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Rubén Darío Bustillos: Carta a mi compañero y amigo, Orlando Martínez Ugueto

En aquellos años, Orlando, nos vimos obligados a utilizar las armas de la república para sojuzgar a los “bandoleros” que intentaban someter a nuestra patria a un destino incierto y hoy, retirados, desde cualquiera trinchera en donde nos encontremos, seguiremos combatiéndolos con las armas que nos otorgó la experiencia con la seguridad de que volveremos a vencerlos.

Apreciado Orlando:

Obligados por las circunstancias y el distanciamiento físico, tu misiva trae a mi mente los recuerdos imperecederos de nuestra juventud de militares en la difícil misión de estructural un nuevo batallón de Ingenieros de combate (Juan Manuel Cajigal), con lo peor de lo peor de las tropas indisciplinadas extraídas de otras unidades. Después de un breve ejercicio organizativo en Caracas fueron conducidas a Ciudad Bolívar, en donde compartimos eternos lazos de amistad y camaradería durante un par de años, solo interrumpidos por circunstancias de la vida personal y profesional.

Por cierto, que no puedo dejar de recordar las circunstancias que nos llevaron a participar en la lucha por la libertad de nuestra patria que libramos durante los sucesos del 4 de mayo de 1962 denominado “El Carupanazo”. Desde Ciudad Bolívar fuimos conducidos a Güiria, desde donde avanzamos hacia Carúpano, en donde coadyuvamos a vencer a los traidores alzados en armas en contra de la república.

Un año antes había sucedido el intento insurreccional de “El Barcelonazo”. (el 26 junio de 1961). Ambos sucesos, aun cuando regaron de sangre nuestro suelo patrio, fueron frustrados por las fuerzas militares leales de la entonces novel democracia presidida por el presidente Rómulo Betancourt.

En ese entonces, Orlando, el destino de la patria siempre estuvo bajo la protección de sus FAN que siempre se mantuvo alerta en cumplimiento de sus deberes constitucionales. Es así como durante el acto insurreccional del 2 de junio de 1962 denominado “El Porteñazo”, ¿te acuerdas?  En ese entonces estuvimos impresionados por los más de 400 muertos. Sin embargo, nadie se inmuta por los más de 500.000 muertos causados por la violencia del actual régimen en los últimos 20 años.

La emboscada de “La Alcantarilla”, en Puerto Cabello, marcó un hito en la historia militar moderna venezolana. Tanto fue así que, frente a la Academia Militar en Fuerte Tiuna, se levantó un monumento conmemorativo, en donde la imagen del reverendo Padre Luis María Padilla, aparece con un soldado mortalmente herido en sus brazos, suministrándole los últimos sacramentos. Por cierto, que esa foto le dio la vuelta al mundo y fue merecedora de un premio Pulitzer para su valiente autor Héctor Rondón.

No puedo pasar por alto, mi querido Orlando, que muchos de estos traidores tuvimos que combatirlos de nuevo en las montañas de Venezuela, en donde, bajo directrices cubanas, trataron de acabar con la democracia y nuevamente fueron vencidos por quienes vestimos dignamente el uniforme militar y respetamos el juramento de fidelidad a nuestra patria.

Es tanto así, que en1974, en textos de la Escuela de Comando y Estado Mayor del Ejército de USA, señalaban que las FFAA venezolanas eran las únicas que habían podido derrotar a los comunistas después de Filipinas.

En esa oportunidad creímos que habíamos expulsado por siempre a las fuerzas enemigas castro-comunistas, pero ya viste lo que pasó. Varios pseudo militares se infiltraron en la FAN y lograron tomar el poder, no sin antes ensangrentar de nuevo las calles de Venezuela mediante un cruento intento de golpe de estado el 04 de febrero de 1992, para destruir el país hoy conducido por una banda de delincuentes que conforman un narco estado integrado por individuos ligados al terrorismo internacional, delincuentes comunes y narcos-traficantes, sostenidos por las bayonetas de la FANB comandada por algunos pillos que descaradamente participan en la partición del botín.

En aquellos años, Orlando, nos vimos obligados a utilizar las armas de la república para sojuzgar a los “bandoleros” que intentaban someter a nuestra patria a un destino incierto y hoy, retirados, desde cualquiera trinchera en donde nos encontremos, seguiremos combatiéndolos con las armas que nos otorgó la experiencia, con la seguridad de que volveremos a vencerlos.

Y si la vida no nos alcanza para someterlos, no dudes que otras voces tomaran el testigo hasta lograr el objetivo de ver forjar una nueva república con democracia y libertad, en donde se respeten los derechos humanos de todos los venezolanos.

Mis mejores votos por tu salud y bienestar en unión de tu esposa e hijos.

Caracas, 04 de marzo de 2018

Abrazos.

Compañero y amigo

Rubén Darío

Rdbustillos@gmail.com,  @rdbustillos

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