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Rodulfo González: Prosa poética escogida

Isla de Margarita, Estado Nueva Esparta, Marzo de 2018

Producción: Centro de Investigaciones Culturales Neoespartanas

(CICUNE)

cicune@gmail.com

El autor

Eladio Rodulfo González, quien  firma su producción periodística y de todo género con los dos apellidos, nació en el caserío Marabal, hoy en día parroquia homónima del Municipio Mariño del Estado Sucre, Venezuela, el 18 de febrero de 1935. Es licenciado en Periodismo, poeta, trabajador social e investigador cultural.

El 15 de abril de 1997 creó el Centro de Investigaciones Culturales Neoespartanas (CICUNE).

Publica diariamente los blogspots “Noticias de Nueva Esparta” y “Poemario de Eladio Rodulfo González”.

Escribe en los portales poéticos Unión Hispanomundial de Escritores (UHE) Sociedad Venezolana de Arte Internacional (SVAI) y Poemas del Alma, de los cuales es miembro

Publicaciones digitales. Además de la presente obra, ha publicado en formato digital los títulos Cuarta Antología de Poemas Comentados y Destacados, Dos Localidades del Estado Sucre, ¡Cómo dueles, Venezuela!, Primera Antología de Poemas Comentados y Destacados, Grandes Intérpretes del Bolero, Poemas Disparatados, Poemas Comentados, Gobernadores Contemporáneos del Estado Nueva Esparta, Textos Periodísticos Escogidos (dos volúmenes); La Niña de El Samán, Cien Sonetillos, Poesía Política, La Historia de Acción Democrática en Tres Reportajes Periodísticos, Elegía a mi Hermana Alcides, La Niña de Marabal, Festividades Patronales del Municipio Antolín del Campo, La Libertad de Prensa en Venezuela, Ofrenda Lírica a Briceida, Cristo en la Devoción Religiosa Católica Neoespartana, Festividades Patronales del Municipio García, Patrimonio Cultural Mariñense, El Municipio Gómez del Estado Nueva Esparta, La Virgen María en la Devoción Religiosa Neoespartana, El Municipio Marcano del Estado Nueva Esparta, Segunda Antología de Poemas Comentados y DestacadosCuatro Periodistas Margariteños, La Quema del Año Viejo, Festividades Patronales Mariñenses, Catorce Años de Periodismo Margariteño, Tercera Antología de Poemas Comentados y Destacados, La Quema de Judas en Venezuela y Grandes Compositores y Compositoras de Bolero.

Publicaciones en papel. El Gallo en el Arte, la Literatura y la Cultura Popular, Pelea de Gallos, Patrimonio Cultural Mariñense, Festividades Patronales Mariñenses, La Desaparición de Menores en Venezuela, Problemas Alimentarios del Menor Venezolano, Niños Maltratados, Háblame de Pedro Luis, Siempre Narváez, Estado Nueva Esparta:1990-1994, Caracas sí es gobernable, Carlos Mata: Luchador Social, Así se transformó Margarita, Margarita y sus personajes (cinco volúmenes; Vida y Obra de Jesús Manuel Subero, La Mujer Margariteña, Breviario Neoespartano, Margarita Moderna, Festividades Navideñas, Cuatro Periodistas Margariteños, Morel: Política y Gobierno, Manifestaciones Culturales Populares de la Isla de Coche, Francisco Lárez Granado El Poeta del Mar, El Padre Gabriel, Manifestaciones Culturales Populares del Municipio Gómez, Manifestaciones Culturales Populares del Municipio Marcano, Ofrenda Lírica a Briceida, Marabal de Mis Amores, La Niña de Marabal, Elegía a mi Hermana Alcides, Dos Localidades del Estado Sucre y los trípticos literarios A Briceida en Australia, Colorido, Elevación, Divagaciones y Nostalgias.

Publicaciones en CD. La Libertad de Prensa en Latinoamérica y otros textos, Festividades Patronales Mariñenses, Elegía a mi Hermana Alcides, La Niña de El Samán, Marabal de Mis Amores, Festividades Patronales del Municipio Villalba y Festividades Patronales del Municipio Antolín del Campo.

ÍNDICE

Pórtico

Asombro

Diosa

Encantamiento

Lumbre

Impavidez

Sequedad

Clío

Quédate

Tarde

Ubicuidad

Amarte

Muerte

Cita

Amatoria

Soledades

Decepción

Selma

 

PÓRTICO

Hubo asombro poético, luego nostalgia y después comenzaron a cabalgar en ligero potro imaginario la envidia, la ansiedad, la  nostalgia, el silencio. las nubes envueltas en caprichosos vestidos de gasa y tul, la diosa que cubrió al  poeta de inagotable numen, el cansancio por tanto andar caminos erráticos, la tejedora de sueños, el artista que dibujó impecablemente la belleza del rostro de la amada, el encanto del río confidente del poeta y el prodigio del rural paisaje no contaminado por el veneno humano.

Y surgieron fantasmas, ángeles, la cajita donde guardé los recuerdos, Yomo, Pierrot y la gaviota que divisó en su incansable paseo etéreo el pez que le arrancó a las entrañas del mar para alimentarse.

Más tarde, como por obra de magia, llegó Selma montado en Platero.

Y me volví otro, distinto al que fui un milenio antes, y bebí con la amada la ambrosía de los dioses.

Y reímos. Y lloramos. Y le dimos paso al olvido como vía para mantener siempre extrañas y disfrutarlas, como la primera vez,  la lectura del cuento o novela y la película que nos fascinó.

Así nació este libro.

ASOMBRO

Me asombra que después de tantas vidas pasadas, y luego de tantos milenios buscándote, hayas sido tú, sin saberlo, la que me hayas encontrado, cansado ya de buscarte en el río que con sus aguas borró mis lágrimas de penas, en la montaña cuya cumbre alguna vez profané, en la hondonada del recuerdo casi apagado, en la luna llena que con su brillantez iluminó de esperanzas el mundo de mis primeros años y en las novelas que con tanta avidez leí sin presumir que alguna vez mis ojos se encantarían al ver el marco geográfico donde se desarrollaron.

¿Verdad que es asombroso que hayas sido tú, la que sin buscarme me encontraste?

Y estabas tan cerca.

Y mis ojos no te veían.

Me asombra que haya sido en la primavera de tu vida y en el otoño de la mía, ese reencuentro romántico, tras desesperados milenios de búsqueda inútil.

¡Cuán asombrado quedé cuando tú, fruto de un cercado ajeno cuya dulzura no apagará mi apetito, me reconociste entre una multitud y te acercaste a mí y yo me acerqué a ti y recomenzamos un amor que tendrá que esperar otro milenio para que se produzca el prodigio de su realización!

DIOSA

En el altar de mi covacha, bien mío, simple cual una gota de agua de nuestro río, menguado en verano y copioso en invierno, sólo estás tú.

Y a ti dirijo mis oraciones con fervorosa devoción, esperando que se opere el milagro de tu compañía para gratificar mi fe.

¿Oraremos juntos algún día?

ENCANTAMIENTO

Desde que te conocí, amada, hace un milenio, quedé prendado del primor de tu rostro, iluminado de risa, de tus delicadas manos que sostuve amorosamente entre las mías, y de tu sabia ingenuidad de niño y de muchacha campesina.

Desde que te conocí, amada, hace un milenio, engalané de la alegría que me ofrendaste a mi tristeza alienante, colmé de confort los ruinosos cimientos de mi covacha y adorné de multicolores luces las flores de mi jardín, que antes de conocerte eran mustias y apagadas.

Desde que te conocí, amada, hace un milenio, quedé encantado de tu porte señorial, de tu ternura, de la frescura de tu cuerpo, de la entonación musical de tu voz, de la humedad sensual de tus labios y del prodigio de tus ojos.

¡Oh, encantamiento romántico, que has traído vigor a mi vida, has sembrado de esperanza mis alocados proyectos y has alfombrado de amor la tierra que pisan tus pies y los míos!

LUMBRE

Me introduje, bien mío, en lo más profundo de la selva para derribar, y luego convertir en leña, al más soberbio de los árboles de sándalo, el que perfuma al hacha que lo hiere, para que la lumbre de nuestro artesanal fogón plenara de perfume cada rincón de la covacha de sueños donde hemos disfrutado de inigualables momentos de felicidad.

Y para que la calefacción  que emane de la estufa donde secamos nuestros cuerpos empapados de agua de lluvia o tiritando del frío invernal, además del simpático y amable calor nos perfume.

Y para que el humo que salga de la chimenea,  en vez de contaminar el aire y las plantas,  les cubra de un halo perfumado y amistoso.

Y para que el alimento, bien mío, que prepares con tus delicadas manos, al salir del fuego, además de tener la cocción exacta para que cuando lo comamos disfrutemos de su ricura y exquisitez,  posea ese toque de aroma silvestre.

¡Qué nunca se apague, bien mío, de mi covacha de sueños, esa lumbre símbolo de amor, de amor de siempre!

IMPAVIDEZ

Mis ojos se deleitan cuando engalanas tu cuerpo, cual princesa encantada, con un traje de tu tul, color azul.

Mis ojos se envalentonan cuando percibo en tu prodigiosa sonrisa

la levedad de la brisa.

Mis ojos se tornan brillantes cuando luces en tu cuello la garantilla incrustada de diamantes.

Mis ojos acrecientan su capacidad de ver cuando jugueteas en el edénico vergel.

Mis ojos se entristecen cuando las luces del crepúsculo fenecen.

Mis ojos transmiten su dulzura cuando te desean con locura.

Mis ojos, pobrecitos, expresan  su avidez, cuando contemplan tu desnudez.

SEQUEDAD

De tanto deambular, bien mío, por el áspero y torturante desierto en busca de nada, sólo por dar rienda suelta a ese afán de aventura sin sentido que me impide ser sedentario, y no nómada demencial como lo soy,  persona común, y no Marco Polo, como me creo, sin la intrepidez del guerrero ni  sus conocimientos astronómicos para orientarme en la inmensidad de desconocidos mares y,  menos todavía,  la pericia marinera que me conducirá al destino de mis correrías, se me ha secado la mente y mis sandalias, de tanto caminar, perdieron su capacidad de proteger mis rugosos pies, llagados por el inclemente fuego las arenas desérticas.

Sé, bien mío, que no sanarás con esencias aromáticas las  heridas de mis pies,  cual lo hiciera María Magdalena con las extremidades inferiores de Jesucristo.

Pero sí colocará amorosamente mis pies en el recipiente  de peltre que llenarás del agua cristalina recogida con especial delicadeza del manantial que nutre tus sueños y los míos.

Y mis pies sanarán para otra nueva alocada aventura que tus mimos no podrán impedir por mi naturaleza nómada.

Y las neuronas de mi debilitada mente, con tus ungüentos de amor, recobrarán sus fuerzas.

Y volveré a escribir poemas que, como siempre, sólo tú leerás, porque son para ti únicamente y no quiero que pierdan el valor de su intimidad con una lectoría masiva que, por sublimes, le dará el rango de favorito o por horripilantes sólo leerán una o dos estrofas para luego quemarlos o lanzarlos al cesto de la basura.

CLÍO

Ayúdame, Clío, mitológica dama,

A escribir mis increíbles hazañas.

Yo el invicto.

Yo, que cabalgando en las alas generosas del cielo y de los sueños,

Derroté ejércitos de reyes, sultanes  y emperadores

Y me adueñé de sus palacios

Y dejé libres a odaliscas y esclavos.

No quiero traspasar las puertas del inframundo

Sin que la posteridad conozca mi historia

Sin que la posteridad recite mis poemas heroicos.

Tú escribirás mi historia porque no sé cómo hacerlo.

Tú escribirás los poemas heroicos que no pude escribir.

¡Gloriosa Clío!

¿Vendrás algún día a mi humilde covacha

A oír mis relatos para convertirlos en historia

Y en poesía épica?

QUÉDATE

Quédate.

No dejes sin tu calor

Mi humilde covacha

Entechada con tus sueños y los míos.

Quédate para que me acompañes

A regar con rocío y agua del venero

Las flores que iluminan nuestro jardín.

Quédate.

No dejes que languidezca mi corazón

Que si palpita, es por tu presencia.

No dejes que se desvanezcan de  nostalgia

Nuestras flores de amor.

Quédate.

Para que me acompañes en mi aturdida barca

A recorrer los mares.

¿Oirás mi súplica y no permitirás

Que la nostalgia de tu recuerdo

Perfore cada porción de mi cuerpo?

UBICUIDAD

Puedo estar en tu orilla, bien mío, sin abandonar mi covacha de ermitaño que tú has visitado en alas del pájaro del sueño, ágil y fuerte.

Tú puedes estar en mi covacha, bien mío, sin abandonar tu orilla de suelo asfaltado y sin exponerte a los latigazos del las embravecidas olas.

Sólo tengo que imaginar que estás conmigo.

Sólo tienes que imaginar que estás conmigo.

Y el prodigio de la aproximación entre nuestras dos almas separadas por muchas leguas de distancia que parece infinita, se materializará.

Y tú me abrazarás con la misma fuerza sentimental que la primera vez.

Y yo te abrazaré con la misa fuerza romántica de la primera vez, hace milenios.

Y el abrazo nos transformará en una sola persona.

Y gritaremos cual niños caprichosos.

Y tú besarás, con tus labios trémulos de felicidad, cada porción de mi cuerpo envejecido por el paso atroz de los años.

Y yo besaré, con mis labios resecos y felices, cada parte de tu joven cuerpo.

¡Es que tenemos, bien mío, el don de la ubicuidad y el prodigio de un amor sin medida!

AMARTE

Escrito está, bien mío, en el arcano libro de mi vida, que nací para amarte, aunque no sea correspondido.

Y que moriría gustoso, amor, mi muerte ideal, por disfrutar de la miel silvestre que emana torrencialmente de tus labios.

Sé, flor de un jardín perfecto, que en el humilde lecho de mi covacha de ermitaño, nunca se posará tu cuerpo en sublime ofrenda de amor.

Sin embargo, mi destino es amarte por siempre, aunque eres primavera y yo otoño

MUERTE

Cuando la dama invisible, amada, venga hasta mí a cobrar la deuda que todos contraemos con ella al nacer y me conduzca al ignoto mundo del que no se regresa, no quiero que de tus vivaces ojos, brillantes cual miríadas de luces solares, brote ni siquiera una lágrima delatora de la pena, que supongo, te embargará y transmutará la alegría que permanentemente ilumina tu rostro en tristeza doliente.

Yo sé, amada, que  mi viaje a la eternidad será dentro de uno o dos milenios poéticos, que como ya te lo he dicho antes no guardan relación alguna con la temporalidad real. Y si para entonces me sigues amando, dueña mía, te ruego, con todas las fuerzas de mi alma ya envejecida por los años, que cada día, en mi modesta tumba, que sólo tú conocerás, porque carecerá de  lápida y tendrá nada más una rústica cruz de madera que tallaron tus manos, coloques una flor del camino, amarilla, blanca o roja, de esas que en abundancia produce la naturaleza para colorear y perfumar los paisajes, pero cuya vida es efímera cual la luz de los relámpagos.

Nadie más que tú, amada, deberá saber de mi viaje sin retorno hacia ese largo túnel, de penumbras en pos de la brillante luz que hay al final para entrar, vuelto espíritu, porque mi cuerpo regresó a la tierra, al maravilloso mundo celestial en el que las penas y sufrimientos terrenos son inexistentes, dado que allí sólo tienen lugar la paz, la musicalidad, lo angelical y la alegría sin límites.

¿Lo harás, amada?

CITA

   A Nelys Antonia

¿Cuántas veces más, amada omnisciente, la aguardaré solicitario y esperanzador en una multitud informe para calmar la sed que sólo su compañía apacigua, el hambre que sólo su aliento calma y oír la música que ilumina mi espíritu angustiado?

¿Tendré la paciencia de Job, amada increíble, para esperar en mi recóndita covacha, que venga con su antorcha angelical a iluminar sus extraños senderos, a humedecer sus resecas paredes, a oxigenar su irrespirable y minúsculo espacio y a colmar con unas pocas gotas de providencial aguas su vacío manantial?

Sé, amada generosa, que mi perseverancia en la espera tendrá su prodigiosa gratificación sin el antipático límite del tiempo real pero con la anuencia cómplice del tiempo poético, que rige en mi calendario alocado.

¿Por qué, amada bienhechora, habitante única de mi diminuto y agradable mundo, vendrá ella a la cita sin fecha? Porque cuando le dije “Te querré hasta que el hastío me destierre de tu corazón”, ella me respondió: “Te querré hasta que el cansancio me aleje de tu alma”.

AMATORIA

El amor, niña inocente,

que llegaste a mi covacha de sueños

cuando no te esperaba ni en el más optimista de los escenarios,

es la sal de la vida, el alimento del espíritu, la  musa

de los poetas líricos, la compañera ideal del soñador.

Yo te enseñaré a amar,

aunque nuestros cuerpos nunca se junten,

aunque nuestros labios, fresas los tuyos, nuez los míos,

jamás disfruten de las delicias angélicas de un beso,

aunque tu regazo, lecho de exquisita blandura,

esté vedado para que su bálsamo

mitigue mis dolores físicos y espirituales,

y aunque el agua de tu aljibe no calme mi sed de sediento,

ni la miel de tu amor endulce mi amargura.

Te enseñaré, flor amarilla del jardín de mi covacha,

que el amor no es  la entrega total de los amantes

para disfrutar de de sus cuerpos.

No, hermosa huésped de mi covacha de sueños.

El amor es una flor, del camino o de un jardín,

que se le entrega a la persona amada.

El amor es un poema al ser que se ama.

El amor es cariño en grado extremo.

Y es un canto,

un gesto amable

y una sonrisa espontánea.

¿Se puede vivir sin amor?

SOLEDADES

En mi vida de perenne caminante por desconocidas rutas del mundo, sólo viaja conmigo – impenitente nómada- la exquisita soledad que consuela mis tormentos, alivia mis angustias, seca el sudor de mi frente con su níveo pañuelo y aleja con sus arrullos maternos todo gesto de tristeza.

Me fascina y me subyuga la soledad de los cementerios, con sus flores marchitas por el tiempo y sus huellas escarcha de las velas derretidas en la marmórea fosa o en la tierra alfombrada de maleza.

Me encanta la soledad de las multitudes, porque soy único, y porque tapono mis oídos para no escuchar gritos que indican indignación.

La soledad que me embriaga en las multitudes me traslada al oasis que calma mi sed, espanta mi hambre y reconforta mi espíritu para emprender nuevas jornadas que no celebrarán triunfos ni llorarán derrotas.

No concibo mi mundo único sin soledades.

DECEPCIÓN

¿Qué lugar te recibe, sin despreciar tu llegada,

si en caminares silentes, has dejado una herida?

Evaluna

Siento en mi avejentado cuerpo y en mi ya debilitada mente, todas las penas y dolores del mundo, como si se hubieran puesto de acuerdo para herir cada hálito de mi aliento, cada latido de mi corazón, cada poro de mi piel, cada átomo de mi sentimiento.

Y lo que ayer fue alegría extrema, plenitud de esperanza, pájaros libres volando entre las nubes, con sus cánticos dulces, alma pletórica de sueños, musas realengas que pululaban, cariñosas, que esperaban, risueñas, que mis letras les dieran vida, es ahora un desierto de decepción que quema mi vida porque el oasis que veo cerca de mí, donde creo encontrar el agua que mitigará mi sed, aliviará el ardor de mi quemadura y me ofrendará un racimo de dátiles para calmar mi hambre, es apenas espejismo.

Espejismo cruel.

Espejismo que se burla de mi sufrimiento.

Espejismo que nunca será realidad, porque mi decepción es  tanta, que cuando llegue a ese oasis tan ansiado pasaré de largo.

Y seguirá mi decepción.

Y nunca más disfrutaré de la dicha, que hasta ayer nomás acaricié, porque no la merezco.

Y debo purgar por milenios mis debilidades, mis desaciertos, mis desilusiones, mis derrotas.

Así es mi vida, sin vuelta atrás.

SELMA

Por ti, dama mirífica, ficción brotada del torrencial río poético de Gibrán Khalil Gibrán, me creí primavera en vez de otoño y cual mancebo indócil y soñador trepé con las alas rotas de mi imaginación el muro interpuesto entre tu orilla y la mía para sentir en mi trémulo cuerpo la ardentía del amor prohibido.

Sí, Selma Karamy, tu candorosa belleza, tu angelical ternura y tu columna de luz, así como el exquisito aroma que despedía tu cuerpo, me transportaron, en fantástico vuelo, hasta el silencio de tus noches con música.

 

 

 

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