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José Ignacio Moreno León: Marx: la farsa o la utopía comunista (I)

El 14 de este mes se cumplió un año más de la muerte de Carlos Marx y la realidad histórica no deja ninguna duda de que sus ideas de la “dictadura del proletariado” y de que el trabajo es lo que genera el valor y por tanto es el origen del capital como fundamentos del socialismo real, solo tuvieron una limitada aplicación en Rusia, cuando el régimen comunista, producto de la Revolución que derrocó al zar Nicolás II, se empeñó –bajo la conducción de Lenin- en desarrollar con las ideas de Marx, un sistema económico de planificación central, lo que precisamente representó el punto más débil de ese modelo.

Los demás postulados marxistas ni se cumplieron en la Rusia soviética, ni en ningún otro país donde se ha intentado. En Rusia, la cuna del marxismo, este modelo no eliminó las clases sociales, solo las sustituyó por las nuevas generadas por los burócratas de los sucesivos gobiernos socialistas, que al final terminaron en escándalos de peculado y en el surgimiento de grandes capitalistas, producto del manejo corrupto de los fondos del Estado.

La denuncia de Marx en su obra fundamental El Capital, de que el trabajo es el único generador de valor, que el capitalista se apropia del “excedente del trabajo socialmente necesario” y que el capital es solo una mera categoría de maximización de las ganancias y un poder extraño a la plusvalía, representan postulados errados, pues no hay dudas de que el capital es un factor fundamental en los procesos productivos. Por ello, tanto la economía soviética como la china rompieron oportunamente con la vieja ortodoxia que se sustentaba en esas erróneas ideas de Marx.

Y no hay que olvidar que desde el principio el Estado soviético se apropió de la plusvalía creando nuevos derechos de propiedad. Además, la dictadura del proletariado proclamada por Marx se convirtió en la férrea y criminal dictadura de Josef Stalin, quien actuó guiado por la moral marxista que pregonaba que: “las cosas son buenas o malas, justas o injustas solo si se ajustan a proceso de la lucha de clases ascendente y revolucionario.” Fue así como Stalin llegó inclusive a ordenar el asesinato de León Trotsky, pionero con Lenin de la Revolución Rusa, organizador del Ejército Rojo y constructor del marco ideológico de esa revolución, pero quien confrontó a Stalin, a quien llamó “enterrador de la Revolución.” Así el comunismo, tanto en Rusia como en otros países que lo han intentado, solo ha sido una farsa o una utopía de redención social que al final, como veremos en el próximo artículo solo ha significado genocidios, éxodos, represión, torturas y fusilamiento para los disidentes.

@Caratula2009

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