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El “Estrangulador de Caricuao”, se escapa de El Rodeo II

Francisco Abraham García Hernández (37), alias el “Estrangulador de Caricuao”, condenado a 30 años de prisión, por golpear, viola, ahorcar y asesinar a cinco mujeres.

Hasta el momento se desconoce el paradero del asesino y cómo logró evadirse del centro penitenciario

El “Niño”, el “Barrendero”, el “Cristiano”, el “Monstruo”, el “Estrangulador de Caricuao” son algunos de los alias del asesino que ahora está en las calles y es buscado por las autoridades. (Foto: Archivo)

Francisco Abraham García Hernández (37), mejor conocido como el “Monstruo” y el “Estrangulador de Caricuao”, escapó, ayer, de la cárcel del El Rodeo II, cercana a Caracas, donde cumplía una condena de 30 años por violar y estrangular a cinco mujeres y una niña, de un año. El detenido es el primer asesino en serie de Venezuela. Después de arduas investigaciones los detectives del Eje de Homicidios de la Policía científica lograron capturarlo hace tres años.

Las dudas quedaron despejadas, el culpable de todos los asesinatos era García, así lo demostró el análisis de los videos captados por las cámaras de seguridad del hotel El Oeste y pruebas de ADN practicadas a los cadáveres; tejidos de piel, semen y sangre, lo ubicaban en la escena del crimen. El mismo modus operandi, secuestrar prostitutas de contextura robusta, golpearlas en el rostro, violarlas y asesinarlas.

Luisa Josefina Arteaga Hernández (66), una trabajadora sexual de la plaza Capuchino; Zuleima Josefina Echenique (56), Alejandra Carolina Castañeda Amaro (38), Aleiva Betzabeth Acosta González (25), Drehmerly María Acosta, de un año, su hija, e Ingrid Bello (35), desaparecieron el pasado 19 de julio del 2014 en la UD – 3 de Caricuao. La pesadilla apenas comenzaba para los funcionarios, cada hallazgo resultaba más desgarrador que el anterior.

El reloj marcaba las 5.30 de la tarde, comisiones del cuerpo detectivesco adscritas a la subdelegación de El Paraíso atravesaron el Puente Nueve de Mayo hasta llegar a la plaza Capuchinos, justo en el semáforo cruzaron a la izquierda, desembocaron en la avenida San Martín, frente al hotel El Oeste, un antiguo hospedaje familiar de 100 habitaciones y tres pisos. Una vez dentro recorrieron el estrecho y largo pasillo que conduce a la habitación 115, en la planta baja; abrieron la puerta, “familiar” repetían los detectives en medio de la oscuridad.

Sobre la cama permanecía el cadáver desnudo de una mujer, tenía el rostro cubierto con una toalla ensangrentada, había salpicaduras de sangre a su alrededor. En el piso estaba tirado un preservativo usado, droga y objetos personales, apartaron la tela que cubría a la infortunada, el “barrendero” le fracturó los huesos de la cara a Arteaga. Las piezas comenzaron a encajar, “esta es la segunda víctima”.

Un año antes el mismo asesino mató a Echenique, una meretriz, en la habitación dos del hotel Firenze, ubicada en la esquina de Hoyo, parroquia Santa Rosalía. Le fracturó la cara de un golpe, luego la ahogó con una almohada, para desgracia de la mujer no se registró en la recepción “era rapidito”. Situación contraria a la del hotel El Oeste, la cámara grabó a García, entró, a las 4.00 de la tarde, salió cuatro horas después bañado.

Cangrejo resuelto

Los investigadores compararon las imágenes con la descripción del “Barrendero”, moreno, 1,70 metros de estatura, delgado, cabello rizado, frente amplia, cejas delgadas, nariz gruesa, ojos pequeños, boca grande, mentón agudo; las líneas del retrato hablado revelaron la verdad, es el mismo homicida. El crimen estaba resuelto, pero la historia no terminaba ahí.

El sospechoso tenía prontuario, verificaron sus datos en el Sistema Integrado de Información Policial (Sipol), la pantalla arrojó una solicitud por homicidio. Castañeda era la otra víctima, el “Monstruo” la conoció en un bar cercano a la empresa Embotelladora Venezuela, donde trabajaba como vigilante, la estranguló en un almacén mientras tenían relaciones sexuales, se quedó dormido junto a su cadáver.

El representante del Ministerio Público se alarmó al escuchar el nombre del maleante, lo conocía bajo el alias del “Niño”, implicado en el asesinato de dos mujeres y una bebé de un año en Caricuao. Aprovechó la oscuridad de la noche para interceptarlas en el bulevar, ahorcó a la dama mientras la violaba, a la pequeñita la arrojó en las riberas del Guaire.

Bello también cayó en las garras del “Estrangulador de Caricuao”, la encontraron muerta en una zona enmontada, frente a la estación del zoológico. “Yo no maté a nadie. Ese no soy yo”, aseguraba el imputado durante el interrogatorio formulado por las autoridades en tribunales. Ahora, está libre, la policía lo busca.

La Verdad

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