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Crisis económica obliga a trabajar desde casa o a renunciar

Las fallas en el transporte púbico influyen en el trabajo

Mientras algunos países se adaptan a modalidades de trabajo y estudio desde casa para abaratar costos y ahorrar tiempo, los venezolanos no tienen muchas opciones. Sin efectivo, sin transporte público y muchas veces, sin almuerzo, es más viable quedarse en casa.

Las fallas en el transporte púbico influye en que las personas prefieran trabajar desde casa

María Barrios, de 21 años, trabaja como correctora de textos y desde diciembre de 2017, cuando se agravó el problema con el transporte público, dejó de ir a la oficina. Para ir desde su casa en San Antonio de los Altos hasta su lugar de trabajo en Las Mercedes, debe recorrer 26 kilómetros y necesita entre 16 y 22 mil bolívares diarios.

Hace seis meses no le molestaba la idea de viajar cinco días a la semana, pero las colas para obtener algunos billetes y luego las colas, aún más largas, para tomar el autobús, la cansaban más que el propio trabajo; sin contar la inseguridad a la que se exponía entre las seis y ocho de la noche para poder volver a San Antonio. Aunque podía pagar la tarifa estudiantil, 50% del total, cuando sintió que ya no podía resolver el problema del efectivo, decidió hacer todo desde casa.

María optó por el trabajo remoto por necesidad, sin embargo, esta modalidad es común en países como Estados Unidos, Finlandia, Corea del Sur o Japón. Luis Augusto González, consultor gerencial, explicó que, en sociedades desarrolladas, el trabajo freelance responde al interés de los llamados millennials por ser independientes y administrar sus horarios.

González aseguró que aunque en Venezuela se ha ido instaurando obligatoriamente, el trabajo remoto o in house -en casa- tiene incontables ventajas: “Las empresas que contratan a remoto ahorran muchísimo dinero porque no gastan en inmueble ni servicios; tampoco en papelería o cosas como café que siempre hay en las oficinas. Ni siquiera deben comprar uniformes o personal de seguridad. Les quita a los empleados, en nuestro país, la preocupación de conseguir efectivo, la incertidumbre de si llegarán o no a tiempo, en vista del transporte público deficiente, y le evita cualquier otro tipo de gastos como meriendas o comida”.

Falta de efectivo hace que los trabajadores también deban hacer colas en los bancos.

Sin embargo, la tecnología y el Internet venezolanos no permiten avanzar hacia esta forma laboral alternativa. El consultor afirmó que los más afectados son los habitantes de zonas populares y del interior del país, pues las fallas constantes en el sistema eléctrico son un factor que no depende de los ciudadanos.

Luis Augusto González manifestó que esta forma laboral es ideal para gente como María Barrios que quiere trabajar: “Es una buena manera de apoyar a la gente que quiere seguir. Es para el buen talento”.

Abandonar para poder vivir

Deyanira Ovalles debe levantarse antes de las tres de la madrugada para poder llegar a tiempo desde los Valles del Tuy hasta el Centro de Educación Inicial del Ejército en Fuerte Tiuna donde se ha desempeñado como maestra durante 25 años. Con 49 años y a punto de jubilarse, se pregunta a diario si vale la pena levantarse temprano, rodar 56 kilómetros, arriesgarse a un robo mientras espera el autobús y aún más, si valen la pena las colas en los bancos cuatro veces a la semana para conseguir el efectivo que necesita para el pasaje.

Foto: Rayner Peña R.

El artículo 3 de la Constitución establece que el trabajo es un proceso fundamental para alcanzar “el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad”, y el Estado se compromete a garantizarlo.

Pero cuando Deyanira lo piensa con calma, no se siente digna al confesar que solo está esperando la jubilación y no sabe qué hará luego de que solo cuente con la pensión por 25 años de servicio. Para poder viajar hasta Caracas debe pagar 5.000 bolívares; igual de regreso. Del salario mensual, fijado en Bs. 392.646 –más 915.000 de bono de alimentación-, Deyanira gasta Bs. 200.000 en pasajes; lo que significa 51% de sus ingresos solo para ir a trabajar.

El esfuerzo que implica levantarse temprano, hacer colas y esperar, es más agotador que las horas diarias en las que Deyanira funciona como maestra.

Esfuerzo entre patrones y empleados

Franco Cafoncelli, presidente de Fedecámaras Zulia y del Grupo Marmoca, explicó que, para poder sortear la crisis, empleados y patrones deben reunirse constantemente, sincerarse y proponer soluciones que beneficien a todos los miembros de las empresas.

“Nosotros no tenemos la capacidad financiera para dotar a nuestros trabajadores para que trabajen desde casa. Además, la luz se va a cada hora y eso daña los equipos; pero sí tratamos de ser flexibles con los horarios y les ofrecemos herramientas que faciliten sus vidas”, aseguró Cafoncelli.

 Reforzó la idea de que Venezuela avanzó apresurada y forzosamente hacia el trabajo remoto, en la medida de las posibilidades de cada empresa; pero esa es una medida que normalmente toman sociedades que han avanzado.

Manifestó: “El trabajador venezolano quiere, pero no puede. El futuro económico y productivo de nuestro país está comprometido. No podemos avanzar hasta que no cambiemos de modelo político y económico”.

El Pitazo

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