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Arturo Molina: En blanco y negro

 

La película sembrada por los dirigentes del socialismo siglo XXI en Venezuela, es de la prehistoria. El tiempo ha evolucionado, pero ellos siguen anclados a lo peor del pasado. Son creadores y portadores de la miseria. En materia económica son los campeones del exabrupto. La igualdad la entienden para los pendejos desde la pobreza, y para ellos desde la riqueza mal habida. Al sentirse que van en caída, buscan rápidamente alternativa para ganar tiempo, oxigenarse y continuar con la barbarie.

Al llamado bolívar soberano le está sucediendo lo mismo que al bolívar fuerte. Se diluye a velocidad supersónica. No hay efectivo, sigue el corralito. Lo menos que existe en espacio venezolano es soberanía. La inflación reina en país direccionado por aprendices, o en consonancia con lo planificado por factores externos que arrebatan la riqueza natural, y requieren a una sociedad en desgano, sin ánimo, desalentada, ocupada en la cola, distraída, en confrontación con la dirigencia política disidente. Siempre hay un pote de humo para tapar la realidad. Las dadivas ya no son tan fáciles de dar. Se jurga el bolsillo de las personas, pero antes se les da un engaño, y luego se procede con la rapiña.

En escasos ocho días de estar funcionando la reconversión monetaria, ya se transformó en pesadilla. La nota era hablar de los 180 millones, ahora es revisar la subida de precios y llorar a grito limpio. El cuento de los 1800 soberanos les dio cierto aire al régimen, pero desaparecer beneficios conquistados por la clase laboral a través de los años, hace que la acción se vea turbia para el escenario de los próximos días en el sector público. Igual acontece con el sector privado, allí no es suficiente decir que van a subsidiar los primeros tres meses. Nadie invierte para perder, eso solo sucede en regímenes autocráticos. Mantener controles sobre la producción, haber desaparecido la empresa privada a través de la expropiación o quiebra, arroja el resultado de la escasez. Las empresas de las que se apropio el régimen ilícitamente y fueron entregadas a sus allegados, ahora son solo espacios vacios, llenos de ratas y malos olores.

Hay anuncios desde el régimen de liberación de la moneda. La propuesta la venden con bombos y platillos. Eso trae consigo un olor nauseabundo, ¿liberan la moneda, con controles sobre los bienes de producción?, no se entiende, a menos que sea un mecanismo para el lavado de dinero, porque sin reglas de juego claras para que el inversionista se active, y comiencen a moverse las divisas fuera de la exclusividad del régimen, la propuesta pierde seriedad y suena a nuevo engaño, o trampa caza bobos. Ahora las entidades bancarias son cajeros automáticos del ente emisor central, y los ciudadanos están marcados por el carnet de la patria, entonces ¿se le puede tener confianza al oficialismo por lo que anuncian? Hay apertura real, o es estrategia para el respiro. Toma cuerpo lo que han dejado correr en pasillos, “el régimen es experto en la jugada mal habida, y necesita blindar el dinero de algunos de sus altos jerarcas, tanto a lo interno como lo externo”. Ver para creer dicen por allí.

La película del oficialismo y su brazo político PSUV de los hermanos castro vive anclada en lo que le ha permitido obtener beneficios a sus bolsillos, eso ya es imposible esconderlo. La sociedad venezolana debe sacudirse y tomar decisión viable, pacífica y constitucional, para alcanzar el cambio de gobernantes. Es la hora de comenzar a revisar y asumir que existen los colores, para terminar en sana paz con la vulgaridad que han impuesto a los ciudadanos pseudo dirigentes que nadan en el estiércol. Dos cosas pueden suceder, lo bueno, con el conocimiento, o lo malo, con la ignorancia. No todo es en blanco y negro.

@JARTUROMS1

jarturomolina@gmail.com

www.jarturomolina.blogspot.com

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