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Pedro R. García: La radicalización infame del gobierno, el ausente discurso opositor  y el síndrome de la Laconofilia…

 

“El recuerdo ha de ser no sólo exacto, sino también dichoso. El frasco, antes de ser sellado, ha de guardar el aroma de lo vivido. Recordar no es lo mismo que acordarse. Uno puede acordarse de un evento punto por punto, sin que haya ningún recuerdo. La memoria es sólo una condición desvaneciente. Por la memoria reaparece lo vivido para recibir la consagración del recuerdo. El anciano pierde la memoria; pero el recuerdo lo fortifica y lo consuela con la poética visión lejana. En cambio el niño tiene gran memoria. El niño se acuerda; y el anciano recuerda.  El recuerdo es la idealidad, y pide por tanto esfuerzo y responsabilidad; la memoria es indiferente. En el recuerdo se gira un cheque contra la eternidad; ésta tiene a todos por solventes, pero no tiene la culpa de que un hombre se autoengañe y se acuerde en lugar de recordar (lo que cae bajo la memoria cae también bajo el olvido). La memoria hace que la vida sea más despreocupada. Se juega a ser muchas cosas, aunque ya se haya sido otras muchas; luego se muere uno, y ya se es inmortal; pero no se lleva uno nada que recordar en la eternidad”. (In vino veritas, William Afham)

Una acotación necesaria…

No creemos que exista mayor incertidumbre si aceptamos en principio que el lenguaje es factor fundamental en la transmisión de valores, pensamientos, creencias, acciones políticas, describe aspectos de nuestra cultura e igualmente, sirve para la persuasión en la lucha por el poder y el deseo de imponer ciertos órdenes y convivencias. Sin lugar a dudas el fallecido Presidente Chávez le dio un giro copernicano al estamento militar, al menos en sus presupuestos básicos, y aunque para muchos no haya producido cambios visibles en la praxis ética de la libertad en términos sartreanos han sido más bien donaltruneanos, pero en la interioridad del imaginario popular, el discurso, el enunciado, modos y formas son otros radicalmente diferentes, ha operado una alteridad con respecto de antes del 98. Lo he reiterado Ab initio, desde 1999, se están operando cambios de significados y significantes síntomas de un nuevo ciclo histórico, que se  origina ya el país, y tomemos arbitrariamente algunos hitos, el que irrumpió alrededor de la declaración de la independencia, frente a el hubo una dura respuesta popular que encarno Boves, en su ausencia la recoge Páez, Bolívar y el liderazgo independentista bajo su égida lo adscribe le da perfil propio  el cual se revela en Angostura con ese novel lenguaje señalo un perfil al país soñado y le dio cuerpo en los subsiguientes cinco años que inspiro y concibió a Carabobo, quebrantado con el deslinde de Cundinamarca, que reclamaron la oración tradicional monárquica, en el inicio de la República liberal sus pensadores imponen el discurso del despotismo ilustrado, hasta que surge puesto en escena un enunciado con radicalidad frente al agotamiento del liderazgo libertador de Páez, Urdaneta y Monagas y demás, y fue la Revolución Federal que a pesar de su impacto en la sociedad por su  ideologización virulenta, finalmente se postró, surgiendo un intento de forjar y falsear una visión cultural de afrancesamiento de nuestras elites a través del positivismo con un modelo educativo que tuvo un estela importante como idea central del gobierno delirante del yamado Guzmancismo, esto dio paso a una expresión occidental yamada la yegada de lo chacharos con modos y formas que los centralistas hicieron mofa, pero que no fue cortafuego suficiente para que se hicieran del poder y se extendieran hasta la dictadura homicida de Gómez, y el final de ese ciclo insurge desde la canteras de la intelligentsia civilista democrática con vocación política (a diferencia de la intelligentsia positivista, hipócritamente apolítica, que sirvió de escalón a las dictaduras de todo pelaje) la primera expresión de verdad que se tiñe de las propuestas de modernidad con contenido nacional, imponiéndose en el imaginario, primero como apuesta radical por los más débiles, y con el duro transito de nuevo por un gobierno tiránico vuelven ya con una articulación de lo que seria una concepción de Estado democrático, la que la teorización ha yamado democracia representativa, que predominó por un periodo de cincuenta años. Hoy lucimos todavía desconcertados frente al lenguaje inaugurado por Chavez en (febrero de 2002), articulado ahora al aparato inteligencia-estrategico–digital comparado al de las grandes potencias industriales-tecnológicas que alcanzó su cúspide  en 1999, con la imposición a cal y canto de un proceso constituyente frente a las deshilachadas fuerzas herederas de la democracia que naufrago en sus manos. Como lo refrendó ya en su discurso de orden en la Asamblea Nacional para la conmemoración de los 203 años del 5 de julio jul. 2014 el General en Jefe Vladimir Padrino López, “hoy gobierna el alto militar que se fraguo en los eventos, en los cuarteles y en la calle junto al calor de los movimientos populares”, que los condujo a una contundente victoria, frente al residual mezquino de las vencidas instituciones, que más que derrotados fueron desbordados por los hechos”. En este momento el país lesionado severamente en su fragilizada institucionalidad, pretenden hoy los mismos factores sumados una que otra expresión emergente en darle carácter insurreccional, con algunas sugerencias enviadas de la Nueva Babilonia, adicionando contraseñas como el discurso de Donald Trump. Este liderazgo contendor  del gobierno en esos intentos insurreccionales ha sido tan tosca que le ha servido al gobierno para identificar y purgar algunos descontentos. Ya en el pasado reciente, El General Padrino López advirtió,”nada fuera del voto”. (La verdad oculta, es mayor que la manifiesta).  Si fuera fácil la conquista del poder la civilizada y conciente sociedad estadounidense, en la que alrededor del 80% detesta a los partidos y a las estructuras clásicas del poder, hubiesen desalojado a demócratas y republicanos de Potomac.  Las revoluciones políticas, son antes que nada una cuestión de cambios elocutivos, donde el nuevo lenguaje designa y crea una realidad que escapa a los tradicionales de verdad o falsedad, en clara alusión a la tradición aristotélica, el medio del cual se vale la política es la palabra. Ella como parte de nuestra razón practica, como señalara Aristóteles, se basa en la deliberación y en la persuasión que se fundamenta en la comunicación. Pues como él mismo nos dice en  su retórica, deliberamos sobre cuestiones que admiten ser de dos maneras a la vez, ya que nadie delibera sobre asuntos que sospecha que ni hubieran podido ser de otra manera en el pasado ni pueden serlo en el presente o en el futuro; en este sentido, Habermas en su teoría de la Acción Comunicativa, afirma que un “discurso” es la forma de comunicación caracterizada no por la coacción o la violencia sino por la argumentación, cuya legitimación procede de que se alcancen ciertas pretensiones de validez. Para Chaïm Perelman la argumentación sirve a un auditorio particular que conoce y discute un tema específico, pero definitivamente convincente cuando busca la adhesión de todo ente de razón.  Persuadir, así, se asimilará ese gran pensamiento de la antigüedad al mismo resultado que produce la cacería: el hombre de poder es un cazador que se adueña del alma de otro, o de los muchos, insuflándole sus convicciones, sus maneras, su “verdad”.  Las redes por emplear en esta singular cacería tienen que ver, por lo tanto, con la palabra ex profeso se usa para causar la impresión que se desea, para conducir los ánimos, para simular la realidad o falsación de algo, para desviar la atención o concentrarla según se necesite. El hombre de poder, entonces, adquiere o yeva consigo la suprema capacidad de inventar la verdad que, luego, otros harán suya. (hoy fuimos testigos de cómo una mayoría aplastantes de quienes se asumen opositores a rabiar del régimen hicieron viral el video infame tratamiento que se le dio al Diputado Juan Carlos Requesems, haciendo el trabajo con tal eficacia que ni que los gratificaran,. (“Ya También Montesquieu, a partir de sus Cartas Persas, se pronuncia, con su ironía soberana, contra la abundancia de disposiciones; la confusión inmensa que “embarga igualmente a la justicia y a los jueces”  y que, por tanto, “no es nada, comparada con esta espantosa armada de glosadores, de comentadores, de compiladores; gente tan débil, dada la poca justeza de su espíritu, que son sólo fuertes por su número prodigioso”), si fuera el caso desprender alguna conclusión de lo anterior, ninguna más apta, entonces, que la envuelta en una frase muchas veces citada: la palabra o “el más peligroso de todos los bienes que le han dado al hombre”.

Torno así mi atención a la escena II del acto I de Ricardo III.

Allí están Ricardo de Plantagenet y Ana de Neville frente a la urna de Enrique VI, a quien este Ricardo, al igual que lo había hecho con Eduardo hijo del rey y marido de Ana, había asesinado.  El diálogo entre ellos: Gloucester, futuro Ricardo III, y Ana, viuda y también huérfana por razón de la muerte de su suegro, es nuestro telón de fondo.

La escena está por concluir: Resuenan aún los denuestos de Ana contra Gloucester ¡Atrás horrible ministro del infierno! / ¡Vergüenza, vergüenza, tú, sucio montón de deformidad! / Granuja que no conoces Ley alguna, ni de Dios ni de los hombres  / infecta deformidad de hombre/ Esclavo del demonio / Mientes desde tu inmunda garganta / tu mente sanguinaria, que jamás soñó sino en carnicerías / canalla / El (Enrique VI) está en el cielo, a donde jamás tú irás / Asesino / sapo más asqueroso / pero también los labios de Ana habían proferido intenciones, condenas, gritos de culpa.  Si llega a tener hijo que aborto sea /  has hecho de la feliz tierra tu infierno / Vete /  tierra ábrete en honda sima y trágale pronto como  has tragado la sangre de este  buen rey apuñalado por su mano, que el infierno guío / tú no tienes otra excusa que ahorcarte / Que la noche ensombrezca tu día y la muerte tu vida /.

Y en el  Diálogo, a cada insulto a cada invectiva, a cada vituperio, brotados, pues, del más hondo sentimiento de dolor, aunque igualmente de desprecio, impondrá Ricardo una palabra artera, una palabra hábil, una palabra maestra, una palabra persuasiva. Señora no acatáis las reglas de la caridad que devuelven bien por mal y bendición por maldición / Mayor prodigio es que un ángel se enfade.  Permite divina perfección de mujer…/

Vuestra belleza fue la causa de ese efecto.  Vuestra belleza que me acosa en el sueño y me empuja a la muerte del mundo para poder vivir una hora en vuestro dulce pecho / No es empeño natural vengarte de quien te ama / Quien te privó de tu esposo, señora, lo hizo para darte otro mejor / Nunca supliqué ni amigo ni a enemigo: mi lengua no pudo aprender suaves y dulces palabras.  Ahora, mi altivo corazón suplica y empuja mi lengua a hablar.  Para llegar al clímax, arrodillado, desnudo el pecho en ofrenda ante la espada que blande Ana: No, no dudes, yo maté al rey Enrique. Pero fue tu belleza la que me provocó… yo apuñalé al joven Eduardo, pero fue tu cara celestial la que me impulsó.

Unos momentos después, el juego se ha consumado ya. Ana ha sido herida por la palabra y es vencida.  Le dice Ricardo: Acepta llevar este anillo. Y ella replica: Aceptar no es conceder, pero a continuación se lo coloca. No resta sino que el dueño de la palabra, vencedor, cierre la lid: Mira cómo mi anillo se ajusta a tu dedo, así se acopla en tu pecho mi pobre corazón; lleva los dos pues los dos son tuyos. La reflexión final, expresión genial e insuperable del poeta es la realidad del poder de la palabra, o simplemente, del poder.  Habla Gloucester, futuro Ricardo III:

¿Fue alguna vez mujer de este modo cortejada?

¿Fue alguna vez mujer de este modo conquistada?

La tendré, más no la guardaré por mucho tiempo.

¡Cómo! Yo que mate a su esposo y a su suegro hallarla con el más extremo odio en su corazón. Con maldiciones en la boca, lagrimas en sus ojos, ante el testigo ensangrentado de mi ira, teniendo a Dios, a su conciencia, a todo contra mí, y yo, solo, sin apoyo de nadie salvo el mismo diablo y el disimulo en la mirada la gano para mi. ¡El mundo entero a cambio de nada! Admiración, perplejidad, la realidad del poder, que como hemos visto es asunto de la palabra, pasa entonces por la seducción y el convencimiento, por el engaño y la persuasión.  Por el ocultar el desdibujar la realidad haciéndola aparecer según se la necesita. En suma, tema antiguo, que bien vale la pena recrear por un breve instante, para apreciarlo en el tiempo cuando se lo descubre con la expectativa de que, quizás así, podamos apropiarnos de algo de aquella iluminación original. “habrás de convertirte en un poder real en la ciudad”, ésa es la promesa del Protágoras de Platón.  Promesa que tiene que ver, desde luego, “con el arte de la política”, y que precisará bien Gorgias: “el poder gobernar a tus compatriotas”.  Pero, ¿de que trata esta promesa tan sugestiva, tan, sin duda irresistible, más, tan rotunda y categórica? O de otro modo vista, ¿Dónde yace ese poder real que descubrió aquel pensamiento sobre el cual se funda la sociedad contemporánea, nuestro propio modo de vida? La respuesta la brinda Sócrates: “en la influencia sobre el alma de la gente, es decir, en el dominio sobre su pensamiento, sobre sus actividades y valores. En breve, en el dominio sobre su existencia. El asunto entonces, el decisivo asunto del poder, no es más que apropiarse de otros a través de la persuasión. En una época de ensordecedor ruido verbal, podríamos hacer algunos señalamientos más acerca de otros discursos en boga en el país.  Es decir más vacío añadido al vacío. Sin embargo el silencio, sobre todo en esta época paradójicamente tan ensordecida por algunos silencios, frente a manifiestas e imperdonables acciones del regimen. ejemplo infame humillación al joven Parlamentario señalados en los eventos reciente donde se le acusa de colaborar en atentar contra la vida el Presidente de la Republica) quienes se ufanas de ser demócratas estructurales esa no puede ser la postura adecuada. Los espacios que han dejado en la orfandad los partidos políticos en acelerado declive, ha sido copado fácticamente por el poder de nuevo cuño, un único mercado integral, compuesto por una red de consumidores que solo asoman al mundo a través de la pantalla, también por Internet. Predomina así una sofisticada y homogeneizada cretinización de la existencia. En ausencia de verdadera opinión pública acaba por imponerse la opinión mejor mercadeada.  El político por su parte abandona cualquier debate preocupado tan solo por vender su “imagen”. El “pensamiento único” convierte en desechos los pensamientos plurales. Desaparece el sujeto, para convertirse en simple data humana objetivada. En estas condiciones, hasta la represión tradicional cae en desuso. El nuevo poder fáctico se limita a atomizar y descomponer a los que privados ya de identidad, se mantienen en el borde inferior de la sociedad, refugiados y a la defensiva, al margen de proyectos y elecciones. Quienes solo aspiran a sobrevivir y poder drenar energías con drogadicciones de diversos tipos, degradada así la condición humana. En esas condiciones en el país la democracia ha quedado reducida a simple caricatura, insustancial, en actitud vacilante de repliegue en lucha por la sobrevivencia, así no se puede fraguar un proyecto alternativo democrático…

 “pasa el tiempo y el segundero avanza decapitando esperanzas”…

pedrorafaelgarciamolina@yahoo.com

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