Pero le ha costado. En cuarto lugar, Falcón viene del chavismo y pesca en ese sector, cuestión que no pudo tener Capriles. Morder el chavismo descontento es clave en esta contienda.

Es cierto que es el mismo CNE de entonces y que la picardía oficial siempre está a la orden del día. Pero Falcón tiene mejores condiciones para enfrentar a Maduro, cuestión que no tuvo Capriles en su momento, por mucho esfuerzo que hizo en su titánica y admirable campaña. A esto se suma que los Coordinadores de Centro, que siempre han sido oficialistas, serán sorteados lo que permitirá mayores condiciones. Pero lo más determinante es que Maduro, el contendor de Falcón en esta oportunidad, no se presenta como un candidato ungido por la magia de Chávez, sino como un presidente que, a pesar de tener el control absoluto del Estado, demostró ser incompetente para darle la suprema felicidad al pueblo. Ya no puede ofrecer que enfrentará la “guerra económica de la derecha apátrida”, sino que aparece como el gran culpable de la grave crisis económica que ha producido la peor diáspora, hambruna y muerte de muchos venezolanos.

En pocas palabras, la población venezolana se ha percatado que para salir de esta pesadilla económica hay que cambiar el modelo político. Y eso es solo es posible con el voto, la mejor herramienta que tienen los ciudadanos para castigar a los malos gobernantes. No es de extrañar, entonces, porqué las diferentes encuestas registran que más del 75% de la población electoral quiere votar. Por eso consideramos un error garrafal que algunos sectores radicales de la oposición sean partidarios de la abstención.  Hay la gran oportunidad de derrotar a Maduro, pero si la oposición no acude a las urnas, estarían colaborando con la reelección de éste, aún siendo minoría. Es algo contranatura, puesto que no conocemos ejemplos palpables donde resulte reelecto presidente alguno frente a un cuadro de hiperinflación.

Con estas ventajas que tiene Falcón, su estrategia de campaña debe centrarse en convencer a los que están indecisos a participar en la oposición. Ese es su mayor reto. Si logra eso, tiene gran oportunidad de derrotar a Maduro. Sabemos que hay disidentes chavistas que están dispuestos a sufragar por el primero, porque se sienten golpeados por la alarmante hiperinflación. Falcón debe hablarle, también a los jóvenes y a la base de los partidos del G4 de la MUD y garantizar que su gobierno no perseguirá a nadie, más bien será una transición del régimen chavista hacia una democracia inclusiva. Por lo menos, tiene dos meses para realizar esta titánica tarea con un equipo talentoso de las variadas posturas políticas. Los números están dados para que pueda convertirse en el nuevo presidente de todos los venezolanos, siempre y cuando sepa administrar el gran descontento popular contra el gobierno de Nicolás Maduro.

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