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Maryclen Stelling: Rompiendo el cerco

Recientemente el vicepresidente de Comunicación, Cultura y Turismo, Jorge Rodríguez,  inició una gira internacional para “llevar” lo que denominó  “la verdad de Venezuela” y desmontar las mentiras que difunden los medios de comunicación europeos.  Denunció  la existencia de  “una verdadera operación de guerra mediática, de guerra psicológica, casi que de linchamiento en contra de Venezuela”,  afirmando que “tiene a las corporaciones mediáticas como uno de sus aliados”.

La guerra psicológica se diseña hacia audiencias extranjeras, y consiste en el uso planificado de la propaganda y de otras acciones psicológicas para “influir en las opiniones, emociones, actitudes y conductas”,  a fin de  lograr apoyo para la consecución de objetivos definidos. Es una guerra sin fusiles que se libra en la esfera de las ideas y los sentimientos, al igual que  en el terreno de la opinión pública nacional e internacional.

Denunció además un linchamiento, término de connotación moral, suerte de castigo sin juicio previo y sin pruebas al que se somete, en este caso, a un país que se presume culpable de algún delito. Afirmó que, en conjunción con la guerra psicológica, se estaría llevando a cabo un linchamiento mediático internacional.  Ello supone que la difusión de información -producida de forma concertada y  publicada reiterativamente en uno o más medios de información- tiene como  finalidad desprestigiar al país y afectar su credibilidad internacional.

Los medios definen, asignan significados e interpretan los eventos; conforman representaciones, imágenes y discursos; criminalizan, descalifican, juzgan a nombre de todos;  se convierten en el patrón de legitimidad y en paladines de la justicia.  La  “visibilidad mediada” y la estrategia de la ocultación, en tanto   poder simbólico de los medios, juegan papel fundamental en la guerra psicológica y el linchamiento mediático.

En ese orden de ideas, el país estaría sometido a una suerte de cerco mediático internacional, donde la opinión público-mediática, universalista y provista de un carácter   supra-moral, apela a los derechos humanos, la libertad de expresión, la crisis humanitaria, la ilegitimidad del Gobierno, poderes públicos y próximas elecciones presidenciales del 20-M.

Sin desmeritar la importancia y pertinencia de la gira,  en nuestra opinión, resulta algo tardío, por cuanto se enfrenta  a una operación psicológica internacional, concertada, de larga data y de carácter permanente.

@MaryclenS

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