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Gloria Cuenca: María Magdalena

Asisto a ver la película sobre la vida de María Magdalena, hecha en  Gran Bretaña y dirigida por Garth Davis. Resulte gratamente sorprendida al leer, al final del mismo film, que el papa Francisco la revindicó, (a María Magdalena) en el año 2016. Se declaró que jamás había sido prostituta, como por bastantes siglos, se dijo desde la propia Iglesia Católica, diseminando una calumnia que duró demasiado tiempo.

Lo recuerdo desde muy pequeña: la prostituta arrepentida. Así se le llamaba, para explicar su cercanía al Maestro. Hasta hace muy poco tiempo no se hablaba de esto. Sin embargo, fue en un libro escrito por una católica irlandesa, titulado ¿Era María Magdalena, la esposa de Jesús?, quién me hizo comprender el tamaño de la infamia y el acto machista que implicaba esa descalificación contra quien fue una adelantada a su época: comprendió la trascendencia del mensaje de Jesús, se le unió como un apóstol más y, lo ayudó significativamente, en la comprensión de la situación femenina.

Manifestó un amor incondicional hacia el maestro y rabino, Jesús. En el libro citado, la misma autora, señala que inició la investigación para desmentir lo que se decía, para finalmente, comprender que no podía descartar esa hipótesis, por cuanto había suficientes hechos -más de lo que ella nunca pensó, ni se imaginó- para responder la pregunta afirmativamente, antes que negarla. No sé mucho de cine. Como muchas otras personas me encanta asistir y además,  soy amante de esta expresión. Mis conocimientos se basan en las maravillosas clases del Dr. Lorenzo Batallán en el curso de Historias de las Ideas Estéticas del Cine, en los estudios de periodismo, en la UCV, y en mi gustó. Más nada.

Así que la película de María Magdalena me fascinó, por la forma y el contenido. Me emocionó que se le haya hecho justicia después de tanto tiempo. Noto que no se divulgó ese hecho, (su revindicación) suficientemente, en mi opinión. Recuerdo otros casos, el de Galileo, por ejemplo. El mundo supo que fue absuelto de sus culpas, se le dio bastante publicidad a ese hecho. Lo de María Magdalena no tuvo la misma intensidad divulgativa. Sin embargo, el hecho, por supuesto lo merecía. Se trató de la primera mujer apóstol, de una seguidora incondicional de Jesús, el Cristo. Él nunca le negó su importancia, ni su confianza. Machistas fueron algunos de sus seguidores, envidiosos y acomplejados. ¡Ah, qué tiempo este! tiempo de verdades.

@EditorialGloria

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