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Pedro R. García: ¿Tiene viabilidad el progresismo como nuevo atavío del populismo?

Alerta temprana VI:

Los populismos latinoamericanos de toda cepa, (Socialismos, indigenismo, progresismos), a pesar de vasto apoyo popular, han sido incapaces intelectual y éticamente de ambicionar interpretar de forma fértil, el soporte entusiasta, sin treguas que le han brindado vastos sectores, especialmente los más débiles, la zona ha hecho progresos pero insuficientes, sigue teniendo el peor coeficiente Gini de todas las regiones, gritan a todo pulmón ser (comunistas, marxistas, progresistas, socialistas del siglo XXI,  no han sido capaces de airearse por ejemplo en las premisas básicas del pensamiento marxista post-68 que Negri, ha planteado como reinterpretación del mismo desde sus teorizaciones iniciales, en la década de los 70, “sobre el tránsito del “obrero-masa” al “obrero-social”; el tránsito de la fábrica a la metrópolis como espacio de articulación de la producción; el general intellect urgencia práctica”. Así antecedente a este planteo leímos y citamos el “Fragmento sobre las máquinas” de Karl Marx desde el principio de los años sesenta (texto extraído de los Grundrisse der Kritik de Politischen Ökonomie, 1857-1858), como motor del nuevo modo de producción; y la necesidad de pensar las mutaciones del trabajo por fuera de los límites que impone la economía política, y advertir como ofrece numerosas claves para intuir la orientación y la profundidad de las transformaciones en curso. El pensador italiano en su recorrido por sus principales obras, conceptos y problemáticas viabiliza abrir diferentes interrogantes que permiten abordar los cambios en la composición de la fuerza de trabajo, en las dinámicas de valorización capitalista, en las líneas de conflicto y en los procesos de constitución de las subjetividades, se revela en nuestros recuerdos, fragmentos del discurso de Federico Engels ante la tumba de Carlos Marx  el 14 de marzo de 1883: “Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero oculto hasta él bajo la maleza ideológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, y demas.; que, por tanto, la producción de los medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la correspondiente fase económica de desarrollo de un pueblo o de una época es la base a partir de la cual se han desarrollado las instituciones políticas, las concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas religiosas de los hombres y con arreglo a la cual deben, por tanto, explicarse, y no al revés, como hasta entonces se había venido haciendo”. En sus múltiples ensayos propone una especie de cartografía de su pensamiento, describe un recorrido de sus conceptos fundamentales, tramados con su biografía militante, con la praxis discrepante que da sentido y contexto al mapa que propone elaborar. El de Negri es un pensamiento como praxis el antagonismo, la experiencia de la insubordinación que orienta la búsqueda teórica, desde su fidelidad a gran parte de sus fuentes marxianas y operaistas, pasando por diversos temas y autores postestructuralistas o la teoría spinozista de la multitud, hasta su concepción del comunismo como reconocimiento de la vida comunitaria y liberación de la singularidad. Su recorrido aportará herramientas con las que seguir pensando las configuraciones subjetivas y las últimas olas de movilización. Populismo: ruina devastadora del ingreso nacional, quiero compartir algunas opiniones y cifras del economista Jesús Alexis González, quien semanalmente nos tributa elementos para la búsqueda en el país del camino económico posible. Desde Aristóteles regímenes políticos virtuosos y degenerados pasando por la Rusia del siglo XIX, movimiento Narodnichestivo: pueblo y luego a partir del siglo XX cuando florece la “defensa de los intereses del pueblo” se ha venido sobreviniendo una decadencia de la democracia donde convergen demagogia y populismo. Que apela a las emociones y halagos, incitando las pasiones y los miedos en aras de captar apoyo popular haciendo uso de retórica aferente basada en  promesas engañosamente válidas, que luego muestran un casi nulo cumplimiento, con resultados básicamente magros; mientras que el populismo se relaciona con una democracia no responsable caracterizada por una atención engañosa al “pueblo” no a todos los gobernados con ofertas que se traducen en una distribución complaciente del ingreso nacional en procura de conseguir favores electorales para alcanzar y retener el poder y luego instaurar una hegemonía política con la intención subyacente de demoler el modelo vigente, promoviendo en el colectivo menos favorecido socialmente la ilusión que yegarán por vez primera al poder. La dinámica política-partidista, se “acrecienta”  en un ambiente polarizado entre el conflicto y el consenso creándose las condiciones para enraizar el populismo como una adulteración de la democracia, que implícitamente alienta la percepción sobre el “líder necesario”, en un escenario donde estratégicamente se aviva la confrontación interna al tiempo de desviar la atención ciudadana hacia las “deudas de la democracia” para hacer sobresalir la figura de ese líder que, señalan, encarna la verdad única y por ende debe echar raíces en la voluntad del pueblo, ya que es el predestinado para mejorar la condición social del pueblo hasta devolverles la dignidad que sienten les han quitado, y hacerlos sentirse socialmente importantes. Al populismo, (disimulado, antes de asistencialismo socialcristiano, esta vez país de socialismo) lo hacen ver como una necesidad que emerge como consecuencia de un estrepitoso fracaso de las instituciones democráticas existentes, que se han desmoronado en razón, del agotamiento y perdida de ideales de los partidos políticos tradicionales soliviantando en sincronización la antipolítica antipartidismo y la incertidumbre la cual, afirman, solo puede reducirse con el accionar de un guía carismático que inspire la vinculación emocional entre el líder (actor fundamental del populismo) y la voluntad del pueblo (sujeto pasivo), quien actuará para desalojar a quien lo posee (hay que sacar a Maduro) y entregarle a él, el poder, a la luz de la construcción de un  nuevo orden social incluido, de ser necesario, la aprobación de una nueva estructura de reparto justiciero (dolarización). El líder populista, hará “conocer” su exigencia de satisfacer las “aspiraciones del pueblo como facción” no de la globalidad de los gobernados haciendo frente a los obstáculos, restándole importancia al costo de los recursos para “alcanzarlas”; o lo que es lo mismo sin saber ni le interesa cuánto es el precio de lo que piden, al extremo de retocar una sociedad de muchos ciudadanos con derechos pero “sin deberes” y poco ganados a destrabar su energía productiva, hasta convertir el empleo público y las pensiones en la figura moderna de la “justicia social”. Tal irracional relato de  “igualdad de logros”, se ha traducido en lo que al  caso venezolano se refiere,  del total de los ingresos petroleros 1999-2015 (US$ 880.000 millones) cerca del 41% se destinó a remuneraciones del sector público, pensiones y deuda, (mas el costo adicional de ineficiencia, y corrupción). El populismo, en lo político es un régimen autoritario y en lo económico asume un “modelo” centrado en el mercado interno en presencia de un aparato productivo anti exportador que se desenvuelve en el marco de una cúpula burocrática marcadamente corrupta que arrastra a cualquier país más allá de una crisis hasta yevarlo a un retroceso económico en marcha hacia la pobreza ante la ausencia de generación de riqueza como consecuencia de una insignificante acumulación de capital; con el agravante que el retorcido modelo sólo “funciona” cuando existe un alto nivel de ingreso nacional resultante del trabajo creador, distinto a la trastornada “facultad” para emitir dinero inorgánico y/o de asumir una deuda excesivamente alta con relación al PIB. Lo más malicioso del asunto, es que esos fondos públicos son utilizados a discrecionalidad por el “líder” quien, dice, aprovecharlo para el bien del pueblo para luego cobrarle con la “exigida subordinación” Vale citar, que en el contexto en el país ya en 1999 la pobreza reflejaba un 45% de los hogares en tan frágil circunstancias, hoy las cifras ponderadas nos arrojan a un 48,4% en el presente, a pesar de haber ingresado en los últimos 15 años (1999-2015) más de US$ 880.000 millones por exportaciones petroleras, US$ 770.000 millones por tributos, US$ 260.000 millones por emisión de Bonos y US$ 107.000 millones por emisiones inorgánicas de dinero ( más del 40% de la liquidez monetaria), para un total  de unos US$ 2.017.000 millones. Finalmente, en el país con posterioridad al fallecimiento del “líder eterno” han logrado estructural un populismo institucionalizado con eje en su “figura eterna”, sorteando su obvia ausencia física y apelando vinculo hipnótico establecido en el imaginario revelándolo permanentemente “vivo” (estatuas, bustos, murales, afiches, además) e instrumentando en “su nombre” una política de “mano extendida” como herramienta para mantener elementos afectivos que seduzcan el pensamiento de muchos ciudadanos y cómodos burócratas al extremo de “secuestrarles el pensamiento” hasta hacerlos subordinados de un liderazgo de reiteración que permite adjetivar el presente con “ismos” muy latinoamericano, como por ejemplo, (el “peronismo, el fujimorismo, el uribismo, el chavismo), con el propósito de, mitigar las evidentes grietas mediante la “lealtad obligatoria”, y por la otra catequizarlo como el gran elector.  Aquí, una de las razones que inciden en la situación de turbulencia y confrontación que esta presente en el clima político de la Venezuela actual. La apuesta por la recuperación y consolidación de una democracia expansiva en Venezuela, ha de ser el resultado de articulaciones entre principios políticos, (libertad, igualdad, justicia, inclusión, participación). Se hace necesario vertebrar su cultura con su política. Esta relación no es de fácil construcción. Las tradiciones populares son vistas por el racionalismo político como antiguallas para la modernización. Sin embargo, el mundo rural, urbano, el sincretismo religioso, la diversidad indígena, el lenguaje popular, el mestizaje y demás, son fuerzas decisivas en el presente, que pueden proporcionar las creencias que las libertades políticas deben proteger. Es en este marco seria posible concebir la preterida democracia, no como una abstracción, sino como un componente vital en la vida de los venezolanos. Sólo así, la política se articularía al entreverado de tradiciones, costumbres y creencias que proporcionan singularidad a nuestro pueblo. Democrático ha de ser el lenguaje que permita dotar de amplificadores a nuestra diversidad de voces. Las variadas, torpes y contingentes iniciativas acometidas por algunos grupos políticos, que se han declarado como guías de todos los sectores al que nos referimos como ciudadanos, pero con recelo los venezolanos advierten que muchos de los tales mentores son reciclados personajes de las incontables fracasadas agrupaciones que tratando de adornarse con vistosos camuflajes, más allá de sus “enérgicos intentos”, no son sino el residual de los viejos partidos también en trance, y que han intentado todo tipo de encantamientos frente al neo-autoritario que regenta al país, malogrados en casi todas sus iniciativas, y en una especie de cómodo escapismo se han auto-absuelto por todos su errores y omisiones, y con impúdica ingravidez ética, atacan y condenan con asombrosa superficialidad cualquier acción ajena. (el que vote es un traidor) ¿Quién tira la primera piedra?. Las utopías regresivas, pueden ser peores: a estos ensayos hay que quebrarle la espina dorsal, su visión política torcida, predominantemente sostenida en estereotipos conductuales que inducen a la irresponsabilidad, persiste en ellos el voluntarismo de cuello corto, de repetir viejas practicas de grupalismo y frivolidad, sin contenido programático, con insubstanciales tanteos de conceptualización preñados de temáticas marchitas, que contribuyeron a forjar y mantener la base social de régimen, con todo los nulos logros en todos los ámbitos de las políticas públicas, en los ya 20 años de despropósitos. En el hoy, el trance agónico de la “revolución populista”, puesta en evidencia sus límites y contradicciones, no justifica una vuelta atrás a un agotado pacto de las élites, que nos yevó a la severa crisis de representación. Tampoco debe significar prolongar la permanencia del Estado Petro-dirigista-pretoriano, tentacular y omnipresente con sus nefastas secuelas de ineficiencia, despilfarro, sobrecarga burocrática, cleptocracia y como resultado la casi nula capacidad de respuestas ante las demandas ciudadanas en este momento en todos los ámbitos de la sociedad. Un gobierno de consenso, y transición es lo que aconseja la complejidad de la crisis, en el que habría que ir a una redefinición del Estado providencial y por lo tanto en una primera etapa, la vuelta al Keynesianismo, transformado o “Neokeynisianismo” y debe pasar en Venezuela por una estrategia de acumulación que estimule la demanda efectiva y propenda a la creación acelerada de empleo productivo y competitivo; fortalecimiento de las instituciones y de la responsabilidad social del Estado. Un Estado fuerte no significa un Estado autoritario, ni interventor, sino con responsabilidades bien delimitadas, con reglas claras uso obligatorio de tecnologías para la trasparencia y una consensuada cooperación entre el sociedad y el Estado, única y real salida al flagelo de la pobreza y el casi nulo desarrollo en el complejo escenario de la globalización de todos los procesos sociales, políticos, económicos y culturales a partir de los nuevos paradigmas científicos y tecnológicos que Venezuela y los países latinoamericanos afrontamos por sus características estructurales en condiciones desventajosas. Se necesita pues para esa gran tarea, un preclaro liderazgo y una dirección, que se afirme en la grandeza y vitalidad de la nación que apele a la capacidad de su pueblo, unido y con conciencia colectiva, y que coordine y unifique las aspiraciones y las urgencias para imprimir a la nación un rumbo y un destino”. Inevitable es entender que el aumento excesivo de la inflación, precios desmedidos, delincuencia criminal, desabastecimiento, medicinas, y rublos de primera necesidad, para citar solo algunos, vividos y sentidos en nuestro entorno, este cuadro no es soportable en el corto tiempo, debe respondérsele con un plan de políticas y acciones compartidas e internalizadas por la mayoría de quienes están comprometidos con el país, no es tiempo de agotados partido ni de facciones, hay que apostar para el cambio y transformación pero con la vista puesta en los objetivos estratégicos que debe plantearse el mismo. Día a día sigue cebándose sine die, la obscena y corrupta pretoriana-burocracia, (tejida alrededor de un proyecto que pudo estar estado colmado de buenas intenciones), quienes se aliaron en amalgama indigesta con sectores financieros anacrónicos articulados al viejo régimen burgués, que ha demolido lo poco de civilismo que se construyo en nuestro periodo democrático con el sacrificio de muchos, confrontados con la visión de modernidad,  no responden a los intereses del país, ni de los emprendedores, ni de los empresarios comprometidos que los hay, ni de los trabajadores, ni del pueblo, han consumado el mayor despojo de una incuantificable masa de dinero, y hoy solo exhiben un cinismo jamás visto en los anales de de nuestra accidentada historia, hemos superado in extenso el bandolerismo infame de los Monagas y la tiranía deshonesta, excluyente, codiciosa y saqueadora de Guzmán Blanco, (frente a la admisión cómplice de densos sectores), el país aspira un gobierno con respeto por todos los sectores, especialmente por los mas desvalidos, en el grueso de la sociedad nadie tiene la pretensión de usurpar los responsabilidades del gobierno, por eso debemos actuar en el marco de los límites que nuestra Carta Magna garante, de este cuadro dramático que intentamos describir, hay que estar alertas frente a aptitudes de indecisión  manifiesta de grupos de interés quienes perturban asumiendo roles que generan solo confusión en lo que debía ser una coherente oposición, desperdician mucho tiempo en los variados cenáculos del primadonismo., y en este momento grita a voz de cuello ¡abstención-votar es traición¡, (abstención sin un plan previsible, es  una omisión). Aquí, una de las razones que inciden en la situación de turbulencia y confrontación que esta presente en el clima político de la Venezuela actual. La próxima década va a ser testigo con especial énfasis en el país, de una renovada presión sobre el Estado y sus capacidades, de origen tanto ideológico como financiero, con la consolidación fiscal como caballo de Troya del nuevo conservadurismo con especial énfasis en Latinoamérica, frente al fracaso de los “populismos de izquierda”, ya han comenzado con fiereza a asomar sus fauces.

“Pasa el tiempo y el segundero avanza decapitando esperanzas”

pedrorafaelgarciamolina@yahoo.com

 

 

 

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