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Thays Peñalver: Segundo error de Maduro, según los Castro

(Lo aprendió muy tarde en 1993) “Las plantillas infladas, la tendencia al exceso de personal, el paternalismo, la falta de exigencia, nuestra súper generosísima legislación laboral y todos los vicios que la Revolución creó, digámoslo con franqueza, y no con malas intenciones. Se quería entregar un paraíso, que no se había construido todavía”.

“Aquellas fuerzas que impulsaban, que inflaban el empleo eran mucho más poderosas (…) Nosotros estamos descubriendo el secreto, el verdadero secreto; son trabas creadas en la misma Revolución, tendencias que han dado lugar a esos fenómenos. (…) Somos víctimas, por una serie de razones, de las consecuencias de concepciones erróneas, de estructuras erróneas, de oficinas llenas de gente, de todo ese tipo de cosas”

“El burocratismo venía de atrás, pero nosotros lo hemos desarrollado y en otros no lo hemos combatido de manera eficiente (…) es un mal que debemos erradicar (…) es la manifestación del espíritu pequeño-burgués en el Estado proletario. Donde hay un hombre de más en un trabajo innecesario, hay un hombre viviendo de más, sobre las espaldas de los trabajadores (…) y en nombre de los intereses de los trabajadores es necesario impedir que se forme una capa parasitaria que viva a expensas del trabajo productivo”.

“Y no se trata ya de la explotación de los capitalistas, sino de la explotación del pueblo trabajador por los parásitos, por los que no aspiran a crear riquezas, sino a inventar la forma de cómo reciben de esa riqueza la mayor proporción posible con el menor esfuerzo”.

“Como representantes de una revolución de los trabajadores, tenemos el deber de preocuparnos por esto.  No podemos permitirnos la debilidad de ser tolerantes con esto (…) Porque se convirtió en un vicio (…) Y nosotros tenemos que tratar de enseñar al pueblo, de educar al pueblo. No enseñamos ni educamos al pueblo cuando incurrimos en esos vicios”.

“Se trata de la “hipertrofia de las tareas administrativas, concentración masiva e inútil, parasitaria e improductiva, en tareas no productivas (…) es consecuencia de la ineptitud.  La ineptitud no es, desde luego, la única causa, pero es una de las causas; aunque la causa principal es el espíritu pequeñoburgués, es la falta de conciencia de lo que significan los recursos humanos de un país, la falta de conciencia de lo que significan los recursos materiales de un país. Crear burocracia es echar por el vertedero recursos humanos, es convertir un hombre o una mujer en un ciudadano inútil y parasitario; es echar por la borda la energía y la inteligencia humanas, que deben emplearse en cosas útiles a la sociedad, en cosas útiles a los seres humanos”.

“Por eso debemos ser inflexibles contra ese derroche criminal, antisocial e injustificable, de los recursos humanos. Eso no es socialismo”.

“Caímos en el pantano del burocratismo, de las plantillas infladas, de las normas anacrónicas, de la trampa, de la mentira; habíamos caído en un montón de vicios que, realmente, habrían horrorizado al Che”.

“Hay que buscar la rentabilidad, pero buscarla en serio y discutir a fondo, exhaustivamente, dondequiera que no hay rentabilidad por qué no la hay; buscarla, no estafando, no robándose unas empresas a otras, como decíamos, reduciendo realmente, los costos de la producción, elevando la productividad, aprovechando la jornada laboral, utilizando la técnica, organizando de manera adecuada el trabajo, desinflando las plantillas. Tenemos que reducir los costos, tenemos que buscar la calidad”.

“Lo aprendimos tarde, (para 1989 acabada la ayuda soviética) en la construcción decíamos que cien mil hombres organizados pueden construir lo que antes construían cuatrocientos mil (Sobraba el 75%). Una brigada organizada produce el doble con la mitad de la gente, ¡el doble! (…) Es la única forma real y acelerada de asegurar el desarrollo del país; holgazaneando, vagueando, perdiendo el tiempo, derrochando recursos materiales, derrochando recursos humanos, derrochando combustible, derrochando materiales, derrochando equipos no avanza ningún país.”

(Lo aprendimos tarde) “En cualquier centro de trabajo se encuentran al héroe del trabajo y se encuentran también al vago del trabajo (APLAUSOS).Y entonces, ¿qué resulta?  Si nosotros no organizamos debidamente el trabajo, si no nos organizamos correctamente, el héroe va a estar trabajando para el vago (..) debe desaparecer la explotación del héroe del trabajo por el vago del trabajo, por el parásito y por el que no hace absolutamente nada”.

“¿Por qué se castiga al ladrón? Porque le roba algo al pueblo (…) De peor manera todavía, el vago le roba al pueblo. Y más que un ladrón que una noche rompe los cristales, porque el vago le roba al pueblo todos los días, a todas horas.  Un vago come, un vago cuesta a la sociedad, un vago calza y viste, y consume de todo”.

“Pero hace tanto daño como un vago, un improductivo que consume como diez vagos sin aportar a la sociedad absolutamente nada (…) Esa no es forma de construir el socialismo, ni otra forma que están inventando por ahí algunos, ¡cuidado!, que están haciendo al revés”.

Fin de las citas de Raúl Castro.

Cuando el chavismo decidió inundar la administración pública con millones de “trabajadores”, Chávez en su absurda concepción, pensaba que aquello era hacer revolución, sin tomar en cuenta que estaba copiando otro de los peores errores del castro comunismo. Uno por cierto los había llevado a la banca rota. Cuando cuadruplicaron la nómina de PDVSA, que ya estaba sobredimensionada, endosaron a los buenos trabajadores de una carga salarial imposible de cumplir, simplemente habían optado por dividir el salario de los empleados y entonces los vagos se adueñaron de los pocos que en realidad trabajaban.

Si Venezuela necesitaba cien generales en el ejército, al incluir a mil el resultado fue que se les dividió su salario en la misma proporción. Pero entonces el general que en realidad trabajaba en su división, tenía que compartir salario con otros nueve que no hacían absolutamente nada. Mientras el petróleo estaba alto, todos aplaudían, pero ahora, cada vez que Maduro sube los sueldos (cometiendo el primer error) a los generales apenas les toca el diez por ciento de lo que debería tocarles, solo que devaluado. Al que extrae petróleo y suda su camisa, tiene que compartirlo con cinco vagos que ni siquiera van a trabajar.

Y es que a fin de cuentas lo que quiere decir Fidel y posteriormente Raúl, en las citas antes señaladas es que la revolución cubana, no es que eliminó la explotación del hombre por el hombre, sino que la empeoró porque estimuló la explotación del buen trabajador, por el vago.

Lo segundo, es que la intención de estas citas, no es para que usted de mentalidad liberal aprenda algo sino para darle argumentos y pueda decirle a los pocos que creen que en este modelo fracasado y a los que de este lado los siguen en su jugada, que han copiado un modo de hacer política que no solo fracasó, sino que ellos mismos, los autores, explican porque fracasó. Así que si usted tiene a un conocido que a la manera de los chavistas “se la echa” de ser un pensador revolucionario. Lo invito a que use estas citas y punto. Es una simple cuestión de argumentarle con los elementos de su héroe.

Finalmente, aquellos amigos que me increpan de buena fe, sobre como Fidel Castro era tan “perverso” que podía decir esto y hacer otras cosas distintas, les explicó que yo no tengo esa visión de Fidel Castro. Para mí no fue el personaje todopoderoso que creó el mito, sino más bien un esclavo más del tercer mundo, sujeto a los vaivenes de quienes en realidad, movían los hilos. No creo jamás que Fidel Castro manejara la economía de Cuba porque me temo que esta se movía directamente desde Moscú, que es de donde partían las órdenes. Para mí y con el respeto que me merecen quienes creen que durante la guerra fría Fidel era uno de los “jugadores”, creo que podrían incurrir en un error, porque lo que creo es que era un simple peón, ni siquiera un alfil, una torre o un caballo en el poderoso tablero de las potencias en conflicto. Por eso siempre vimos a Fidel sangrando por la herida cuando decía cosas como éstas y sobre todo, acusaba el castigo de haber sido un peón más.

Por otra parte creo que Chávez era una pieza de recambio, de esas fichas de plástico que se encuentran en un juego de ajedrez enmohecido y barato en un desván. Fidel como Chávez, fueron creados por la imagen de aquellos a quienes sembró el miedo y por eso siempre fueron del tamaño de ese miedo y rencor, creado en sus víctimas en el tercer mundo. Pero nunca fueron jugadores. Lo lamentable, es que este par de perdedores fueron adorados por millones en una América Latina empeñada en vivir aferrada de sus propias lamentaciones. Y para más desgracia nuestra, muchos de esos adoradores, estaban en Venezuela.

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