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Alberto Mansueti: Contra la sociedad de dos pisos

“La Tercera Vía es la vía más rápida para llegar al Tercer Mundo”; es quizá una de las frases más certeras e impactantes del Dr. Vaclav Klaus, ex Presidente de la República Checa, que nos honró con su participación en el III Foro Liberal de América Latina, en Guatemala, del 15 al 18 de marzo.

Nuestro evento fue un resonante éxito: los nuevos liberales políticos compartimos ideas, proyectos y experiencias para los cambios y el futuro que merecen nuestros países. Y compartimos asimismo con el Dr. Klaus, autor de la “Revolución de Terciopelo” que destronó al comunismo soviético en 1989, líder del paso a la “economía de mercado sin adjetivos” (otra de sus frases resonantes y famosas), opuesta a la economía “social” de mercado alemana, exaltada por los fanáticos de los “modelos mixtos” entre capitalismo y socialismo, que reservan el capitalismo mercantilista para los de arriba, y las lacras del socialismo para los de abajo.

“¡Pero Uds. no tienen comunismo ni socialismo sino capitalismo aquí!”, nos dijo, caminando por una de las zonas más lujosas y exclusivas de la ciudad. Le contamos que eso es “mercantilismo”, capitalismo no para todos, sino solamente para “los de arriba”. Y que lo más cercano al capitalismo “free-market” en estos países es la economía “informal”, la autodefensa económica y social de los pobres, empujada desde abajo, contra un modelo “mixto” muy perverso, basado en leyes malas, y muy parecido al viejo y cruel Apartheid sudafricano. Para verlo deberíamos caminar por otras zonas, mucho menos elegantes, de la ciudad y del país, mirando aquello que el economista peruano Hernando de Soto llamó “El Otro Sendero” en los ‘80.

Tuvimos conferencias, deliberaciones, e incluso debates con ecologistas y feministas oponentes a nuestra visión. En medio de las sesiones nos llegó la noticia del fracaso del Presidente Kuczynski del Perú, confirmando lo que ya sabíamos: los devotos del mal llamado “Neo” liberalismo (el “Consenso de Washington”), no hacen reformas para acabar con la injusta y excluyente “sociedad de dos pisos”; y por eso ganan las izquierdas, tanto las del Foro de Sao Paulo, como las de la Internacional Socialista, explotando a una el resentimiento de la clase popular, y la histeria anticorrupción de la clase media.

Dibujamos el cuadro económico y político en nuestra región, en los cinco puntos álgidos que nos revelan las buenas encuestas, pero de los que la prensa no quiere hablar. Y lo describimos con cierto detalle, para el Dr. Klaus, para los pocos periodistas presentes, y para todos los asistentes y curiosos, junto con cada una de las Cinco Reformas, que son nuestra marca y distintivo.

(1) En lo político, predominan las leyes malas, de varias clases. Para los “de arriba” hacen leyes mercantilistas en economía, dinero, banca y finanzas, que favorecen al “sector formal” establecido; y para los “de abajo” hacen leyes “sociales”, ofreciendo miserables “planes de asistencia”, y pésimos “servicios públicos” en educación, cuidado médico y cajas de jubilaciones. Además, todas las diversas expresiones del marxismo cultural tienen cabida en leyes “políticamente correctas”, un grave peligro para la vida, el matrimonio, la familia y la inteligencia. Los voceros del sistema declaran en favor de las PyMEs y microempresas, lo que en la práctica significa: “Arréglate como puedas”. Por su lado, las leyes de partidos políticos imponen altas “barreras de entrada”; y así garantizan sus privilegios a los politiqueros mercenarios, impidiendo la emergencia de partidos en contra del statu quo, para hacer reformas de fondo.

Por eso nuestro proyecto “La Gran Devolución” comienza con la derogación de todas las leyes malas, y una Reforma Política, la No. 1, la más importante, para tener gobiernos limitados, bajo reglas de juego que no sólo sean “claras”, sino que también sean “justas”, y una democracia representativa. Lo cual incluye la privatización de los partidos, hoy en inmoral contubernio con el Estado.

(2) En la economía, lo poco bueno que hubo en las privatizaciones y desregulaciones de los ’90 fue revertido por los gobiernos socialistas del “siglo XXI”. Así se reforzó la sociedad de dos pisos, bien separados por la inclemente barrera de las conexiones políticas. En el piso de arriba, los empresarios formales disfrutan sus ventajas monopolistas y oligopolistas. Y los politiqueros reparten mendrugos y migajas entre los pobres que aceptan someterse, en calidad de clientela electoral; son “los pobres de arriba”, bien adoctrinados por “La Matrix”, y una de las claves que permiten entender su permanencia.

Una reforma económica profunda, para cambiar el sistema, es nuestra siguiente propuesta, la No. 2, complementaria de la anterior: capitalismo para todos, no con “iguales oportunidades” sino con más y mejores oportunidades para la prosperidad, a través de mercados verdaderamente libres de violencia y fraude, y plenamente abiertos a la competencia.

(3, 4 y 5) En el piso inferior están los empresarios informales, que pueden acceder a los segmentos privados en la educación, atención médica y jubilaciones, aunque sin nexos políticos. No pocos de ellos son ricos, y hasta muy ricos, pero en ese mismo piso está la gran mayoría, muy por debajo de la “línea de pobreza”, hoy dejada a la buena de Dios.

Por eso nuestro Plan de Gobierno incluye las tres reformas sociales, entregando las entidades de enseñanza, médicas y previsionales que hoy son estatales, a sus docentes, doctores y personal, en plena propiedad, bajo la forma jurídica que escojan en cada caso, y a título de “dación en pago por obligaciones pendientes”. Habrá entidades privadas, y privatizadas, todas descentralizadas, en limpia competencia, y en pie de igualdad ante la ley. Y en el camino de la transición, habrá también los bonos (vouchers) para los más necesitados, en estos tres rubros. Así terminaremos la tarea, nuestro sueño práctico y realizable: la abolición del ominoso “Apartheid”.

Para este fin estamos creando partidos políticos “representativos”. ¿Pero de quiénes? ¿Cuál es nuestra base de apoyo? La inmensa mayoría silenciosa, a la que convocamos. (1) A los de arriba, tanto a los ricos como a los pobres, les mostramos que sus conexiones políticas son inmorales e inestables, y que sus pasajeras ventajas se volatilizan o pueden esfumarse con cada votación y cambio de gobierno, o de camarilla burocrática de turno. (2) A los de abajo, incluso a los ricos, les mostramos que jamás van a poder mejorar o prosperar en un sistema dependiente de los meros vínculos políticos, y no del “Imperio de la Ley” y de la “justicia sin adjetivos”.

Formamos la nueva elite de políticos “fusionistas”, liberales clásicos y conservadores, muchos de ellos cristianos, con los que poco a poco hacemos camino al andar. En su Discurso de Clausura, el Dr. Klaus me hizo el inmerecido honor de citarme tres veces; por supuesto le di las gracias, pero le aclaré que este es un proyecto corporativo, y el mérito es de todos sus miembros: Jorge Chapas, de Guatemala, ahora Presidente del Foro, el mismo Vaclav Klaus, nuestro Presidente honorario; y también de Pablo Zambrano Pontón (Ecuador), Myriam Ortiz y José Luis Tapia (Perú), Erik García Hernández (México), Oswald Chamagua (El Salvador), Daniel Cordero y Juan Barillas (Colombia), Miguel Machaca y Daniel Rocha, (Bolivia), América Gómez (Venezuela), y muchísimos otros que no nombro por falta de espacio.

Y de todos los que se suman día a día. A cada quien que se anota, y pregunta “¿Cuánto falta para llegar?”, le respondo lo mismo: “Hoy, contigo a bordo, ya somos uno más; así que falta menos que ayer”. Como siempre, reitero que tú también estás cordialmente invitado. ¡Y hasta la próxima!

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