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Alirio Gil: Venezuela vive el síndrome de la caída del socialismo dogmatizado del siglo XX

 

En el año 1967, el Partido Comunista de Checoeslovaquia se estremeció por la  inestabilidad económica de ese país. Pocas empresas funcionaban bien, se incrementó el salario en un 6,8% y solo un 5,7% en la oferta de mercancías de producción nacional e importada. Venezuela está en peores condiciones que la Checoeslovaquia del 60, el aparato productivo arruinado, solo el 20% de bienes son producidos en el país, una hiperinflación, escasez de productos, hambre, pobreza extrema, corrupción y servicios públicos quebrados.

En Checoeslovaquia la insatisfacción de necesidades, la violación de la democracia “socialista” y la falta de libertad de expresión provocaron manifestaciones de descontento en la población a quien se le reprimía policialmente, concluyendo todo esto con la destitución de Novotny. La sed de democracia económica y política crecía, pero los defensores de los 23 años de socialismo ortodoxo, dogmático y sectario  pedían acentuar medidas dictatoriales, y para frenar el ímpetu revolucionario de los checos, el imperio de la URSS violó la soberanía nacional de Checoeslovaquia en Agosto de 1968 con la ayuda militar del Tratado de Varsovia.

El proceso iniciado en Checoeslovaquia exigía la renovación, actualización, refrescamiento y oxigenación del marxismo con la coexistencia de la propiedad privada y la estatal o pública, pero esta última con mayor eficiencia, honestidad y competitividad en la gestión del Estado, esto sin abandonar la política de neutralidad y oposición a todo tipo de imperialismo y neocolonialismo. Una situación similar vivió la economía de Yugoeslavia. Densos sectores del campo en éste país emigraban a la ciudad debido al atraso de la agricultura, generando mucho desempleo y disminución de la productividad. Entre funcionarios del gobierno se incrementó la especulación, la corrupción, el burocratismo, la ineficiencia y demás vicios.

El exceso de centralismo en la planificación  se mantuvo en países socialistas, y los gobiernos decidían qué productos podían adquirir y comer sus habitantes, algo similar ha ocurrido en Venezuela con el fracaso de la política económica  incluyendo  los CLAP, los cuales venden cada dos o tres meses alimentos importados a unos 4 millones de habitantes dejando por fuera a más de 28 millones. Ese exagerado centralismo se manifiesta en parte con el acaparamiento de los dólares petroleros a través mafias del PSUV y roscas militares. Parte de esas divisas que ya no son vendidas libremente a los empresarios, para comprar insumos y materia prima en el extranjero, destinados a la producción de alimentos, medicinas y demás bienes en el país, es lo que encarece las mercancías ya que esos dólares son colocados por las mafias del gobierno en el mercado negro, y el sector privado se ve en la obligación de comprarlos allí a altísimos precios.

El culto a la personalidad en los países socialistas endiosaba a sus presidentes. Algo similar hizo el PSUV con Hugo Chávez Frías en Venezuela. Por otra parte, antes de la muerte de Mao, los chinos calificaban a la URSS como un “tenebroso Estado fascista  de dictadura burguesa”, y en lo exterior, acusaban a los soviéticos  de reforzar su control y explotación de los países de Europa Oriental y la República Popular de Mongolia”…, e intensificando “su disputa con el imperialismo yanqui por el Medio Oriente y otras zonas”. Hoy, contradiciendo ésta posición,  los chinos al igual que los rusos se disputan en Venezuela el oro, hierro, aluminio, petróleo, y minerales como el cobalto y coltan para la industria armamentista, todo esto promovido por el gobierno de Maduro. Maduro ha elevado el endeudamiento en más de 146 mil millones de dólares con éstas dos potencias imperiales. La violación a la democracia con la norma de “ordeno y mando” y la toma de decisiones políticas en los altos niveles del gobierno central, sin consultar a los diversos sectores de la sociedad civil, fue la práctica política  de los gobiernos dictatoriales del Socialismo del Siglo XX, la cual fue copiada en Venezuela por los creadores del Socialismo del Siglo XXI, echando al barranco el proyecto político bolivariano original, y descartando la democracia participativa y protagónica,  evitando así que los Poderes Públicos constituidos sean sometidos por el pueblo y que la soberanía resida “intransferiblemente” en los ciudadanos (Art. 5 CRBV), impidiendo que la población ejerza  la contraloría social en toda la administración pública. En la antigua URSS fracasó el control total y monopolizador de la economía por parte del Estado, eso condujo a la disolución de la URSS, y a la caída de los gobiernos denominados “socialistas” que giraban a su alrededor, entre ellos Checoeslovaquia y Yugoeslavia.

El gobierno de Maduro copió la tradición dictatorial con  la violación a la libertad de expresión, trabas al referendo revocatorio presidencial, inhabilitación de dirigentes y partidos políticos, la imposición de una ilegal Asamblea Nacional Constituyente sin consultar al pueblo si la deseaba o no, con la única finalidad de inhabilitar las funciones de la legal y democrática Asamblea Nacional; igualmente eliminó la independencia del Poder Judicial (TSJ), Electoral (CNE) y el Poder Moral (Defensoría del Pueblo) creando una sumisión irrestricta al “ordeno y mando” del Presidente Maduro.

Volviendo a la maltrecha situación política, económica y social de Venezuela, encontramos que aun cuando se hace evidente que el candidato presidencial Henri Falcón está ganando las elecciones, se prevé que los resultados electorales sean manipulados y cambiados por el CNE decretando como ganador a Nicolás Maduro en contra de la voluntad del pueblo. Sería una desgracia más para los venezolanos, y que seguro incrementará el autoritarismo, la represión, el hambre, miseria y la negación del gobierno a que los venezolanos reciban ayuda humanitaria internacional. Si todos los venezolanos deciden votar, y si el resto de la oposición llama a votar por la candidatura de Henry Falcón, el gobierno tendrá más dificultades para hacer la trampa, pero finalmente ejecutará el fraude y la violación de las garantías, ya que la cúpula del PSUV se está jugando su vida política y su estatus de nueva oligarquía. De ocurrir eso, el pueblo  tendrá que tomar la calle para salir de Maduro con el respaldo de la comunidad internacional.

 

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