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MUD pierde fuerza sin concretar planes de lucha y transición

 

El último secretario ejecutivo de la MUD, Jesús “Chuo” Torrealba, considera que es extremadamente lamentable que ante la situación que el país enfrenta, sobre todo por la crisis humanitaria compleja, el panorama que brinde el campo democrático sea de dispersión y confrontación interna

 Por Luisa Quintero

La salida de Acción Democrática deja en claro una cosa: la Mesa de la Unidad Democrática, una coalición partidista opositora nacida para cambiar el mandato de la “revolución bolivariana”, no logra concertar estrategias de forma eficiente que estén inscritas fuera del plano electoral.

Las razones que hizo públicas Henry Ramos Allup, secretario general nacional del “partido blanco”, el 5 de julio fueron claras: la MUD no ha logrado respetar sus propios acuerdos políticos firmados por todos los partidos políticos el año pasado, que incluyen la escogencia de un líder para esa plataforma, la búsqueda de mejores condiciones para el voto y el acompañamiento social.

Ya la coalición había sufrido la salida de Vente Venezuela, liderada por María Corina Machado, y Alianza Bravo Pueblo, que encabeza el exiliado Antonio Ledezma. Estos dos partidos formaban parte del G9, una de las estructuras de decisión ampliadas de la MUD.

Pero con el retiro de AD, que se “lanzará a recorrer el país” según las palabras de Ramos Allup, se afecta el G4. Esta instancia es la que reúne a las organizaciones políticas con mayor fuerza y militancia dentro de la oposición: Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo, Voluntad Popular, y que incluía hasta la primera semana de julio a los blancos.

Si algo dejó en claro el expresidente de la Asamblea Nacional es que sería una arrogancia de su parte pensar que con su retiro se acaba la coalición opositora.

El último secretario ejecutivo de la MUD, Jesús “Chuo” Torrealba, considera que es extremadamente lamentable que ante la situación que el país enfrenta, sobre todo por la crisis humanitaria compleja, el panorama que brinde el campo democrático sea de dispersión y confrontación interna.

Y no me refiero a la decisión de AD, sino a todo lo que ha ocurrido en la oposición desde febrero de 2017 hasta la fecha”, sentencia el dirigente social.

Tanto las decisiones que se tomaron o se ofrecieron y desecharon, han conducido a esta situación de dispersión, asevera Torrealba. Concretamente sobre AD, dice que se debería buscar cómo transformar su salida. “El peor escenario que podemos tener es una oposición fraccionada en varias mini MUD. Y digo que hay varias, una que es la capitaneada por Machado y Ledezma, otra por Henri Falcón y la última que maneja el G4. Un escenario nefasto”.

Torrealba va más allá y afirma que la salida de AD revela que la escogencia de un nuevo secretario y propuestas para el país “eran falsos. Una MUD sin María Corina, Ledezma, Falcón y Acción Democrática es como un arroz con pollo, pero sin pollo (…) Cualquier otros sucedáneo no tiene el ancho suficiente para enfrentar la situación del país”.

Para el profesor en Ciencias Políticas Carlos Raúl Hernández, la coalición opositora está colapsada por las derrotas en el campo político que han sufrido en los últimos dos años y medio (empezando por el referendo revocatorio) y por tanto, culminó su tarea como unificador de partidos en una estrategia política común.

Por ello, Hernández indica que la convivencia del bloque entre los sectores que apoyaban una estrategia electoral y los que se manifiestan abiertamente hacia la abstención, terminaron de liquidar esa alianza. “La única manera para reactivar el movimiento opositor en todo el país es participando en los procesos electorales, incluyendo el referendo constitucional, para revivir la fuerza de esa coalición”.

Mientras, el analista político Luis Vicente León considera que el verdadero problema de la oposición radica en la “viabilidad real de cualquier alianza, sin tener reglas de juego consensuadas para dirimir el disenso, ni una propuesta articulada, ni un liderazgo conectado con la población que quiere cambio”.

León explica que existe una fractura en dos dimensiones: La primera alrededor de una estrategia a seguir para provocar los cambios, y la segunda alrededor de los líderes que aspiran dirigirla, que lleva consigo desconfianza, visiones encontradas y no poseen reglas comunes.

El antiguo secretario de la MUD enfatiza que la oposición venezolana ha venido desarrollando un discurso suicida. “Han negado la existencia de los demás, eso sirve para interactuar en sus rencillas pero no para enfrentar a este estado criminal, ser un interlocutor eficiente ante la comunidad internacional y liderar las luchas del pueblo venezolano”.

Opciones para la MUD

¿Qué si hay opciones más allá de la coalición opositora? Torrealba y Hernández tienen posiciones encontradas, aunque coinciden en una cosa: La oposición venezolana debe asumir sus errores y reformarse, ya sea en una concertación o caminar “cada quién por su lado”.

El exsecretario de la MUD no cree en la posibilidad de que emerja una nueva alianza, sino que lo factible es avanzar en una “nueva bisagra” y juntar a Soy Venezuela, Concertación para el Cambio, el G2 “si acaso” y Acción Democrática, que tiene un peso propio.

Identificación de las coincidencias para potenciarlas, bajarle el volumen a las diferencias y articular una respuesta más cónsona con la realidad venezolana son las opciones que provee Torrealba para una oposición eficiente.

Llegó el momento a los demócratas venezolanos de diferenciar los conceptos de culpa y responsabilidad. El gobierno tiene la culpa de la situación, pero la dirigencia opositora tiene la responsabilidad de crear una alternativa creíble, que no han hecho desde que se intoxicaron con la victoria de diciembre de 2016 y vienen dando tumbos desde entonces”, afirma el dirigente social.

Por su parte, Carlos Raúl Hernández manifiesta que ante este escenario de resquebrajamiento, lo mejor para la oposición venezolana sería que cada partido desarrolle sus propias actividades con una agenda común y se sumen a recorrer el país “algo que pueden unirlos nuevamente”.

El politólogo menciona que no es cuestión de líderes, sino de una verdadera estrategia opositora que lleve al cambio de gobierno exitoso por la vía electoral, algo que ha desechado la MUD en los últimos procesos. “Hay quienes consideran que las próximas elecciones municipales son poca cosa, las desmeritan duramente porque su visión es centralista, pero justamente son los concejales, así sea un solo opositor, quienes articulan y crean presión y denuncia junto a su comunidad”.

Torrealba también señala que el tema no es electoral sino de sobrevivencia, por lo que invita a buscar opciones que lideren a esa oposición unida, más allá de que las opciones de Leopoldo López, preso en su vivienda, y Henrique Capriles, inhabilitado para ejercer cargos públicos. “Los errores opositores nos podían costar votos en el pasado, a estas alturas nos cuestan vidas (…) Estamos enfrentado una variante criminal del petroestado, que debe ser enfrentada por una sociedad. Una sociedad unida con una dirección coherente es lo que no tenemos”.

 

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