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César Malavé: Usted tiene la palabra… y la decisión,  por supuesto  

 

En estos momentos se puede afirmar, con toda propiedad, que el régimen de Maduro se ha colocado completamente al margen de lo que un régimen de libertades implica. No hay democracia en Venezuela. Es una verdad que debe ser dicha entera, sin ambages, so pena de convertirnos en cómplices de esta aberración liberticida. El hecho de que se convoquen procesos electorales no es garantía de vivir en democracia. Para ello es preciso que las normas jurídicas no nos avasallen ni coarten los derechos esenciales. Hitler impuso leyes que impedían a los judíos disfrutar de los servicios públicos y hasta ejercer sus profesiones. Tal brutalidad estaba vertida en los moldes de una disposición legal, y eso en ningún modo le restaba iniquidad. La democracia es exigente. Tiene sus complejidades. En absoluto puede ser reducida al remedo de un sistema asentado sobre el ansia de poder y la enfermiza avidez de exaltación de un hombre. El ejercicio de la democracia supone un Estado de Derecho que aquí, frente a un poder con sello personalista, volcado sobre las instituciones, es apenas una magra ficción, porque uno de los requisitos elementales para la vigencia plena del Estado de Derecho es que los poderes actúen por separado, al calor de una clara autonomía, sirviendo de contrapeso unos a otros.

El Tribunal Supremo de Justicia ha procedido a cubrir con deshonrosa mortaja los restos de democracia que habían sobrevivido a los anteriores atentados, con su vasalla decisión de convalidar una borrasca de actos al margen de la Constitución. UN CNE que sólo obedece las órdenes del Stalin tropical; que ilegaliza partidos políticos de oposición con artimañas y convalida, sin explicaciones legales, un parapeto madurista llamado “Somos Venezuela”. Una cúpula militar que se ha dedicado a abonar fortunas con negocios turbios o saturados de opacidad y a perseguir a los comunicadores sociales o impedirle su trabajo, tal y como lo han hecho, con agregado de violencia extrema, en frente a la Asamblea Nacional para evitar que puedan entrar al hemiciclo a cubrir las sesiones del único poder con esencia absolutamente democrática existente en Venezuela. Un fiscal, invento de otro invento de este autoritarismo competitivo tendente a dictadura, que reduce su accionar a la persecución de la disidencia. No importa, por ejemplo, que la Convención Americana sobre Derechos Humanos, de la cual es signataria Venezuela, en su artículo 23 diga que el disfrute de los derechos políticos sólo puede ser reglamentado “por razones de edad, nacionalidad, residencia, idioma, instrucción, capacidad civil o mental, o condena, por juez competente, en proceso penal”.

Tampoco se le asigna ningún valor a la letra de la Constitución Bolivariana, que asimismo en su artículo 23 afirma que “los tratados, pactos y convenciones relativos a derechos humanos, suscritos y ratificados por Venezuela, tienen jerarquía constitucional y prevalecen en el orden interno (…), y son de aplicación inmediata y directa por los tribunales y demás órganos del Poder Público”.  Todo es letra muerta. Todo es bla-bla-bla. Vocinglería necia, desquiciada. Cerros de palabras, de argucias e intenciones fingidamente buenas, que sólo conducen a la pretensión jamás ocultada de perpetuidad, por parte del ególatra que ahora se nos planta como el candidato que va a resolver los ingentes problemas del país que no ha podido resolver en seis años como presidente. La Guardia de Honor, puesta a proteger al señor, a sus familiares, y a quienes él señale, mientras al resto de los mortales sigue desangrando la inseguridad más espantosa. Así discurre la filosofía revolucionaria, tan humanista ella, con su educación militar inspirada en un  Simón Bolívar ideado por su fantasía totalitaria, “un pensador presocialista”. ¿Democracia, de cuál democracia estamos hablando? Frente a esta realidad nos preguntamos: ¿Con un país en estas condiciones políticas, vale la pena salir a  votar el domingo? Usted tiene la palabra… y la decisión,  por supuesto

cesarmalave53@gmail.com

 

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