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Thays Peñalver: ¿Hacia dónde va Venezuela?

 

Hace poco durante una entrevista que tuve el honor de realizar a la Eurodiputada Beatriz Becerra, reparé en una de las tantas verdades que nos hacen mucha falta escuchar y reconocer, pero sobre todo asumirla y actuar en consecuencia, Beatriz nos dijo: “la oposición debe dejar de ser reactiva”. Y es cierto. Para lograrlo lo primero que debe hacer es definir al adversario que tiene enfrente o como diría Sun Tzú en su arte de la guerra: “Si no conoces al enemigo ni a ti mismo, perderás cada batalla.” Y uno de los problemas de la actualidad es precisamente que el liderazgo opositor no ha definido (como un todo) a qué tipo de adversario se enfrenta, lo observa permanentemente pero no lo estudia. Y quizás la consecuencia objetiva y  uno de los problemas más graves es que lo simplifica y lo banaliza.

Veamos lo que está ocurriendo ante nuestras narices en el “congreso del partido” cuando frente a la situación actual de hiperinflación y destrucción de la economía sostienen convencidos en sus debates que ésta es perfectamente lógica, porque lo mismo ocurrió en Rusia y ello se debe principalmente a que el modelo capitalista “no ha terminado de morir”, es decir que la empresa privada “se niega a morir” y no ha terminado de arruinarse todavía ni de marcharse del país, para que la clase obrera pueda asumir el control total. Cuando escuchamos esto, lo banalizan diciendo: “pero es que lo arruinan todo” o “no son capaces de producir” y entonces creen que van a rectificar.

Pero de acuerdo al monólogo socialista del liderazgo, se está construyendo un nuevo modelo y que no hayan podido tomar el control y producir es también otro problema ¨lógico¨ que recientemente han descubierto y es que los que llevan dieciocho años gerenciando en esa  “primera etapa de ensayo”, han fracasado porque esa “directiva emperifollada que hace lo que le da la gana (…) cada quien decide emperifollado en su camionetota, lo que le da la gana con su empresota (…) se considera dueño de la empresa y hacen negocios, negociados (y por eso) las setenta empresas están en rojo”. Es decir que el “dilema Gramciano” (sic) entre los que se niegan a morir y los que no pueden tomar aún las riendas de la producción, es el verdadero causante de la crisis coyuntural que nos tiene así.

Si, aunque Ud. no lo crea. Pero lo banaliza más, repito, no creerlo. Para ellos es un problema coyuntural y en vez de revisarse están decidiendo frente a nuestras narices ahondar más en el problema. Para este monologo la hiperinflación es simplemente la consecuencia lógica de una transformación: “que parte sociedades enteras cuando se dan” (sic) y que la presión financiera internacional lo que significa realmente es “una liberación de las cadenas financieras con Estados Unidos y también con la Unión Europea” (ovación). Y la orden que se les da a todos en vez de admitir una derrota histórica del modelo que se empeñan en imponernos, lo que hacen conscientemente es avanzar para retomar la senda comunista y ahondar en la productividad socialista, mientras el liderazgo –posiblemente esos “emperifollados de las camionetotas” a los que se refiere el líder, gritan eufóricos: “así, así, así es que se gobierna”.

Cualquier persona en sus cabales que escuche esto pensaría: “aquí no hay absolutamente ninguna reflexión ni aceptación del fracaso”, pero como en Venezuela los cabales brillan por su ausencia leemos que finalmente el gobierno está tomado medidas de “rectificación de su modelo” porque ha llegado al agotamiento, pero que esas medidas son a medias, es decir acaban con los ilícitos cambiarios pero no abren el control de cambio. Permiten el aumento de los precios, pero no quieren quitar los controles. Eso es lo que se lee a vuelo de pájaro sin entrar en la legalidad o no, que su análisis a ellos les importa un comino.

Pero repito que el liderazgo opositor en vez de leer y estudiar la fuente de su adversario y saber hacia dónde nos conduce y saber qué estrategia desarrollar, lee los titulares, las noticias o las opiniones de quienes simplemente ofrecen las salidas más fáciles, o peor aun la que más quieren escuchar y la respuesta opositora se convierte en una simple reacción a lo que emana del gobierno o a veces incluso se dejan llevar por una postura carente del menor sentido común.

Doy un ejemplo basado en ese mínimo sentido común. Si la autoridad eléctrica le dice a usted que determinado día no va a tener luz eléctrica por 24 horas y tiene una semana para prepararse ¿qué hace usted?, ¿prepararse o alertar y alertar que no habrá luz tal fecha pero sigue como si nada?. Ese es pues el problema de actuar o no en consecuencia. Si la OPEP y la IEA y muchos otros grupos de expertos sostienen que Venezuela producirá un millón de barriles de petróleo a final de este año ¿qué significa eso?, ¿qué consecuencias cree que tiene eso para usted?, pues que de ser cierta la alerta ni usted ni nadie va a tener gasolina, así de simple.

Parecemos espectadores de una obra, sin saber que somos los actores de esa obra.

Si es cierto lo que dice Platts (la gigante compañía petrolera que es fuente de la OPEP) de que Venezuela “está degradando la calidad de su petróleo (…) añadiéndole grandes cantidades de agua”[i] para impedir que la imágen de que está produciendo menos siga en los mercados, pero que puede dejar de exportar totalmente. ¿Qué significa esa afirmación para nosotros? ¿Cuáles son las repercusiones? Entonces pregunto: ¿Cómo es posible que el liderazgo opositor simplemente se limite a echarle en cara al gobierno que cada día produce menos sin enfrentar las consecuencias, en lugar de preparar a sus bases, para el terrible y cierto futuro?.

Veamos, el asunto luce muy simple. Ahora bien, si es cierto todo lo que dicen, entonces el gobierno simplemente lo que está haciendo es preparándose para lo que viene y está en consecuencia preparando a los suyos. Porque –repito- de ser cierto que hay que pagar deudas y la poca gasolina y diesel que va a existir será solo para el transporte público, las plantas eléctricas y la actividad gubernamental básica. Llegado ese momento la oposición en vez de haberse preparado y prepararnos para lo que sobrevendrá, volverá a actuar reactivamente a todas las medidas y algo aún peor, lo hará con el mismo lenguaje de victimización.

Y eso mismo vale para todo. No es posible que el liderazgo opositor simplemente exponga que tendremos un millón por ciento de inflación. ¿Cuáles son las repercusiones y consecuencias?, ¿Qué se debe hacer?, ¿Cómo sobrevivir a lo que viene?, ¿Cuáles son las salidas reales y no simplistas o efectistas? Y no me refiero a que fulanito lo dijo en un tweet o menganito más o menos lo tiene claro. ¿Dónde esta la oposición hoy? ¿Por qué en enero la Asamblea Nacional decía que habría un máximo de diez mil por ciento de inflación este año y que aun no sería tan grave? ¿Qué falló?, ¿Por qué fallaron? y más aun ¿Qué fallará?. Solo actuando y previendo las consecuencias el electorado volverá a confiar en su liderazgo.

Es decir las bases de oposición dejaran de sentirse como un barco a la deriva que ha perdido la oficialidad o los pocos oficiales que quedan son tan víctimas y saben tanto como el resto de los tripulantes.

Doy otro ejemplo de sentido común. La mayoría de la gente que tiene carnet de la patria, es decir a la que le llega la caja Clap, es la población más empobrecida de Venezuela. Posiblemente tenía una moto familiar en el año 2010, bueno ya esa moto no está, pasó al autobús Volvo que tampoco está, pasó al autobús Yutong hasta que quedó destruido, volvió al carrito destartalado hasta que se paró por falta repuestos y ahora se moviliza dentro de las “perreras” o caminando kilómetros, de ser cierto lo que advierten desde el exterior, veremos bueyes halando guaguas sin motor como en Cuba.

Pero en vez de entender el problema en su real magnitud, escuchar sectores de la oposición decir que son los carros de ellos los que tendrán gasolina y el resto tendrá que pagar sesenta dólares por tanque es simplemente delirante. Porque de ser cierto lo que nos cuenta Platts o la IEA, nadie tendrá gasolina y punto o solo habrá como en Cuba, para los carros oficiales.

¿Qué es que Maduro dijo que lo contrastarían con el carnet de la patria? Bastaría con escuchar toda la alocución para entender porque lo dijo y la sonrisa con la que lo dijo. Porque el otro sector grande de carnets está en los empleados públicos cuya inmensa mayoría tampoco tiene carro, ni como mantenerlo. Sobre todo cuando previamente y decenas de veces dijo lo de las “camionetotas” de sus gerentes emperifollados que hacían negocios y acto seguido, dijo que sería bueno contrastar a ver quién tiene esas camionetotas y los carnets.

Repito nuevamente, frente a un millón de inflación y con un millón de barriles de producción. Nadie tendrá nada, con la salvedad del status quo. Y eso ha sostenido 40 años a Dos Santos en Angola y la misma cantidad de años a la dictadura de Zimbabwe con toda y su hiperinflación, porque este tipo de regímenes destructivos necesitan pocos dólares para controlar su aparato.

¿Hacia dónde va Venezuela? En materia económica usted ha sido ya advertido por el Fondo Monetario y en materia energética también usted está advertido por la OPEP, la IEA, Platts y compañía. Por lo pronto amigos, ante la carencia de una visión consensuada, ante esa sensación de estar en ese barco a la deriva y sin información, cada vez que usted escuche una noticia sobre lo que viene, trate de indagar sobre como lo afectará a usted dicha noticia. Trate de buscar y seguir a quienes no alertan o repiten como loros los titulares, sino que aconsejan sobre los posibles escenarios y resultados, es decir quienes no son reactivos.

Es la única manera en la que usted podrá sobrevivir al millón por ciento de inflación, a la debacle productiva o al hecho de no tener medicinas, alimentos o quizás… gasolina.

 

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