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Luis Fuenmayor Toro: EEUU matiza su posición sobre Venezuela

Las recientes declaraciones del señor Todd Robinson, encargado de negocios de EEUU en Venezuela, parecieran significar que el Departamento de Estado está efectuando ajustes en su perspectiva sobre el desarrollo futuro de la situación venezolana, de cara a las elecciones presidenciales de mayo venidero. Robinson es un diplomático de carrera, con rango de Ministro Consejero, que ha desempeñado importantes posiciones de la diplomacia estadounidense en América y Europa durante muchos años y quien ha estado muy activo políticamente, en los poco más de tres meses que lleva en nuestro país. Robinson, en una entrevista por Unión Radio, señaló que “hay varias teorías sobre los resultados de las elecciones y al final los venezolanos van a decidir si las elecciones tienen credibilidad o no, y nosotros vamos a esperar la decisión de los venezolanos”.

Estas declaraciones significan un cambio sobre lo afirmado hasta ahora oficialmente por el gobierno estadounidense, sostenido también por muchos países de las comunidades europea y latinoamericana, de desconocer totalmente las elecciones presidenciales de mayo, aun antes de saberse sus resultados, por considerarlas ilegítimas y fraudulentas. A estas sensatas declaraciones del señor Todd Robinson les salió al paso el senador republicano Marcos Rubio, quien dijo que la posición política del presidente Trump y del gobierno de EEUU sobre el régimen de Nicolás Maduro no había cambiado en absoluto y que, en todo caso, donde podía haber cambios era en la jefatura de la Embajada norteamericana en Caracas, en una clara amenaza de destitución al encargado de negocios de la misma.

Aunque los jefes diplomáticos estadounidenses tienen mucha mayor libertad de acción que nuestros embajadores, pues se trata de funcionarios de carrera preparados y consustanciados con las políticas de su país, es muy difícil pensar que las declaraciones de Robinson sean de naturaleza espontánea y reflejen sólo la opinión del funcionario. Venezuela es un país en conflicto con el gobierno de Trump y antes lo era con el de Obama y previamente con el de Bush, lo que significa que recibe una atención particular del nivel presidencial, por lo que cualquier cambio en la política es aprobado en ese nivel. Nuestro país además sufre sanciones económicas y está presente casi diariamente en las declaraciones de Donald Trump y otros altos funcionarios. Luego, la posición del encargado de negocios, en este momento máxima figura de la embajada, no puede ser circunstancial.

La airada respuesta del senador Marcos Rubio, además de posiblemente reflejar contradicciones internas en relación con las elecciones del 20 de mayo, puede también ser parte de las presiones que distintos sectores del Partido Republicano ejercen sobre el propio presidente Trump. Toda esta circunstancia obliga a efectuar una reflexión sobre los escenarios políticos futuros y exige entender que el proceso venezolano no es algo rígido en el que ya todo está dicho, sino que cambia según se muevan sus actores. Quienes han puesto todo su esfuerzo en impulsar una futura intervención militar norteamericana deberían reflexionar al respecto, pues con facilidad pueden de la noche a la mañana quedar fuera del juego político, totalmente aislados y frente a desenlaces inesperados.

Tres escenarios serían los posibles en las circunstancias actuales. 1) Nicolás Maduro triunfa, pero logra convencer que las elecciones tenían suficientes condiciones de carácter democrático, con una alta participación de votantes, y sobre todo que su gobierno no participará en alianzas geopolíticas contrarias a EEUU y que seguirá garantizando a las empresas transnacionales acceso libre a nuestros recursos naturales. Su triunfo es reconocido y tendremos un segundo gobierno de Maduro hasta 2024. 2) Nicolás Maduro pierde con Héctor Falcón en unas elecciones de suficiente participación y el nuevo Presidente es reconocido de inmediato; el PSUV pasa a ser oposición y el retiro de Maduro y su claque se hace en forma ordenada con el sacrificio sólo de algunos de sus funcionarios. 3) Las elecciones no son reconocidas, Venezuela queda sin Presidente y a la merced de fuerzas extranjeras.

Tal y como el Embajador en la práctica de EEUU lo sugirió, está en manos de los venezolanos salir a votar masivamente y derrotar a Nicolás Maduro en las urnas, lo que iniciaría de inmediato una transición y el proceso de recuperación del país, que va a ser muy duro, difícil y tardará años, pues el desastre institucional y la destrucción de todo tipo producidos por los socialistas del siglo XXI han sido gigantescos. No votar es someterse a la eventualidad de un triunfo de Maduro dentro de un arreglo con el gobierno de EEUU, cuyo pragmatismo es más que conocido y no le importa el bienestar del pueblo venezolano.

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