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Teresa Coraspe, a la Academia Venezolana de la Lengua

Un nuevo reconocimiento de la academia venezolana a las letras guayanesas.

Teresa Coraspe fue electa  este 09 de abril de 2018, por la Junta Directiva de la Academia Venezolana de la Lengua, como Miembro Correspondiente por el estado Bolívar. Al momento de informar sobre esta decisión, su Presidente, el doctor Horacio Biord Castillo, comentó que “para la Academia Venezolana de la Lengua, constituye motivo de gran honor contar entre sus miembros a tan destacada escritora”. Dijo además que “Teresa Coraspe es una poeta y escritora de extensa  obra intelectual y larga trayectoria en las letras venezolanas”.

De su creación literaria recogida en varios libros, se pueden mencionar: Las fieras se dan golpes de pecho (1975); Vuelvo con mis huesos (1978); Vértice del círculo  (1987); Este silencio siempre (1991); Tanta nada para tanto infierno (1994); La casa sin puertas (2005), entre otros. Tiene inéditos: Éxtasis del mar (Poesía); Autografía del recuerdo (Narrativa); Una mujer a la inversa (narrativa).

Teresa Coraspe ha desarrollado una vasta labor como periodista, editora, narradora, conferencista y promotora cultural.

Los registros de Miembros Correspondientes por el estado Bolívar, ante la Academia Venezolana de la Lengua, refieren a los ilustres ciudadanos (as) Monseñor Mariano Gutiérrez Salazar,  Milagros Mata Gil y Jean Aristeguieta Capella, a cuya honorable y distinguida lista ahora es incorporada la escritora Teresa Coraspe. (Agencia SEI-CNP 2.426).

La poetisa y escritora Teresa Coraspe, exaltada a la Academia Venezolana de la Lengua

 A TI, SIEMPRE

a Jorge

Escucha, que la noche se acerca

y caerá el silencio sobre las palabras

no trates entonces de buscar las voces perdidas en el tiempo.

Hoy los ecos responden mi llamado

que el viento te lleva

y tú no escuchas.

Abre las cercas del mar y deja que las olas cabalguen libres

sobre mi cuerpo

No hay vestiduras ni encajes ni nada que lo cubra

Estoy desnuda como siempre

con las edades perdidas y los senos desnudos

que los sueños tendieron hacia tus manos.

 

Ellas recorrieron las tinieblas del día

Ellas fueron las luces encendidas tras tu ausencia

Ellas fueron la metáfora que recorrió mi piel.

No tengas miedo de recoger los pedazos vacíos

de la nostalgia

 

Y no hables de mujeres con velos en el rostro

ni de iglesias ni ángeles.

Enciendo lámparas bajo la lluvia y las veo partir.

Yo tuve que darle vida a un recuerdo para poder vivir.

 

CABALLITO DE MAR

 

Caballito de mar que se sube a la espuma

al ritmo de la ola y cabalga

encabritándole a uno la piel

(como tú hiciste con la mía anoche)

 

y, luego

el sabor de los sentidos

imaginando las diferentes maneras

que uno tiene para amarse

 

y yo, contigo

subiendo, subiendo

por esos laberintos de aguas

mientras el mar, como un inmenso ojo negro

cubría su cara de amante furtivo.

 

DAME UN POCO DE MAR

Dame un poco de mar

mientras me voy desdibujando

como esas acuarelas

a quien la lluvia cae.

 

Entonces soy

el puerto que se pierde

cuando los barcos se alejan de las costas

un rostro triste amurallado y gris como las tardes

que se van ocultando entre la noche.

Dame un poco de mar

el que guarda escondido tu mirada

y reposa en las esquinas de tus labios.

 

Dame un poco de mar

porque tu mar es dulce

y puedo sostenerlo entre mis brazos

abrir las rutas y encender los faros

que la vida no espera

y ella también se va.

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