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Luis Fuenmayor Toro: Mensaje político electoral directo y sencillo

 

El liderazgo fracasado de la MUD, en estrecha alianza con los poderes mundiales neocolonialistas, que tienen como instrumento desinformativo a las transnacionales de la comunicación, han asumido una campaña grosera e inmisericorde contra la candidatura de Henri Falcón, a la cual consideran un obstáculo para sus violentos planes intervencionistas de Venezuela. Es una tarea titánica tener que enfrentar a un gobierno que destruyó lo poco que había de país y que, sin rubor ninguno, nos amenaza con continuar impunemente su nefasta labor, y al mismo tiempo enfrentar a esta alianza macabra antinacional, que ha dejado a la candidatura de Maduro libre de culpas. Se hace necesario ser muy sencillo, concreto y directo, en el análisis de la situación político electoral venezolana, en un esfuerzo por hacer que se recupere la cordura y no se pierdan los objetivos de la lucha por el bienestar de nuestra nación en su coyuntura actual.

El odio furibundo contra la candidatura de Falcón, expresado por la actitud nada profesional de señorones de la comunicación venezolana, y por las vulgaridades de abusivos del micrófono de programas extranjeros, revela con claridad que la sienten como un estorbo a sus planes de acabar con Maduro y todo lo que con él se relacione, mediante la asfixia económica de nuestro pueblo y la intervención armada extranjera, con miras a concretar una razia de exterminio de todo lo que tenga que ver con Chávez. Ellos no quieren una salida pacífica y electoral. Quieren sangre y no les importa la entrega de territorio ni el peligro de disgregación de la nación venezolana. Algunos de sus líderes y lideresas lo han señalado en forma clara: la vía electoral ha sido abolida, la comunidad internacional debe hacerse cargo y debe efectuarse una intervención de fuerza para imponer el corredor humanitario. Nada los tranquiliza ni los hará cejar en sus propósitos.

Ante esta realidad hay algunas cosas en positivo que se deben señalar: Los venezolanos no quieren salidas violentas, son sólo un grupúsculo los envenenados que sí las desean. Es claro entonces que la salida de Maduro debe ser pacífica y, a menos que un pajarito se lo aconseje, Maduro no va a renunciar, entre otras cosas porque no se lo van a permitir sus compañeros o cómplices, como ustedes quieran. Luego, la única salida pacífica es la salida electoral, la cual ha sido fijada por el CNE, tramposo pero aún legítimo, para el próximo 20 de mayo, fecha adelantada a petición de lo que queda de la Mesa de la Unidad Democrática, independientemente que ahora pida que la retrasen para diciembre 2018, que era dónde estaba. Si el resultado de estos comicios estuviera “cantado”, dadas las trampas, el Gobierno podría acceder a la prórroga, con lo que se quitaría las presiones actuales y ganaría en diciembre con esas mismas trampas a una oposición más dividida.

La gente también quiere que la salida de Maduro sea rápida. Le aterra esperar otro período de 6 años, que es lo que ocurriría si triunfa la suicida consigna de la abstención. Esperar por la intervención internacional, además del peligro que significa en relación con la violencia que se generaría y la inaceptable violación de la soberanía del país, es algo incierto, que no tiene fecha fija y mucho menos cercana y que tampoco es seguro que se produzca, pues no es fácil de concertar en el ámbito internacional. Las elecciones de este mismo mes son algo concreto y que llevaría en forma mucho más rápida a la salida de Maduro y su substitución por un Presidente electo por el voto directo, universal y secreto de los venezolanos. De Maduro hay que salir y eso significa que cualquier oportunidad que haya deba ser aprovechada. Cualquier rendija que se abra es utilizable para tratar de producir el quiebre definitivo. Y eso son las elecciones del 20 de mayo.

Quienes están decididos a votar, pues no cayeron en la trampa de Maduro de la abstención, deben actuar muy cerebralmente, dejando de lado gustos y observaciones que corresponderían a una elección normal, pero que no se aplican a esta elección presidencial. Estamos enfrentando a una dictadura, del siglo XXI pero dictadura al fin y al cabo. Tenemos que aplicar la economía del voto. Si el candidato que nos gusta no tienen chance, pues debo votar por el único que sí lo tiene: Henri Falcón, independientemente que no haya sido el que originalmente seleccionamos. El pastor Bertucci no tiene posibilidad de ganar, aunque ha hecho un buen trabajo proselitista, pero su presencia restará votos a Falcón que sí tiene esa posibilidad. Sus votantes, dando muestras de madurez, deben asumir la economía del voto en función de sus intereses y los de la Patria. Lo importante es sacar a Maduro.

Si Maduro pierde se producirá un cataclismo en el escenario político venezolano, razón por la cual no se puede pensar que las instituciones fraudulentas van a seguir actuando como si nada hubiera ocurrido. Ni el TSJ, ni la ANC estarán en las mismas circunstancias ni con el mismo respaldo que hoy tienen, y tendrán que cambiar o simplemente desaparecer. Luego de la derrota del Gobierno, ni el TSJ ni la ANC serán enemigos como para atemorizarnos; las lealtades comenzarán a desintegrarse, algunos saldrán en estampida y todo ello garantizará la instalación pacífica del nuevo gobierno lo antes posible. Quienes van a votar por Maduro no se van a abstener. Por lo tanto, la abstención favorece a Maduro, le otorga seis (6) años más como Presidente y después no sabemos si habrán más elecciones, pues pueden cambiar el sistema electoral con la ANC, que en este caso sí seguirá actuando y con más poder que nunca.

El gobierno de Maduro traicionó a todo el pueblo venezolano y lo hizo en la forma más cínica que se haya visto. Le prometieron, parodiando al Libertador, “la mayor suma de felicidad posible” y les dieron lo que está a la vista de todos: hambre, insalubridad, inseguridad, represión, enfermedades, desintegración familiar, odios entre hermanos, en síntesis una vida miserable y sin esperanzas. Hoy, 90 por ciento de los venezolanos somos pobres. La elección del 20 de mayo nos permite castigar a los responsables, hacer justicia, cobrarles la traición y comenzar otra ruta. Sácalos ya del gobierno. Es una tarea de Patria.

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