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Antonio Pérez Esclarín: Superar la venganza y optar por el perdón

Nota: La odisea para podernos enviar el artículo (Este comentario no los anexo Antonio en el gmail y decidimos publicarselo)

Por fin esta mañana he podido por fin tener acceso a internet y logro enviarles mi artículo a la prensa, En la casa llevo más de dos meses sin teléfono ni internet y ni esperanza de volverlos a tener pues dicen que se robaron los cables en toda esa zona. Y en la oficina hemos estado más de dos días sin luz (el apagón en mi casa ayer duró 19 horas). Como podrán ver, la situación con la luz en el Zulia resulta ya insoportable y ayer toda la ciudad se enguarimbó, pues lo más doloroso fue que el Ministro de electricidad vino a decirnos que teníamos que acostumbrarnos a los apagones y que podían durar seis, ocho, diez, doce hora o las que hiciera falta pues estábamos en crisis, y que no había otro remedio. Por supuesto, volvió a echar la culpa al sabotaje pero no dijo nada de cómo iban a resolver el problema.

Termino, no vaya a ser que se vaya la luz. Con un fuerte abrazo,

Antonio Pérez Esclarín

Superar la venganza y optar por el perdón

Si, según  Delsy  Eloina Rodríguez, al menos para ella y para su hermano Jorge,  en la raíz de la revolución bolivariana  se asienta el ansia de venganza por el asesinato en 1976 de su padre,  se explica lógicamente que la supuesta revolución bolivariana  haya traído miseria,  destrucción,  violencia y muerte. La venganza  se alimenta de  rabia,  enojo y deseos negativos que envilecen  y consumen a las personas.  Las satisfacciones que produce la venganza son efímeras y deshumanizan. Por ello,  alimentan con más fuerza la crueldad  y los deseos de nuevas venganzas.  Optar por la venganza significa  optar por la muerte.  Con odio, rencor  y deseos de venganza  no va a ser posible  construir una sociedad humana y humanizadora.  De ahí  que para  empezar a reconstruir a Venezuela, debemos de una vez cerrar las puertas a las tentaciones de confundir  la justicia con los deseos de venganza.

Justicia, sí. Venganza no. Nunca.  La venganza, el rencor y el odio envenenan la vida. La venganza destruye no sólo a la víctima  sino también al que la causa y alimenta el círculo infernal de la violencia.  Un refrán chino dice “el que busca venganza debe cavar dos tumbas” y en su obra “Los condenados de la tierra” , un  libro  dedicado a denunciar la tortura, Franz Fanon deja en claro que cada torturado  termina convirtiéndose en  torturador.

Basta ya de seguir sembrando ofensas, insultos y odio, que alimentan los deseos de venganza.    El odio provoca y justifica la violencia y la violencia a su vez provoca el odio.  Es un círculo vicioso que sólo lo puede romper el  perdón. Necesitamos todos sanar las  heridas y dejar de alimentar  los sentimientos negativos y nocivos que nacen del rencor y los deseos de venganza. Por ello, en Venezuela, si queremos recuperar el rostro humano,  necesitamos hablar sin miedo de la necesidad del perdón. Sólo el perdón puede abrir un futuro auténtico y generar nuevas relaciones. Perdonar es un acto de libertad que no hace suya la lógica de la rivalidad

Perdonar no es olvidar ni borrar. Perdonar significa deshacerse de  esa decepción y ese rencor a los que uno tiene derecho.  Perdonar puede significar la renovación para un ser humano, para una comunidad e incluso para un país. Perdonar es un acto de valentía de la persona, consciente de que quiere deshacer la fascinación del mal  e incluso liberar al enemigo de la esterilidad y el aislamiento. Así el perdón abre de nuevo el futuro para el perdonado y para el que perdona. No perdonar  conduce a la ausencia de relaciones y a la frialdad en la vida. El que no persona se pasa la vida dando vueltas en un  frío cálculo hecho de rencor, autocompasión y desprecio.

Pero el perdón no es un salvoconducto para obrar mal, ni significa que lo mal hecho no tiene importancia. Si los ladrones son perdonados sin más, si los políticos corruptos son perdonados sin más, si los asesinos y torturadores son perdonados sin más…la sociedad canoniza a sus mismos destructores, deja inermes a las personas y se destruye a sí misma. Por ello, el perdón supone la justicia, que  no consiste en aniquilar al malhechor, sino en liberarlo de sus deseos destructivos y en darle la posibilidad de iniciar una relación nueva.

pesclarin@gmail.com

@pesclarin

www.antonioperezesclarin.conm

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