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Pastor Heydra: La promesa del gran amanecer y su arrebol

 

Ya en 1972 Gabriel García Márquez le hizo un gesto al naciente Movimiento al Socialismo, MAS, cuando le obsequió, a través de Teodoro Petkoff, el monto del Premio Internacional de Novela “Rómulo Gallegos”, (100.000 dólares), que había ganado con su obra “Cien años de Soledad”. Sin estar al frente al pelotón de fusilamiento, del coronel Aureliano Buendía quien recordó aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo, declaró, sin ambages, lucido y preclaro que era el primer militante internacional de la naciente organización.

Por añadidura se decía que tenía un himno cuya música la había compuesto Mikis Theodorakis, quien en 1964, escribió la música para la película de Michael Cacoyiannis, “Zorba el griego”, que fue protagonizada por Anthony Quinn, Alan Bates, Irene Papas y Lila Kedrova.

En diciembre de 2013, pocos meses antes de morir, Gabriel García Márquez en la Feria del libro de Guadalajara, le dejó un petitorio a Wendy Guerra, escritora cubana que lo considera su mentor y motor de su carrera literaria: “Siempre que, al leer su obra, supiera que establecía un paralelo con la realidad, pero que no perdiera de vista una premisa: que fuera verdad, no siempre hace verosímil una historia”

Teodoro Petkoff y “El Gabo”

 Wendy Guerra y García Márquez

Posteriormente el 4 de septiembre de 2018, el periodista español Guillermo Altares, quien es el jefe de redacción del diario digital de El País y de la revista cultural dominical Babelia, escribió un curioso y enjundioso artículo que tituló: “La memoria es un país extraño”, en el que establece que los recuerdos pueden ser engañosos y no siempre es fácil distinguir lo verdadero de lo falso cuando se mira hacia el pasado.

“Todavía, -destaca el periodista-, sobrevive en algunos cines una versión cinematográfica de una de las más bellas autobiografías europeas del siglo XX, La promesa del amanecer, de Roman Gary.

Nacido como Roman Kacew en una familia judía de Vilna cuando la ciudad formaba parte del Imperio ruso, la vida de Gary fue una gran novela de aventuras: héroe de guerra en la Segunda Guerra Mundial, viajero, diplomático, marido de la estrella de Hollywood Jean Seberg, llegó a inventarse un seudónimo literario, Émile Ajar, con el que triunfó todavía más que con sus propios libros sin que nadie lo detectase hasta su muerte. El problema de La promesa del amanecer es que sus biógrafos consideran que cuenta muchas cosas que no se corresponden con la realidad, aunque su biografía auténtica es tan espectacular como la ficticia. No pudo hacerlo para engordar el relato de su vida, no le hacía falta en absoluto. El motivo es que seguramente se lo había susurrado una memoria que no se correspondía con la realidad”.

“La memoria es un país extraño”, -afirma Altares-, nos dicta en gran parte lo que somos, pero confunde lo verdadero y lo falso. No podemos olvidar que las sociedades también tienen memoria y también se construyen con mentiras que tienen el mismo peso que las verdades. La diferencia es que en ese caso sí tenemos instrumentos para distinguir unas de otras. Deberíamos utilizarlos”.

Esta desacostumbrada y amplia reflexión, la tomaremos como introducción a un tema complejo y enrevesado de tratar, el cual, por lo extenso y variado de sus situaciones y personajes, no escapa al juego de interpretaciones, verdaderas o no, que solo el lector podrá juzgar como tales.

Así fue la esperanza rupturista que despertó el MAS desde su nacimiento el 19 de enero de 1971. Luego del fracaso del intento del PCV,(su partido matriz, alineado a la Internacional Comunista), en participar en el primer gobierno puntofijista (1959) de Rómulo Betancourt, que sucedió a la dictadura perezjimenista y del cual fueron execrados, (se afirma que por contradicciones entre los políticos locales, así todos ellos hubiesen participado en la Junta Patriótica que presidió Fabricio Ojeda y las presiones de la “guerra fría” existente después de la II Guerra Mundial), sin tomar en consideración el peso que estos tuvieron en la resistencia a la dictadura.

Pacto de Punto Fijo: Betancourt, Villalba y Caldera

A ello le siguió el más estrepitoso de todos los desengaños, como fue el fiasco de la lucha armada, la influencia cubana (1960-1966) y subsiguientemente, el detonante logrado en las posturas, críticas o serviles, a la invasión soviética a Checoeslovaquia y a la búsqueda de un “socialismo con rostro humano”  de ese 21 de agosto de 1968, que rompió la caja de Pandora de la teoría marxista y de su práctica bolchevique en la URSS, sus países satélites y sus áreas de influencia, donde se comenzaron a abrir nuevos derroteros, quizá, -salvando circunstancias históricas, protagonistas y distancias-, como ocurrió en nuestros países con la invasión Bonapartista de 1808 a España, en los tiempos de Fernando VII, que favoreció la independencia de los pueblos americanos del yugo imperial ibérico.

Por supuesto a esa novedosa situación que fue el nacimiento del MAS, le acompañó también su imprudente y temprano arrebol, dado por los conflictos internos que le disminuyeron su potencial, generando al final de su primera década de vida, rupturas que fueron eclipsándolo por diversas razones, como los conflictos de liderazgo, la búsqueda de espacio a nombre de las ideas y hasta el renacimiento interno de los fantasmas del viejo estalinismo, -acunados en la cultura del PCV-, como arma para doblegar a los adversarios internos.

Todo ello dentro de una búsqueda, a tientas, de una democracia social viable; las contradicciones entre el discurso y los hechos en muchos de sus dirigentes, sobre todo desde los resultados electorales de 1978 donde por segunda vez participaron teniendo como abanderado presidencial al independiente José Vicente Rangel, respaldado fundamentalmente por el sector afín a Pompeyo Márquez y a la JC, liderada por Antonio José “Caraquita” Urbina, lo cual chocó con el legítimo deseo de Teodoro Petkoff de suplirlo, como ocurrió en 1983 y 1988, hasta la conjura contra CAP II en 1993, la llegada de Caldera II a Miraflores en ese mismo año y la asunción de Hugo Chávez al poder en 1998.

Ubiquémonos entonces en la década de los 60 cuando se inicia y colapsa el proyecto de la lucha armada, estimulado por Cuba; se reafirma la política de la “paz democrática”, impulsada en el PCV por quienes lideraban tres sectores básicos, Pompeyo Márquez representando la institucionalidad, Teodoro Petkoff con las nuevas tesis ideológicas rupturistas y Antonio José Urbina con la fuerza de masas organizadas de la JC, que sobrepasaban con creces las de ese partido.

En ese entonces se producen sucesos espectaculares como la fuga de Teodoro, Pompeyo y García Ponce en una operación montada por “Caraquita” Urbina y la JC del Cuartel San Carlos, donde estaban prisioneros; así como la reinserción en la vida institucional de la democracia representativa; las exploraciones sobre el efecto político social que representaba AD, donde la clave la daba el mismo pensamiento de su fundador Rómulo Betancourt, cuyo proyecto político estuvo concebido en función de la especificidad venezolana; sus diferencias y coincidencias con la socialdemocracia a escala planetaria; las incidencias en la juventud estudiantil y en las universidades del mayo francés de 1968; la respuesta contundente y precisa de rechazo a la intervención armada en Checoslovaquia por las tropas del Pacto de Varsovia el 21 de agosto de 1968, expresadas por Teodoro Petkoff en su libro “Checoeslovaquia. El socialismo como problema”, que fue factor determinante en la ruptura con el universo comunista, su ortodoxia y el lanzamiento de una nueva fuerza de cambio, que representó en su momento un resplandeciente amanecer del pensamiento y de la acción política, como lo fue el MAS.

Y luego, los altos y los bajos en una ruptura ideológica que no terminó de producirse sin nuevos desmembramientos y resquemores, primero a finales de los 70 cuando la lucha por las postulaciones presidenciales encendió los ánimos, pues José Vicente Rangel fue postulado en 1973 y 1978, sin haber puesto sino su figura y representatividad y el teodorismo que dominaba el tema ideológico y una buena parte de la organización, aspiraba con muchas razones ser  el candidato presidencial en 1983, para lo cual hizo resurgir posturas estalinistas como armas para consolidar posiciones de poder interno que, un poco más adelante, como una cascada,  llegaron al extremo de ver a todos sus principales cuadros fundadores, cinco lustros después en 1998, separados de su creación, cuando este movimiento y su nueva dirección, lejana a la de los precursores que quedaban, decidió apoyar la candidatura de Hugo Chávez, quien luego los dejaría a un lado de su camino. ¿Verdad? ¿Mentira? ¿Algo de ambas? Veremos.

*La resistencia, la caída de Pérez Jiménez.

*Punto Fijo y la lucha armada.

*El mayo francés y la invasión soviética a Checoslovaquia.

*El MAS de 1971 a 1981.

*Los gobiernos de Caldera, Lusinchi y CAP.

*Chávez, Maduro. El arrebol.

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Amigos: Estas son unas primeras líneas de un nuevo libro que estoy tratando de darle forma. No hay mucha literatura y la hemerografía se centra en pocos dirigentes, pesan más los recuerdos. Al que los tenga, con fotos, por favor enviármelas a:  pastorheydra24680@gmail.com  . Es una historia con muchas lecciones que no deberíamos dejarla en el  olvido. Agradecido.El negro Pastor Heydra .

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