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Arlán Narváez-Vaz: Limpia-pocetas

Muchísimas mentecatadas caracterizan las acciones y discursos del huésped de Miraflores pero creo que pocas han sido tan indignantes e infelices como llamar “limpia pocetas” a los venezolanos que han tenido o han querido irse del país. Una de las primeras cosas que me enseño mi papá fue a considerar y respetar a las personas cualquiera que fuese su oficio o su condición económica. A este respecto me permito reproducir algo que se publicó no hace mucho en esta columna:

“Tendría yo como 4 años y frente a nuestra casa, de Remedios a Caridad (Parroquia San José), en aquella ciudad de los techos rojos, mucho antes que construyeran la avenida Panteón, había una cuadrilla de obreros haciendo un trabajo en la calle. Papá me llama y me pide: “Arlán, llévele esta jarra de agua a los obreros que están en la calle”, a lo que yo le pregunté: ¿Y por qué papá si no los conocemos? Y de inmediato me explicó: “Porque deben tener sed y son personas dignas que están trabajando para mantener a sus familias”… El otro ejemplo viene de su empeño en que algunos fines de semana me fuera con Lucila a su ranchito con piso de tierra  en el Barrio Carpintero de Petare. Lucila era una negra barloventeña que trabajaba en la fábrica de perfumes de mi padre (le digo negra porque quienes respetamos a las personas de piel oscura así les llamamos, aunque ahora los partidarios de este régimen se empeñen ridículamente en llamarlos afro-venezolanos, discriminatoria ofensa a su venezolanidad porque a los de piel más clara no los llaman euro-venezolanos). Papá me explicaba que de esa forma entendería mejor lo que significa la pobreza y que todos los seres humanos merecen una vida mejor.”

Obviamente resulta mucho más ofensivo que quien denigra de un oficio tan digno como el del cirujano más especializado sea quien se llena la boca catalogándose como “obrero” o será que cree que conducir autobuses es más digno que limpiar pocetas, ¡porque son igualmente dignos!… pareciera que no está debidamente informado en cuanto a que, probablemente, no menos de un millón de personas trabajan limpiando pocetas en Venezuela o ¿Es que acaso en su casa no las limpiaba nadie? O ¿es que acaso quienes deben limpiarlas en Miraflores o en La Casona son máquinas o animales entrenados?

Para información de quien tiene las responsabilidades de Miraflores, el problema no es irse a limpiar pocetas, el problema son las razones por las cuales tuvo que irse y para vivir está dispuesto a trabajar en cualquier empleo digno que consiga para mantenerse… también hay que informarle que, en el exterior, limpiando pocetas se puede obtener una remuneración que alcanza para cubrir las necesidades básicas, sin depender de indignantes y proselitistas “cajas clap” o bonos electoreros, además de tener la satisfacción de ir al automercado o a la farmacia y conseguir todo lo que necesita comprar, con variedad de opciones para escoger (como ocurría en Venezuela antes de 1998).

También habría que informarle que aquí, en Venezuela, se han destruido tantos empleos productivos que millares (o millones) de venezolanos capacitados para desempeñarse en empleos que requieren alto nivel de capacitación, tienen que desempeñarse en empleos para personas de menor capacitación o, mucho peor todavía, parasitar en la administración pública en empleos innecesarios creados para disfrazar el desempleo o por razones clientelares. El mismo personaje lo reafirma al alardear de que “en Venezuela, a pesar de haber caído el PIB… ha disminuido el desempleo…”, lo que implica que se está empleando más trabajadores para producir menos…

La ofensa también impregna a tantos, tantísimos extranjeros que vinieron a Venezuela cuenda éramos un país de oportunidades y esperanzas de una vida mejor y desempeñaron cualquier oficio digno, incluyendo limpiar pocetas, sin que por ello los gobernantes de sus países de origen denigraran de ellos.

Tanta mentecatez supone también otra demostración de la incompetencia para estar al frente de la conducción del país hacía el bienestar y progreso que los venezolanos podríamos tener, con un gobierno competente que sepa incentivar tanto talento y recursos naturales que tenemos. El proverbio chino reza “cuando el dedo señala la luna, el necio mira al dedo”, para destacar que hay concentrarse en lo importante en lugar de en lo accesorio; en nuestro caso, un gobernante competente, se preocuparía por entender las razones por las que los venezolanos están emigrando en dimensiones tan grandes y, en lugar de denigrar de ellos, concentrarse en resolver las causas que impulsan ese éxodo, causas total y completamente ajenas a las que alegó, “… la propaganda en contra de nuestro país les llenó la mente…” Si de verdad cree eso le hace falta salir a la calle a oír y ver directamente de la gente si “la peladera” es real y profunda o es producto de esa supuesta propaganda… Los sufrimientos y penurias de los venezolanos ya son demasiados como para que el personaje los desconozca y denigre de quienes huyen para tratar de superarlos… ¡Cosas veredes, Sancho!

(*) Profesor UCV / arlanwmun@gmail.com

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