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Arsenio Henríquez Moreno:  Poder y sujeto en el pensamiento de Michel Foucault

 

Departamento de Praxis / Seminario: La libertad como poder en Foucault

Dentro del pensamiento del filósofo francés Michel Foucault se puede apreciar dos intereses centrales, tales son: el poder y el sujeto. Ambos concepto dan en gran parte cuerpo a las reflexiones de este pensador. A Foucault se la ha entendido como el pensador que le dio un vuelco a las concepciones del poder que hasta su momento se habían dado, desarrolló de manera más extensa la concepción que de este concepto manejó Friedrich Nietzsche. En un principio se puede apreciar que en el pensamiento de Foucault la libertad del individuo no tiene cabida, pero ya en sus trabajos póstumos al concepto de poder, se puede apreciar la aparición de la formación de un sujeto liberado dentro de los mecanismo de dominación que son empleados por el poder.

El concepto de poder es un despliegue múltiple de micho-poderes que busca el dominio de un poder sobre otro, estableciendo esto unos mecanismos de poderes que derivan en la creación de los llamados dispositivos de control. Los dispositivos de control en las sociedades actuales se derivan del poder ejercido sobre el cuerpo humano y su expresión en la sexualidad. Pues es tomado el cuerpo con sus practica y necesidades el blanco más conveniente a las aplicaciones de controles que desencadenan en una ampliación del poder.

Frente a la aplicación de dichos mecanismo de poder, el sujeto se presenta de dos formas, una como un mero espectador que es afectado por los influjos externos, o como el sujeto guiado por un ethos que Foucault demanda, este último posee una autonomía determinante, que lo hace actuar en consecuentemente entre lo que piensa y lo que hace, en su relación con los otros.

El despliegue del poder mediante sus relaciones.

El concepto de poder se presenta para todo aquel que desea iniciarse en el pensamiento de Michel Foucault como una piedra angular, pues en gran medida a partir de este concepto es que filósofo francés construye su filosofía, exponiendo y comprendiendo este concepto desde las relaciones que de él se derivan. El concepto de poder es amplio en su extensión, ya que es aplicable a todo ámbito en donde participen sujetos que establezcan relaciones directas o indirectas. De tal manera que no se podría reducir el concepto de poder al ámbito político, o al ámbito económico, ya que si bien ambos constituyen fuertes formas de expresión del poder, ninguno agota la amplitud de dicho concepto. Las interacciones que se realizan en el seno de las sociedades guardan en común el ser relaciones de poder, en las cuales se pueden apreciar sujetos que ejercen el poder frente sujetos que lo obedecen, a veces de formas conscientes y a veces de formas inconscientes, dependiendo de los dispositivos que se empleen en determinadas relaciones de poder.

El estudio que Foucault realiza sobre el concepto de poder tiene unas características fundamentales que lo diferencia de la comprensión de dicho concepto en otras épocas y autores. Una de las características es la crítica que realiza Foucault a las teorías donde el poder es entendido en su relación con el concepto de soberanía. Pues toman la teoría de la soberanía como eje de reproducción del poder. En dicha teoría se busca eliminar las competencias ejercidas por los distintos factores de poder que normalmente se dan dentro de la sociedad, atribuyéndole este a un solo factor (el rey, el príncipe, el pueblo, el proletariado) a fines de eliminar la competencia y establecer un estado aparente de control sobre el poder, para que ya no sea ejercidos por varios indeterminados, sino por uno o varios determinados que le den corporeidad al poder.

Se puede ejemplificar la teoría de la soberanía con el Leviatán de Thomas Hobbes, pues acá, la soberanía que ejerce cada individuo en el estado de naturaleza es transferida al Rey soberano, el cual ejerce el poder de manera monopolizada con el fin de acabar con las luchas de poder que se daban en el estado anterior. La transferencia del poder se realiza por medio del contrato, pues los individuos entienden que de esta manera alcanzaran garantías de seguridad y justicia más estables que en un estado de naturaleza. De tal manera que el poder es entendido como algo que se posee y puede ser entregado y recibido. El individuo tiene la capacidad de entregarlo y el Rey de recibirlo para luego ejercerlo sobre aquel que se lo entregó.

Lo que considera erróneo Foucault de esta interpretación del poder, es su mala comprensión de las relaciones en las que el poder se despliega. Pues la soberanía muestra una manifestación del poder desde las leyes que son impuestas a la colectividad. Mientras que para Foucault el poder se debe entender como la dominación que subyace a todas las relaciones de poder, entre las cuales se incluye la relación que guarda el Rey con sus  subordinados. Esto es, una interpretación que da más importancia al estudio de los micro-poderes que se dan en la sociedad, a fines de determinar cuáles son las prácticas sobre las que se sostienen las distintas relaciones de poder sociales. Pues el poder siempre será entendido desde la sociedad y su devenir constante, al cual se le intenta dar un orden de poder por medio de aplicación de dispositivos.

En la caracterización del poder que hace Foucault se evidencia una fuerte influencia del pensamiento de filósofo alemán Friedrich Nietzsche, ya que la comprensión que hace este sobre el poder no se reduce meramente a una relación de fuera en el ámbito de lo político. Sino que se despliega a esferas de la vida humana. Las características que toma Foucault del pensamiento de Nietzsche son: Primeramente, el poder considerado no como una sustancia, ya que no es algo que se posee de manera acabada, no hay forma de determinar el poder a forma de sustancia identificable. Esto le da al poder la forma de ser inmanente, inmanente dentro de las relaciones de fuerzas. Otra característica, que se deriva de la anterior, es que el poder no puede ser entendido como una unidad, sino más bien como una multiplicidad que se despliega en pequeños y grandes mecanismo de control, siendo la suma de todos ellos la verdadera expresión del poder. Tampoco se le debe entender como algo estable no cambiante, pues los mecanismos se mantienen en un cambio constante que obedece a una adaptación a las demandas del mismo poder en la sociedad.

En la obra publicada por Foucault en 1984 Historia De La Sexualidad, se estudia el cómo el poder se despliega a través de los mecanismo de control que ejerce sobre el sexo. Foucault deja a un lado aquella forma que se describió del poder en relación con la soberanía, y se centra en dar cuenta de los dispositivos que son empleados en las sociedades donde la figura sustancial de un poder no existe. Tales sociedades son las modernas capitalistas, donde ya el poder no se ejerce a manera del soberano que tiene derecho sobre la vida de sus subordinados, lo llamado derecho de vida y muerte, sino que ahora se ejerce un control sobre la vida y sobre todo aquello que la posibilita. La sexualidad y la vida serán conceptos muy cercanos para explicar el biopoder en tanto la sexualidad es el modo de exaltar la vida, y la vida es la posibilitadora de la sexualidad. Hacia el sexo y la vida están dirigidos los mecanismos de control del biopoder, uno como el medio y el otro como el fin. El biopoder es, de esta manera, el ejercicio del poder sobre el cuerpo del hombre.

Ahora bien, ¿Cuáles son esos mecanismos de control que se ejercen en el biopoder? Foucault habla de dos polos, uno dirigido al cuerpo y el otro dirigido más hacia cuerpo-especie. El primero toma el cuerpo como objeto o maquina en tanto que debe ser adaptado a una serie de prácticas que lo terminan condicionando para ciertos fines, en este sentido la educación y otros métodos de condicionamiento con fines utilitario son mecanismo de control sobre el cuerpo humano mediante las distintas disciplinas utilitarias. El segundo tomo al cuerpo más como objeto de estudio dentro de la sociedad, es su regularización a partir de procesos biológicos, en este punto Foucault habla de procesos biológicos específicos como: los nacimientos y la mortalidad, los niveles de salud y la duración de la vida. Teniendo claramente la finalidad de regular y controlar la sociedad, Foucault lo llamó una biopotítica de la población o una administración de los cuerpos.

 De manera pues que el poder está en la sociedades modernas sumergido como formas de controles impuestos a la sociedad, a fines de mantener una dominación del poder político sobre la vida de cada sujeto. Pues mientras más control exista más dominio se puede ejercer sobre los individuos. El poder es entonces la suma de todos aquellos mecanismos de poder, que a su vez se sirven de determinados dispositivos de control para lograr una mayor efectividad en su despliegue. El poder siempre será ejercido o sufrido por el sujeto, de tal manera que el sujeto en sociedad tiene el reto continuo de tener que someterse a los controles que le son impuestos, sin que esto le quite la posibilidad de tomar conciencia de ello y realizarse con autonomía frente a un escenario que lo presenta a él solamente como un elemento más dentro de un conjunto moldeable.

El sujeto del Ethos

El problema de la constitución del sujeto aparece en Foucault como un problema póstumo, de manera que no es un una cuestión a la cual el pensador francés dio mucha importancia en sus primeras obras. Aunque podría decirse que, su interés siempre fue el de entender cuáles eran las condiciones propias en la que el sujeto se constituía, desde los factores externos y los factores internos. Siguiendo ésta apreciación, podríamos especular al decir que hay dos momentos en el pensamiento de Foucault, uno que se preocupó por los factores externos, a modo de descifrar como las relaciones de poder influyen en la constitución de la subjetividad dentro de la sociedad, y otro que, buscaba el espacio de autonomía que posee el sujeto para realizarse así mismo teniendo en cuenta todos aquellos factores externos. El sujeto autónomo es a su vez el sujeto del ethos en tanto que Foucault toma este concepto, como la formación de carácter que hace al sujeto.

Las determinaciones externas al sujeto fueron planteadas en la primera parte del presente trabajo, donde se señaló la naturaleza del poder y algunas formas de expresión en las sociedades occidentales contemporáneas, principalmente el biopoder. Lo que nos preocupará en lo que sigue, es el cómo Foucault nos presenta el problema de la constitución interna del sujeto. Tomaremos dos textos en el cual se puede apreciar dicho intento del filósofo por dar razones sobre el tema, ambos textos son producidos por Foucault en el año de 1984, es decir, el mismo en que el pensador muere en Paris. Los dos textos son el artículo que lleva como título ¿Qué es la ilustración? Y el curso dictado en el Collège titulado El coraje de la verdad.

En ¿Qué es la ilustración? Foucault se hace la misma pregunta acerca del presente a la cual intentó Kant dar cuenta en su tiempo, pues esta no es una pregunta que refiere a un momento histórico, sino que va dirigida hacia el cuestionarse por el presente. Foucault tomó la misma pregunta aplicándola a su tiempo, su intención era la de dar con algún tipo de respuesta para su presente. Al igual que Kant, Foucault, no percibía su presente (la modernidad) como un momento histórico, sino como una actitud frente a la realidad. Una actitud que responde a determinadas formas de ejercer la libertad, ya sea reafirmándola o negándola. Reafirmándola en el momento que nos hacemos de ella de manera voluntaria y creamos a partir de ella, nos hacemos responsable de lo que nos pertenece, haciendo un uso adecuado del pensar. Foucault habló de un ethos, refiriéndose a esa actitud que se debe tomar frente a la realidad, actitud que exalte al hombre. Foucault toma la percepción que tuvo Baudelaire de la modernidad, el cual describió a la modernidad como esa realidad caracterizada por un constante movimiento, movimiento incesante con el cual el hombre moderno se encuentra en todo momento.

El hombre moderno al estar envuelto en tal movimiento trata de atrapar de distinta manera la realidad, desde recursos poéticos hasta recursos literarios el hombre moderno busca desenmascarar aquello que está escondido entre las cosas más cotidianas, para ello necesitará de un alto nivel sensitivo que le permita relacionarse desde cerca con las cosas más lejanas.

A partir de lo anterior Foucault logra introducir su concepto de ethos filosófico moderno, pues toma de la ilustración ese ímpetu del hacerse autónomo y de la modernidad, esa sensibilidad necesaria para dar con la realidad. Ahora bien, Foucault hace un vuelco al objetivo kantiano de dar con las formas a priori del conocimiento humano, pues, para Foucault, ya no se trata de dar con lo universal posibilitador de lo particular, sino más bien, el dar con esa particularidades contingentes que articulan los discursos, entendiéndolos desde sus orígenes, a partir del método arqueológico y del método genealógico. Es buscar desde la historia las explicaciones de los fenómenos presentes. Para tal tarea es necesaria una actitud constante hacia la búsqueda de la verdad, una actitud que Foucault llamó histórica-crítica. Histórica en el sentido de que busca respuesta desde la historia y crítica por realizar ese movimiento desde el pasado al presente. Traer el pasado al presente significa hacer un ejercicio de comparación con fines de transformación del presente. Pues es sabido que la historia nos muestra suficientes errores que deben ser transformados para no tener los mismo resultados. El ethos filosófico es pues, una actitud de crítica continua a lo establecido tomando en consideración aquello que lo permitió ser.

Ahora bien, lo anterior se puede relacionar con lo planteado por Foucault sobre la parrhesía, tanto que este concepto se refiere a un “decir todo”, esto es, el no ocultar nada dentro del discurso que uno presente a los demás, es lo congruente que se puede llegar a ser entre lo que se dice y lo que se piensa. Es el actuar conforme a la verdad que uno maneje, mostrándole a los demás y haciéndose a sí mismo a partir de dicha verdad, la cual constituirá al mismo sujeto que la expresa. Existe pues una relación determinante entre ethos tomado como el carácter o forma de hacerse del sujeto y la parrhesía como ese actuar consecuente con la verdad. La parrhesía es una actitud ética determinante del sujeto.

Foucault habló de una confusión entre lo que es la sabiduría y la parrhesía, ya que para que la parrhesía no caiga en la simple habladuría, esta debe ir acompañada de un discurso verdadero o al menos, que tienda a la verdad. Es la sabiduría, personifica en el sabio a forma ejemplar de un Zaratustra la cual forma verdades desde una problematización continua del presente, es ese estar disconforme continuo con lo que se le presenta. Si bien Foucault dijo que el sabio siempre expresa la verdad de forma enigmática y además produce las verdades para sí mismo, la actitud parrhesiastica demanda de un sabio que esté dispuesto a decir la verdad a los otros, y comprometerse al expresarla.

La influencia de Nietzsche por una lado y la de Kant por el otro se pone de manifiesto, pues la concepción que presentó Foucault de un sabio es la misma que Nietzsche presento como el Superhombre, que no es otra cosa que aquel sujeto creador de sus propias verdades, que desde su internalización puede construirse autónomamente, dándose sus propios valores y a su vez creando frente a las verdades establecidas sus verdades propias. El superhombre no tiene un interés superior que el formarse a sí mismo, pues no tiene compromiso con los otros, su compromiso es con la verdad. Foucault hace una transformación del Superhombre nietzscheano agregándole característica del sujeto trascendental de Kant, el cual posee un compromiso hacia el comunicar la verdad a los otros, pues se entiende como un parte de un todo del cual él se diferencia pero hacia el cual su vida tiende.

Entre Nietzsche y Kant, Foucault, construye la idea de un sujeto formado en un ethos que lo libere frente a todas esas determinaciones de la que hablamos más arriba. El sujeto que busca Foucault es el verdadero filósofo, es el buscador de la verdad, entiendo por esto el entenderse como un sujeto que mantiene relaciones continuas con su entorno, y que el descifrar las condiciones de tales relaciones le da a él la capacidad de pensarse como un sujeto autónomo que toma lo dado y lo transforma desde su interioridad, es decir, es el no dejarse arrastrar por el influjo mismo de la relaciones de poder, las cuales, aunque siempre están presente dentro de las prácticas sociales, no ejercen sobre este sujeto el papel constitutivo de su ser. Pues, el hacer uso de las propias determinaciones internas nos libera en tanto que empezamos hacer uso de nuestra autonomía.

Conclusión

Foucault exige para la liberación del sujeto, un compromiso de este con su entorno a modo de comprenderlo y hacerse participe activo de él, pues no es lo mismo aquel que frente al influjo de la externalidad se mantiene en una posición pasiva, que aquel que toma protagonismo y se hace libre. Libertad entendida como una conciencia de todas las cosas que determinan a la subjetividad, si quitarle a esta su espacio autónomo de auto realización liberadora. Cómo diría Kant sapere aude, es el atreverse a conocer, tener el coraje de liberarse frente a las determinaciones dadas, el cultivarse a sí mismo para no ser un mero espectador, sino tomar conciencia de los espacios de autonomía que se poseen.

Poder y sujeto serán pues, dentro del pensamiento de Foucault, los dos elementos que dan sentido a una concepción de la libertad como un instrumento desafiante. Pues el poder en su despliegue intenta la dominación del sujeto y el sujeto a su vez una capacidad interior de liberación.

Bibliografía

*Foucault, M, Las Palabras y Las Cosas, Siglo XXI Editores, S.A de C.V. Buenos Aires, 1969.

*Foucault, M, Historia de la Sexualidad Vol. 1, Siglo XXI Editores, S.A de C.V. Madrid, 1977.

.*Foucault, M, ¿Qué es la ilustración? Actual Nº 28, 1994

.*Foucault, M, El Coraje de la Verdad Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2009

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