Inicio > Opinión > Román Ibarra: La Conferencia Episcopal

Román Ibarra: La Conferencia Episcopal

 

Acaba de aparecer el nuevo documento de la Conferencia Episcopal Venezolana, luego de la culminación de su Asamblea Plenaria Ordinaria. En dicho documento la CEV reclama con fuerza el incumplimiento por parte del gobierno de sus responsabilidades en materia de la satisfacción de las necesidades del pueblo venezolano. ¨señalaron que en el país se vive un régimen de facto que vulnera las mínimas garantías de la Constitución y los principios más elementales de los ciudadanos¨.

Del mismo modo, ¨reiteraron que el papel de la Iglesia no es ni será sustituir a quienes conocen y manejan la política. Sin embargo, expresaron la preocupación ante los problemas políticos del país, así como la diáspora y la muerte de venezolanos¨.

¨El principal responsable de la crisis que atravesamos es el gobierno, por querer a toda costa imponer su proyecto político, por su desprecio a la actividad productiva, a la propiedad privada”.

Se refirieron a las elecciones presidenciales del 20 de mayo, que calificaron de ilegítimas. Indicaron que la “altísima abstención” fue un “mensaje silencioso de rechazo, dirigido a quienes pretenden imponer una ideología de corte totalitario contra el parecer de la mayoría de la población”.

Desde la sede de la CEV en Caracas denunciaron que el Ejecutivo, la “ilegítima asamblea nacional constituyente” y el Consejo Nacional Electoral pretenden conculcar la libertad del pueblo a elegir a sus gobernantes en justa competencia electoral.

“Ignorar al pueblo, reducir ese concepto a una parcialidad política, son tentaciones propias de los regímenes totalitarios que terminan siempre despreciando la dignidad del ser humano”, manifestaron los obispos. Otro tanto, con la misma fuerza argumental, enviaron como mensaje a la oposición por su incapacidad hasta el presente de articular a los factores políticos, e independientes para contrarrestar al gobierno, interpretando correctamente las demandas del pueblo venezolano.

Al respecto, debo decir que estoy completamente de acuerdo con el reclamo y la exhortación que se desprenden del documento de la CEV, pero me crea al propio tiempo desconcierto, que no haya habido en el mismo un mea culpa, en virtud de que para efectos de las elecciones del 20M/18, en las cuales, la oposición le regaló a Maduro la Presidencia de la República, conspicuos representantes de la iglesia católica venezolana –excepción hecha de Cardenal Urosa- actuaron de manera militante a favor de la abstención, con lo que ello significa en nuestra sociedad, por su alta influencia.

Tanto el Padre Ugalde, como el Rector José Virtuoso, se dedicaron a hacer campaña de manera exagerada contra la idea de participar en las elecciones, acompañando –involuntariamente supongo- a los laboratorios del G2 Cubano, y al gobierno en su estrategia divisionista, y a los tuiteros extremistas que desde el exterior buena parte de ellos, auspiciaban abandonar el escenario electoral, sin ofrecer alternativas para el día después de las elecciones.

Ahora estamos aquí, con Maduro en la Presidencia de la República, todavía en su primer mandato. Es decir, nos estamos calando el desastre que significa la imposibilidad de conseguir comida, alimentos, y satisfacción a la demanda social sin percatarnos de que el abstencionismo nos hizo incurrir en grave error –otra vez como en 2005- sin que hayamos hecho un esfuerzo titánico para derrotarlo electoralmente, a pesar de la falta de condiciones; las trampas, y la corrupción institucional de CNE, y el TSJ. Nos rendimos sin luchar, y ello se le debe al liderazgo político que no lideró; a la perversidad del gobierno y sus aliados, pero también al chantaje de los estridentes del teclado, y como no, a quienes en la iglesia católica promovieron esa locura de la abstención. Enmendar y avanzar!

@romanibarra

 

Loading...

Te puede interesar

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »