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Johnny Galue: Venezuela la cárcel de la miseria y el hambre

 

El futuro ya es hoy.  Estábamos, acostumbrados a actores sociales con sensibilidad social, en escenarios históricos en la vieja Venezuela como protagonistas predominantes de las noticias de actualidad, eso ha cambiado.

Ha  comenzado, una tormenta de ‘ley y orden’ que pretende  transformar el debate y las políticas públicas sobre el delito y el castigo, en las formas y modos de aplicar la “NUEVA GERENCIA DE LA MISERIA EN VENEZUELA” de una manera que ningún observador de la escena, podría haber previsto anteriormente.

El gobierno, se rinden a la tentación de apoyarse en la policía, los tribunales y la prisión para aplicar y gerencial su nueva política de gestión de la miseria, para  refrenar los desórdenes que pudiera generarse, por el desempleo masivo, la falta de efectivo, la generalización del trabajo asalariado precario y el hundimiento de la protección social.

Venezuela, la cárcel de la miseria, donde se describe la formación de este nuevo sentido común punitivo, aplicado en los Estado Unidos, obra de una red de fábricas conservadoras de ideas durante la era Reagan, como un arma en su cruzada para desmantelar el Estado de Bienestar.

Se pretende Constituir a Venezuela, con la reforma constitucional, de un  Estado social de Derecho, a un  Estado penal,  como singular política contra la pobreza, se augura el advenimiento de un nuevo gobierno de inseguridad social. Venezuela la cárcel de la miseria,  un tema por demás solapado en los tiempos actuales, nos muestra la pertinencia de un análisis que esclarezca, esta realidad social que se reproduce a lo largo del territorio Nacional..

El régimen es el responsable de fomentar la pobreza y la descomposición económica, donde radica el germen de la Miseria que aqueja al País.

Se gestiona por parte del Régimen, la transformación del Estado providencia al “Estado penitencia”, que se pretende ejercer,  a fin de hacernos dóciles y útiles. En este sentido, se pretende  disciplinar a los sectores de la sociedad, como hemos vistos recientemente con los jubilados, en el País, para neutralizar  o excluir a sus elementos díscolos o superfluos, de acuerdo a la política de gestión de la miseria que ya comienza a ejecutar el Régimen, para reafirmar la autoridad  para su dominio restringido.

Es el ejercicio preferente de la política punitiva sobre los venezolanos, que hoy ha comenzado sobre los jubilados, quienes gozan de una serie de beneficios sociales a los cuales no se le da cumplimiento, sino que se les reprime cuando reclaman sus derechos,  que “delata”, ante todo, el carácter fundamentalmente discriminatorio de las prácticas policiales y política judicial llevadas adelante en el marco de la gestión de la miseria por parte del Régimen. Es una realineación de las políticas sociales. Que tiene por objeto, preferente aplicar, a ciertas capas específicas de la población, hoy han comenzado con los jubilados, es decir el Estado, como el ente que detenta el monopolio de la violencia legítima, en tanto ésta se ejerce sobre “aquellos a quienes podemos describir como los inútiles o alzados del nuevo orden económico y interracial que se implanta, que proponen hoy como patrón al País, entero.

El régimen, es una máquina de exclusión y discriminación social, con  su política de gestión de la miseria,  por tanto, la encrucijada a que enfrenta el régimen pone en juego, en último término, el Estado social de derecho a que señala la Constitución motivo por el cual pretenden disolver.

Respondemos,  a la preocupación por la amplia difusión del Régimen, del modelo de gestión punitiva de la miseria, para aplicar  “menos Estado social de derecho”. En la perspectiva del Régimen para   librar una guerra sin cuartel contra los pensionados, contra los pobres y los marginales del nuevo orden económico de gestión de la Miseria. Que avanza, bajo su  enseñanza de una presunta libertad’ recobrada.

La  miseria y la inseguridad, hoy reinantes en el País,  obedece a factores de  una política basada en la corrupción y el enriquecimiento ilícito de miles de sus funcionarios.  No existe medianamente, una preocupación por el control del delito y la seguridad ciudadana, que articule, tanto una inseguridad generalizada como una percepción del incremento sostenido de la miseria y el hambre, no existe en el régimen, ni una  mirada que se haga cargo de la complejidad y multidimensionalidad de esta situación social, que pueda proveer de un cuerpo de respuestas y análisis a esta problemática.

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