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César Malavé: 77 años de un sentmiento que no cesa

 

Nuestra historia está indisolublemente ligada a la historia de Venezuela. Entre grillos y torturas, nuestro país era una larga noche de treinta años, cuando comienza nuestra historia. La historia de este sentimiento  que no cesa. Esta pasión venezolana, junto a Rómulo Betancourt, comienza a escribir su historia en febrero de 1928, en plena rebelión estudiantil, que rompe la oscuridad de la barbarie gomecista. Nuestras ideas luminosas y libertarias toman forma en nuestra avanzada clandestina, PDN, hasta que, después de superar miles de obstáculos, colocados por los gamonales del gomecismo, logramos nuestra legalización el 29 de julio de 1941. No se nos permitió acto público hasta salvar el último escollo; un mal intencionado cuestionario destinado a encontrar en nuestras respuestas una idea, una letra que no gustara a los herederos del dictador de la Mulera, para dejarnos proscritos electoralmente como organización. Pero con inteligencia y con las ganas de entrar de lleno en acción pública, lo superamos. Fue así como logáramos convertir el 13 de septiembre de 1941 en una fecha gloriosa en los anales de nuestra historia patria, porque ese día comenzó a actuar públicamente el Partido Acción Democrática. Acción Democrática irrumpe como fenómeno social salido de la entraña de la historia. La historia de Acción Democrática es la historia de una pasión interminable. Manantial inacabable donde abrevan las preocupaciones teóricas y práctica que hizo posible la verdadera Revolución Democrática de la Patria de Bolívar el 18 de octubre de 1945. Formidable movimiento telúrico. Muro de brazos y corazones henchidos de ansias libertarias. Muchedumbre marchando firme y decididamente en la búsqueda del sol luminoso del nuevo amanecer.

La historia de Acción Democrática es la historia misma de la vocación hecha partido. Venezuela ha visto nacer y morir partidos políticos. Relámpagos fugaces que brillaron y no volvieron más. O proyectos ajenos a la realidad social que sobreviven sus propias muertes. La biografía del partido del Pueblo, se alza imperecedera entre las soledades ajenas. Es torrente vital, emoción que no se agota, comunión existencial con el pueblo. Fenómeno sociológico-político sin par en nuestro acontecer republicano.

Acción Democrática es el pueblo mismo hecho partido. Su presencia es la presencia del pueblo. Esta en las aldeas, caseríos, barrios, urbanizaciones, en la boca de la gente, en los corazones de los que nada tienen, en el alma de los que esperan su redención, en la ilusión de los que atesoran la fe que no claudica, en la constancia de los que no se dejan derrotar por la adversidad. Por donde vayamos en el territorio nacional nos sale al encuentro Acción Democrática. En la estampa de uno cualquiera de los hijos del pueblo, en la palabra de los que reclaman justicia, en el anhelo de los que piden una democracia más justa, en la ardida reivindicación de los que piden libertad con bienestar. El pueblo venezolano sabe que no hay nada más parecido a él que Acción Democrática. Sus hombres y sus mujeres, porque vienen del pueblo, hablan como el pueblo, caminan como el pueblo, aman y combaten como el pueblo, sueñan como el pueblo. El pueblo venezolano se siente retratado en Acción Democrática. Milita en sus filas y se siente como metido en su propio espejo. Como si viviera en su propia encarnación. En síntesis un adeco es un pedazo de pueblo en cualquier parte que se le ponga, dentro o fuera de las fronteras patrias. Las tiranías no  han podido borrar a AD del corazón de los venezolanos, ni con toda la saña desatada, ni con todo el poder de los huracanes políticos que han azotado al sistema democrático. A los actuales tiranos le quedó la sartén pequeña, o no hubo el aceite necesario para freír nuestras cabezas como lo prometiera el artífice de estos desastrosos últimos 20 años.  Y no han podido, ni podrán, porque AD es una organización con estructura, alma y corazón. Un partido aguerrido, luchando en las calles y en todos los frentes de la sociedad en defensa de las causas populares y de la unidad nacional. Y aquí estamos resteados los adecos con la Mesa de la Unidad Democrática en la convicción del rescate de la democracia y en la salvación del país, para enderezar el rumbo, reafirmar los valores democráticos y reagrupar las fuerzas republicanas en la reconstrucción de la nación.

@cesarmalave53

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