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Gerónimo Figueroa Figuera: Mis hijos y mis nietos quieren irse de su país

Una cosa a la que siempre le temí, pareciera que le está llegando la hora.

Mis tres hijos están haciendo lo que en los últimos años ha sido común en nuestros jóvenes y no tan jóvenes, apostillando títulos y haciendo planes para salir del país. Es muy doloroso porque con los hijos se van los nietos y el panorama que se dibuja es de soledad. Si bien es cierto que los hijos se casan y montan tienda aparte, no es menos cierto que sabemos que cualquier sábado o cualquier domingo te sorprenden con una visita con los nietos que apenas llegan a la casa empiezan a “echar vaina” y a brindar momentos de alegría y felicidad. Aunque no cuestiono la decisión de mis hijos, con mucho dolor los apoyo.

Pero cuando sabes que tus hijos y tus nietos están fuera del país sin saber cuando será ese sábado o ese domingo que estarán nuevamente en la casa “echando vaina”, es un panorama muy incierto. Es muy triste pensar que cuando los hijos y los nietos se vayan, sin ninguna duda donde lleguen comenzarán a rehacer la vida, donde vendrán nuevos vecinos, nuevas amistades y nuevos trabajos para los hijos. Para los nietos serán nuevas escuelas y nuevos parques donde harán nuevos amiguitos que los llevarán a olvidar progresivamente a los que dejan en su país, pero a mis hijos, aunque tienen vivienda propia y trabajo, les preocupa la seguridad de sus hijos.

Aunque esa no sea la intención de los hijos y de los nietos al establecer una nueva vida con amistades diferentes, no es que se vayan a olvidar de sus raíces, sino que en la medida que transcurra el tiempo esas amistades se consolidan y hacen mas difícil el regreso a su terruño. Por eso no me cansare de luchar y hacer lo que tenga que hacer para ayudar a sacar a los narcoterroristas de mi pais, ese país que también es de mis hijos y de mis nietos y que por culpa de esos delincuentes tienen que abandonarlo.

Fueron muchas las ocasiones que converse con mis hijos para darles esperanzas e inyectarles animo de que la vaina cambiaría, pero mis argumentos para retenerlos se agotaron, me dicen que es mejor decidir ahora que lamentar mañana. Mis hijos marcharon, guaribearon y tragaron humo, pero hoy están muy decepcionados con el comportamiento de quienes desde enero 2016 han conducido las decisiones en representación de la MUD. Ellos Igual que yo consideran que con este CNE no hay salida electoral y mucho menos con un falso dialogo.

En este momento estoy ensayando y aprendiendo a hablar por la pantalla de la computadora para cuando llegue el momento de hacerlo con mis hijos y con mis nietos. A veces sonreímos y hacemos chistes de algunas cosas, pero como dicen en criollo, la procesión va por dentro. Sin embargo, no soy de los que piensan y dan gracias a Dios porque los hijos y nietos se van otro país donde tendrán una vida mejor. A esa vaina me niego porque mis hijos y mis nietos tienen su país que se llama Venezuela, que no tienen que abandonar porque un puñado de delincuentes secuestro ese país tan maravilloso que se llama Venezuela.

En ese sentido, sin que sea catalogado como odio o resentimiento, pero nunca aceptaré que me digan que debo perdonar a quienes perversamente han provocado esta situación ni a quienes de una u otra forma hayan sido cómplices de ellos. No es lo mismo reconciliarse con ese pueblo chavista que es víctima del chantaje y humillación por parte del régimen, que perdonar a los responsables directos de la tragedia y sus colaboradores para que estos delincuentes hayan secuestrado a Venezuela que no solo afecta a mi familia sino a millones de venezolanos cometiendo exterminios masivos catalogados como crímenes de lesa humanidad, que pueden ser perdonados por la sociedad venezolana ni del mundo.

Siempre que hablo con mis hijos les digo que por lo menos en nuestras casas hay algo para comer, aunque no sea lo ideal para los niños o para nosotros, porque hay familias que la pasan peor que nosotros, como los que comen de la basura, los asesinados en las protestas de 2014, 2016 y 2017, o los niños que han muerto por desnutrición y falta de medicinas. Son muchos los ejemplos que pudiera citar que ustedes estimados lectores conocen. La justicia debe ser sin impunidad ni complicidad porque las victimas necesitan ser reivindicadas.

Confieso que en dos oportunidades he sido contactado para ir a trabajar a otro país, pero todavía no he aceptado porque me niego a dejarle mi país a quienes lo tienen secuestrado. A estas alturas de la vida con 67 años de edad, tomar la decisión de dejar la familia y todo lo que tengo en Venezuela para irme a otro país a comenzar de cero no es algo que tengo en mi libreta de apuntes. Aunque no es malo porque ayuda, no creo que con algunos dólares que se puedan enviar como remesa para Venezuela pudiera compensar ese vació dejado. En ese sentido creo que seré el ultimo en apagar la luz porque seguiré luchando hasta vencer.

 

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¡¡ MIRA GERONIMO !! ¿TU QUIERES QUE TUS HIJOS NO SE VAYAN ? ¡¡¡¡¡ BIEN, MUY BIEN !!! EN TUS MANOS , EN MIS MANOS Y EN LAS MANOS DE TODOS LOS QUE NO QUEREMOS QUE SE NOS VAYAN NUESTROS HIJOS Y NIETOS, ESTA LA SOLUCION, DEJAR DE QUEJARNOS POR ESTOS MEDIOS Y ARRECIAR LA LUCHA EFECTIVA PARA QUE SE VAYAN DE LOS CARGOS QUIENES TIENEN AL PAIS DESTROZADO, PERO NO DANDOLE LA RAZON AL FALSO DE FALCON O AL PASTOR TRACALERO Y OTROS SINO PARANDO DE UNA VEZ AL PAIS, PERO PARARLO DE VERDAD Y REPETIR LAS GLORIOSAS JORNADAS… Leer más »

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