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Rodríguez Torres, cazador cazado ya cumple cinco meses preso

 

Miguel Rodríguez Torres, el militar que fue jefe de los servicios de inteligencia del gobierno de Hugo Chávez, acaba de cumplir cinco meses en una oscura celda sin fórmula de juicio.Este disidente que cuestionó al heredero Nicolás Maduro y fue arrestado en una muestra de las rupturas internas del chavismo, hoy es un preso político del régimen que defendió. Está aislado del mundo y en precarias condiciones de salud.

Fue hecho prisionero por sus propios compañeros 24 años después de que intentara tomar la residencia presidencial de La Casona, aquél fatídico 4 de febrero de 1992 que cambiaría para siempre la historia de Venezuela. Fue el noveno de su promoción en la Academia Militar, puso tras las rejas a varios disidentes y anónimos manifestantes y hasta a un compadre (Antonio Rivero).  Fue profesor en esos pasillos castrenses de Los Próceres y escritor.

Sus allegados y algunos políticos opositores dicen que ha bajado de peso, que la barba está un poco más tupida que aquel 13 de marzo cuando le tocó el turno de ser arrestado por sus antiguos subalternos del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin).

Además, está perdiendo la movilidad en su brazo derecho, porque necesita ser operado del hombro y no recibe adecuada atención médica, al igual que decenas de otros prisioneros políticos de un régimen denunciado por sus constantes violaciones a los derechos humanos. El mayor general Miguel Rodríguez Torres lleva 5 meses detenido en las catacumbas de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) en su natal Caracas.

Su encierro obligado llegó después de varios arrestos en las Fuerzas Especiales de Infanterías, de comandantes de batallones en la capital de Venezuela y en el interior del país. El día que detienen al comandante del Batallón Ayala de Fuerte Tiuna se prendieron las alarmas para el mayor general, pues Igber Marín Chaparro había trabajado con él, aseguraron fuentes cercanas.

Sin embargo, continuó con su día a día político con su partido Amplio Desafío de Todos (DDT), promoviendo un diálogo nacional y hasta apareciendo en foros públicos con los mismos disidentes civiles que había combatido desde el poder.

“Está muy deteriorado físicamente, enfermo”, confió un activo diputado de la opositora Asamblea Nacional, el poder público bajo constate asedio militar.

En 2014, luego que los dirigentes opositores Leopoldo López, Antonio Ledezma y María Corina Machado pusieran en marcha el movimiento llamado “La Salida”, para poner en jaque al gobierno de Maduro, Rodríguez Torres comenzó a ser señalado como el responsable de innumerables detenciones arbitrarias de personas que salieron a protestar contra las políticas del chavismo. Hubo quien comparaba al entonces ministro del Interior con Pedro Estrada, aquel tenebroso jefe de la Seguridad Nacional del dictador Marcos Pérez Jiménez.

De forma abrupta y tras una confrontación pública con dirigentes de las poderosas bandas civiles paramilitares llamadas “Colecivos”, Rodríguez Torres fue sacado del Ministerio del Interior por el presidente de la República. Se enteró a través de la cadena de radio y televisión.

Desde febrero de 2014 hasta mayo de 2015, según el Foro Penal, 3.718 personas fueron detenidas por cuerpos de seguridad del Estado, en medio de las manifestaciones reprimidas a sangre y fuego en lo que fue el segundo levantamiento civil contra el chavismo desde los lejanos días de 2002.

¿Realidad o leyenda urbana?

En fuentes del poder político y judicial mucho se ha hablado de “los archivos de Rodríguez Torres”, al mejor estilo de John Edgar hoover, el mandamás de la oficina de investigación del gobierno de Estados Unidos hasta la creación del FBI, quien sabía todos los secretos desde el presidente de los Estados Unidos hasta el peor de los gánster.

La leyenda le atribuía algo parecido a Rodríguez Torres y muchos allegados decían que esa era la razón por la cual no se cumplían procesos de la justicia militar para ponerlo preso en los últimos meses.

Una fuente dice haber visto sobre la mesa del cazador de infantería, el nombre de uno de los responsables de los asesinatos cometidos por aquellos francotiradores del 11 de abril del año 2002,  “un sanguinario que sigue entre nosotros”, confesó la fuente sobre los asesinatos de civiles con disparos oficialistas desde el Puente Llaguno, en el centro de Caracas, contra una marcha pacífica opositora que pretendía llegar hasta el palacio de gobierno de Miraflores.

Rodríguez Torres no estuvo tantos años como Hoover (37 años, hasta su muerte) en la dirección de la inteligencia política de Venezuela, pero durante cinco años (2009-2014) mandó a grabar, fotografía, perseguir, a quien le ordenaban y a quien quiso, sin orden de algún tribunal. Aseguran que hasta el 13 de marzo, esos “archivos” lo mantenían en libertad, aún luego de colocarse en la acera de en frente del actual régimen.

En abril de 2017, en medio de las protestas masivas que sacudieron a Venezuela cuando miles de disidentes tomaron las calles en protesta contra el gobierno de Maduro, Rodríguez Torres advirtió en una inusual entrevista con El Estímulo los riesgos inminentes de una guerra civil en el país.

El 4 de febrero de 1992

En esa fecha histórica para Venezuela, pues se retrocedía a las épocas que se creían superadas de los golpes militares en Suramérica, Rodríguez Torres comandó a oficiales y tropa del Batallón José Leonardo Chirinos desde Maracay, con la instrucción expresa de tomar la residencia presidencial de La Casona, en La Carlota, Caracas. Supuestamente la orden fue en ese momento detener al presidente, costara lo que costara, incluso la vida del propio Carlos Andrés Pérez.

Los habitantes de La Carlota recuerdan la balacera interminable y el estallido de metralla y morteros dirigidos al interior de la residencia.

Durante el fallido asalto fueron asesinados: Gerson Gregorio Castañeda, 26 años, agente de la policía política DISIP adscrito a la División de Patrullaje Vehicular; Edicto Rafael Cermeño, Agente de la DISIP; Jesús Rafael Oramas, 30 años, agente de la DISIP, adscrito a la División de Patrullaje Motorizado; Jesús Aponte Reina, 21 años, agente de la Policía Municipal de Sucre, quien murió al recibir un impacto de Mortero.

Los allegados de Rodríguez Torres dicen que muchos han tratado de desvirtuar su actuación en este movimiento.

“El 4F fue un intento golpista que dice mucho de su valor personal y que han intentado desvirtuar diciendo que atacó con una compañía a La Casona, queriendo hacer ver que fue un ataque alevoso de cien hombres (una compañía) contra la esposa e hijas del presidente. El intento de tomar La Casona no era contra la familia del presidente Pérez sino porque era unos de los sitios donde podía estar el presidente que deseaban derrocar. Pero para desmentir las consejas interesadas déjenme decir que al Capitán Rodríguez Torres lo acompañaron 17 hombres mientras que resguardando La Casona estaban trescientos”, manifestó un magistrado emérito amigo del mayor general, hoy fuera del país.

Una vez fracasado el golpe militar, fue detenido inicialmente en los calabozos de la DIM, y posteriormente trasladado al Cuartel San Carlos donde pasó 2 años y un mes de su vida. El presidente Rafael Caldera otorgó una amnistía a todos los participantes en los alzamientos del 92 y por ello Rodríguez obtuvo la libertad.

“Fueron tareas productivas que se generaron en beneficio de la seguridad de la población. Se establecieron los cuadrantes que funcionaban con las policías nacionales estadales y municipales con muy buen rendimiento. Se plantaron cámaras de última generación en lugares críticos de Caracas, se dotaron de patrullas y motos a las policías del gobierno nacional y a todas las policías de estados y municipios del país sin importar si era o no de oposición. A título de ejemplo, los secuestros en Caracas se redujeron a cero”, afirmó.

De hecho se atrevió a enfrentar a las mafias carcelarias que todavía actúan bajo tolerancia del gobierno a través del ministerio de Prisiones. Emprendió un programa para bloquear las señales de teléfonos móviles que son usadas desde el interior de esos recintos por  jefes de bandas criminales para controlar la industria del secuestro y el tráfico de drogas y de armas.

Un poco más de un año después (octubre de 2014), en una intervención en televisión del presidente Maduro, Rodríguez Torres es retirado del cargo de Ministro y al día siguiente el mismo presidente por TV igualmente, barrió con sus viceministros y directores.

Meses después Nicolás Maduro le ofreció a Rodríguez Torres ser la Autoridad Nacional para la Zona del Oro en el estado Bolívar.

El mayor general no aceptó. Entonces comenzó en la miltancia política pública con visitas a los estados del país para emprender conversatorios con sectores profesionales, empresariales, sindicales, estudiantiles, de oposición, chavistas descontentos, con su partido político llamado DDT.

Quienes conocen al militar, dicen que fue un oficial aplicado, callado, reflexivo y siempre dispuesto a aprender. Que sabe escuchar y habla poco. Es licenciado en Ciencias y Artes Militares y completó cursos de estado mayor, más otros que hizo en su carrera militar. También es Especialista en Resolución de Conflictos del IAEDEN y tiene un doctorado en Administración y Gerencia Pública.

Hoy se encuentra tras las rejas, supuestamente por estar detrás de una conspiración en donde involucran a mucha gente, desde el ejecutado ex inspector de la policía judicial Óscar Pérez, hasta al general Raúl Baduel, un compadre de Hugo Chávez que fue el responsable de restituir al entonces presidente después del “vacío de poder” o golpe de Estado de abril de 2002 y que es uno de los prisioneros chavistas más olvidados y de mayor peso.

De las pruebas de esta supuesta sublevación se sabe poco. Por ahora, Rodríguez Torres está recluido enla sede de la Inteligencia Militar, aislado y -según fuentes- con bombillos encendidos de manera perpetua en su pequeña celda. Vive su propio pedazo del infierno sin que tan siquiera se le haya hecho la audiencia preliminar que ordena la Ley y que ha sido diferida en tres oportunidades.

El Estimulo

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